2 marzo 2026

El Museo Thyssen Málaga integra en su visita el yacimiento de su sótano con relevantes vestigios de la Malaca romana

El Museo Thyssen Málaga integra en su visita el yacimiento de su sótano con relevantes vestigios de la Malaca romana
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MÁLAGA 2 Mar. (Agencias) –

El yacimiento arqueológico del Museo Carmen Thyssen Málaga ya se puede visitar. Los restos sacan a la luz un amplio complejo suburbano, residencial y productivo de la Malaca romana desde el siglo I y han permitido documentar una ocupación ininterrumpida en esta zona de la ciudad hasta comienzos del siglo VII, ya dentro de la etapa bizantina.

A la rueda de prensa de inauguración del enclave han asistido la baronesa Carmen Thyssen-Bornemisza; el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; el conservador general de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, Guillermo Cervera; la edil de Cultura y Patrimonio Histórico, Mariana Pineda; la de Urbanismo, Carmen Casero; la jefa de Conservación y Arqueología del Ayuntamiento, Aurora Zafra; el gerente de Hermanos Campano, Francisco Campano; la directora artística y el gerente del museo, Lourdes Moreno y Javier Ferrer.

El yacimiento abre sus puertas tras un trabajo que se remonta a 2005 cuando, bajo la dirección del servicio de Conservación y Arqueología de la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento y su arqueóloga Carmen Peral, la empresa Arqueosur, con los arqueólogos Pedro Sánchez Bandera y Alberto Cumpián, inician las campañas de excavación a cielo abierto en el solar que luego ocuparía el edificio de la colección permanente y exposiciones del museo, colindante al Palacio de Villalón.

Durante 13 años se realizaron numerosas intervenciones por parte de equipos multidisciplinares consistentes en desvelar los vestigios más importantes del yacimiento. El principal problema para conservar los restos ha sido el abundante nivel freático.

Por ello, la consultoría Whitearth realizó diversos estudios de medición y corrección hidrológica y a partir de éstos, Yamur arquitectos, especializados en patrimonio, diseñaron y dirigieron actuaciones como la excavación de pozos y zanjas de drenaje. Para proteger el patrimonio arqueológico, la empresa Chapitel hizo trabajos de consolidación de los restos.

En el proceso, especialistas del CSIC monitorizaron las condiciones ambientales del sótano para de detectar y evitar alteraciones ambientales graves que pudiera afectar al estado de los restos arqueológicos.

El resultado: un hallazgo excepcional de la arqueología urbana malagueña, fundamental para el estudio de la Malaca romana y el papel de la ciudad como enclave comercial de primer orden y uno de los puertos más relevantes del litoral sur. La zona excavada ahora visitable se correspondía a un barrio de la periferia que, a modo de un polígono industrial actual, concentraba la producción de salazones y otras manufacturas relacionadas con el pescado (como el garum) para consumo propio y sobre todo para la exportación, vía marítima y terrestre, a otras zonas.

Para estos trabajos, el Ayuntamiento ha llevado ha invertido 2.034.317 euros, 1.747.444 a través de la Gerencia de Urbanismo y 286.873 a través de la Fundación Palacio de Villlalón.

Para Lourdes Moreno, «la apertura del yacimiento del museo llega gracias al esfuerzo de un equipo multidisciplinar con el que hemos buscado dotar a este espacio tan singular de las mejores condiciones y contenidos para completar la variada oferta artística, histórica y cultural que proponemos a nuestros visitantes».

«Con este nuevo espacio, el público podrá realizar un extraordinario y extenso viaje en el tiempo, saltando desde la antigüedad romana hasta los siglos XIX y XX de la Colección permanente, y desde el lejano pasado de la ciudad de Málaga, hasta el presente, pasando por el propio edificio del Palacio de Villalón, del siglo XVI. Sin duda, el valor patrimonial del yacimiento nos enriquece y amplia las perspectivas y alcance del Museo Carmen Thyssen Málaga», añade.

Para adecuar este entorno y convertirlo en un espacio visitable, la Gerencia de Urbanismo, con la colaboración del equipo técnico del museo, han realizado trabajos de conservación: excavación arqueológica, consolidación de los restos, corrección hidrológica y adecuación arquitectónica a cargo del arquitecto Rafael Pozo, cuyo proyecto asegura la accesibilidad a los restos respetando su integridad.

Al respecto, Aurora Zafra, señala que «este espacio arqueológico ha planteado muchos retos por los condicionantes de inundabilidad y permeabilidad del yacimiento, agravados por su situación en un entorno protegido a más de cuatro metros de profundidad. Pero gracias a nuestros profesionales hemos logrado estabilizarlo hidrológicamente y adecuarlo arquitectónicamente, para que hoy se pueda disfrutar de su visita dentro del Museo Carmen Thyssen Málaga».

UNA PARTE DE LA MÁLAGA ROMANA BAJO EL MUSEO El yacimiento es un complejo que ronda los 700 metros cuadrados y que alberga estancias que formaron parte de un complejo residencial e industrial pesquero, al noroeste de la urbe. Así, se pueden contemplar varias estancias en torno al patio de una domus (casa), una factoría de salazones y conservas y una tienda o pescadería para venta a pie de calle.

Este primer conjunto se abandona de forma entre el siglo III y el siglo IV pero, en la segunda mitad de dicho siglo, parece que esta zona vive una segunda época de pujanza, rehabilitando y dignificando las construcciones existentes, y permaneciendo hasta la etapa bizantina, en que es abandonado y arruinado, llegándose a instalar una necrópolis.

Destacan, por su monumentalidad, los restos de una fuente de finales del siglo I que perteneció a la propia domus, en cuyo patio interior se ha localizado, y que se ha nombrado ahora como «Ninfeo de los peces». Esta fuente contiene unas pinturas murales que representan peces de colores sobre fondo negro; las únicas de este tipo encontradas hasta el momento en la provincia. Su función fue la de un complejo hidráulico para el abastecimiento de aguas en la zona residencial y, a la vez, un símbolo de poder social del propietario. La fuente estuvo en uso hasta mediados del siglo V.

El yacimiento incluye en su recorrido como hitos más relevantes: Fachada y entrada de la domus (s. I); factoría de salazones (s. I); estancias de la casa (s. III); ninfeo de los peces (s. I; en uso hasta el s. V); restos de la trama urbana y de la tienda de venta a pie de calle; nueva factoría de salazones (s. IV); y nueva domus (segunda mitad del s. IV)

Al final de la visita, se expone en varias vitrinas un conjunto de piezas cedidas en depósito por el Museo de Málaga, y localizadas durante las excavaciones en este yacimiento. Se trata de testimonios de la vida cotidiana en el lugar: fragmentos de bronce de una escultura vestida con una toga, cerámicas, materiales constructivos y decorativos, piezas de uso doméstico y personal, monedas, etcétara.

Este conjunto de piezas ha sido restaurado por el equipo de profesionales de Quibla Restaura, que han trabajado en la conservación y restauración de los objetos aparecidos en el yacimiento, recuperando información y aportando datos.

YACIMIENTO ACCESIBLE Y CON EXPERIENCIAS INMERSIVAS

Las visitas al enclave se desarrollan en grupos de 20 personas como máximo cada media hora, siendo imprescindible reservar un horario de los disponibles en el momento de adquirir la entrada al museo. El yacimiento es accesible físicamente, con ascensor y rampas.

Existe un espacio de interpretación previo al yacimiento propiamente dicho, que cuenta con un audiovisual que introduce al visitante en la historia de esta zona de la antigua Málaga romana.

Una vez en el interior del complejo arqueológico, varios soportes informativos, una audioguía y dos vídeos 360 con una reconstrucción virtual del ninfeo y la tienda permiten comprender las estructuras conservadas, sus usos e importancia.

El museo pone en marcha una visita virtual guiada, en grupos reducidos, que se complementa con unas gafas de realidad virtual que recrean la reconstrucción del ninfeo. Estas visitas se programan todos los meses y también se pueden reservar bajo demanda para grupos.

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