Sandra Wollner explora el duelo y la culpa en la inquietante ‘Everytime’
VALLADOLID, 29 Oct. Diario Dia –
La cineasta austríaca Sandra Wollner explora el duelo y la culpa en su tercer largometraje, ‘Everytime’, un drama de carácter inquietante y enigmático que difumina las fronteras entre la realidad y la percepción.
El filme, estrenado en España en el marco de la 71 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), introduce a una familia, compuesta por Ella (Birgit Minichmayr), la madre; Melli (Lotte Shirin Keiling), la hija menor, y Jessie (Carla Huttermann), la hija adolescente, que se dispone a viajar a Tenerife.
En la noche previa, Jessie sale de fiesta con su novio, Lux (Tristán López), hasta acabar la noche en lo alto de un rascacielos desde el que observan Berlín. La joven, bajo los efectos de las drogas, queda hipnotizada por el sol y el paso de una gaviota, un estado de ensoñación en el que accidentalmente acaba cayendo al vacío.
Esta tragedia desata la trama de la película, que en una primera parte muestra cómo la madre, la hermana y el novio de Jessie enfrentan la pérdida y conviven con la culpa por lo ocurrido. Cada uno afronta la situación de una forma diferente, pero comparten el proceso un tiempo después de los hechos, cuando Lux vuelve a la ciudad y se acerca nuevamente a la familia.
La memoria de Jessie pervive en su vida en las cosas que quedan por la casa, vídeos de cuando era una niña, las notas de voz que enviaba, una partida de un juego similar a Minecraft, las conversaciones de WhatsApp o las últimas fotos de la noche antes de morir.
Tras esta primera parte que retrata de forma pausada el proceso del duelo y cómo las personas cercanas a la joven intentan acercarse a su recuerdo, la historia da un giro cuando Ella, Mellie y Lux retoman el viaje a Tenerife que Jessie no llego a hacer.
El carácter inquietante de la película aumenta en el escenario de las Islas Canarias, donde pervive el recuerdo de Jessie que también paso en el archipiélago sus vacaciones en la infancia. Wollner opta en esta parte por llevar la propuesta hacia el surrealismo al introducir los recuerdos del pasado en el presente desde lo fantasmal.
En lo visual, la directora apuesta por planos que muestran a los personajes desde la distancia, con planos panorámicos en los que se intuyen los momentos más tensos. Al mismo tiempo, juega con la apertura y el cierre de los planos y el movimiento lento de la cámara.
Wollner se para, asimismo, a observar a los personajes, con detenimiento en sus pensamientos y miradas, y a los paisajes, ya sea de los edificios o la naturaleza de Berlín, o las montañas y playas de Tenerife.
La fotografía, que firma Gregory Oke (‘Aftersun’), destaca con una composición cuidada que transmite tanto belleza como desasosiego, mientras la banda sonora, compuesta por David Schweighart, aporta tensión con melodías y sonidos extraños e irritantes.
Wollner compite con este thriller psicológico por la Espiga de Oro de la 71 Semana vallisoletana tras haber logrado reconocimiento en su estreno mundial en Cannes, donde se llevó el premio principal de la sección Un Certain Regard. Además, la coproducción entre Alemania y Austria es la candidata del país germano para competir en los Oscar.
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