4 marzo 2026

Norma Duval, Susanna Griso o Terelu Campos, emotivas despedidas a Fernando Ónega llenas de cariño hacia Sonsoles

Norma Duval, Susanna Griso o Terelu Campos, emotivas despedidas a Fernando Ónega llenas de cariño hacia Sonsoles
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   MADRID, 4 Mar. –

   La muerte de Fernando Ónega, a los 78 años, ha provocado un multitudinario y muy sentido adiós en la Casa de Galicia de Madrid, donde su capilla ardiente se ha llenado de figuras del periodismo, la política y la Casa Real. La Reina Letizia, íntima amiga de Sonsoles Ónega desde finales de los 90, ha acudido fuera de agenda para despedir al periodista, recordar su impacto en varias generaciones de informadores y dar un abrazo a su amiga, mientras otros rostros como Joaquín Prat, Mariló Montero o numerosos compañeros de profesión han querido rendir homenaje al que muchos consideran un maestro y cronista imprescindible de la Transición.

   Entre las caras conocidas que han ido llegando a lo largo del día también se encuentran Norma Duval, Susana Uribarri, Susanna Griso y Terelu Campos, que han arropado a Sonsoles y a su familia con recuerdos cargados de cariño. Por su parte, la vedette contenía las lágrimas a su llegada a la capilla ardiente: «Hombre, es que perder a un padre es muy fuerte. Y más así, tan rápido». La artista subrayaba lo inesperado del fallecimiento y la dureza del momento para los suyos: «Que ha sido además algo inesperado. Y como todos la queremos mucho, pues estamos aquí por eso. Y por su padre, que ha sido un golpe muy fuerte».

   Susanna Griso, muy emocionada, hablaba de la admiración que siempre ha sentido por Ónega: «Fue de las primeras personas que yo conocí en Antena 3 y siempre le he admirado muchísimo, le he escuchado en la radio, le he visto en televisión, he trabajado con él en los pasillos de Antena 3 y le he leído creo que toda la vida en ‘La Vanguardia’. Y representa para mí el mejor periodismo, el periodismo en un momento de polarización que se basa en matices, la gama de los grises sin ser equidistante y que da mucho valor a la palabra, el hablar antes que el gritar«. Para la presentadora, Fernando era «una persona encantadora que siempre estaba dispuesta a escucharte, a darte un consejo, a atender a los más jóvenes», alguien que nunca se quejaba pese a los cambios de horario y las exigencias de la profesión, y al que prefiere recordar «con una sonrisa», convencida de que es así como él querría ser recordado.

   Terelu Campos, por su parte, se ha roto al recordar el vínculo de respeto y afecto que unió a Ónega con su madre, María Teresa Campos: «Hoy me escribía Sonsoles, que solitos nos dejan, ¿no? Al final no se te va un padre o una madre, porque al final Fernando Ónega era padre de muchas personas que aman esta profesión por él. Mi madre ha sido madre de muchas personas que amaban y se han iniciado en esta profesión por verles a ellos, por admirarles». Destaca que entre Fernando y María Teresa siempre hubo «una relación de cariño, de admiración, de respeto» y que él era «un hombre bueno» cuya bondad se reflejaba incluso en su rostro.

   Solo tiene palabras de gratitud tanto hacia el padre como a su hija: «Yo solo tengo gratitud hacia Fernando, gratitud por el respeto que siempre me ha mostrado personal y profesionalmente… Ese es el mayor regalo que a mí Fernando Ónega me ha hecho. Y luego la amistad y el cariño con Sonsoles. Mi madre adoraba a Sonsoles. La adoraba. Siempre dijo que ella era la gran sucesora«. Sobre el estado de la familia, Terelu admite que están «hechos polvo», intentando asimilar la pérdida y «aprender a vivir sin ese pedazo de padre», y confía en que reciba homenajes, aunque recuerda que los reconocimientos deberían llegar siempre cuando uno está vivo. Al hablar del testigo que recoge Sonsoles, se deshace en elogios: «Sonsoles es una pedazo de profesional… Esta generación es irrepetible y nosotros hemos tenido la suerte de beber de ellos, de impregnarnos, de aprender. Me gustaría pensar que un poquito sí, pero como ellos no, ellos son absolutamente irrepetibles».

CL22