Moeve apuesta, tras ruptura con Galp, por el crecimiento orgánico, aunque se mantiene abierto a oportunidades
MADRID 28 Oct. Agencias –
El consejero delegado de Moeve, Maarten Wetselaar, ha apostado, tras confirmarse la ruptura de las conversaciones con la portuguesa Galp para conformar un ‘campeón energético’ europeo, por mantener la estrategia de la compañía a 2030, basándose en el crecimiento orgánico que ofrece, aunque sin cerrar la puerta a cualquier «oportunidad» que pueda aparecer para ganar «más escala».
En su participación en el Congreso de Directivos de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), Wetselaar puso en valor así las oportunidades de crecimiento y transformación que ofrece la estrategia ‘Positive Motion’, con la que el grupo movilizará entre 2022 y 2030 unos 8.000 millones de euros para su transformación, ya que permite «tener el control de la estrategia que se quiere ejecutar» y es «100% orgánico».
«Tenemos los planes, los proyectos, las instalaciones y la gente para gastar 8.000 millones en crear ese campeón de moléculas verdes en Europa. Y eso seguimos teniendo y estamos ejecutando», dijo.
No obstante, no cerró la puerta a la posibilidad de poder explorar, como ocurrió en el caso de Galp, cualquier «oportunidad de M&A» que pueda permitir acelerar el crecimiento de la compañía.
«Vamos a seguir nuestro camino diseñado, pero si mañana encontramos otra opción en Europa para dar más escala y más impacto en nuestra estrategia, seguramente vamos a pensarla», añadió al respecto, subrayando, eso sí, la importancia de «no depender» de alguna operación de este tipo y contar con su propia ‘hoja de ruta’.
Wetselaar también destacó la flexibilidad que ofrece a la compañía no ser una cotizada y tener dos accionistas -el fondo soberano de Abu Dabi Mubadala y la firma estadounidense The Carlyle, que poseen el 63% y el 37% del capital, respectivamente- que «están plenamente de acuerdo con la estrategia y comprometidos a hacerla desde 2022 a 2030», para ser más ágiles en la toma de decisiones en esta transformación del grupo.
De esta manera, el directivo consideró que esto hace todo «mucho más fácil» y permite adoptar decisiones como el cambio de marca, dejando atrás la histórica Cepsa, o las desinversiones en el negocio de ‘upstream’ (Exploración y Producción).
«Si Josu Jon (Imaz) de Repsol hubiera hecho esto, sería pánico en los mercados, pero nosotros podemos ir más rápido y hacer una transición así en siete u ocho años. Para una empresa cotizada lleva 20 o 25 años», añadió al respecto.
Por otra parte, Wetselaar defendió que Europa debe apostar de manera decidida por «la soberanía energética de Europa» y la descarbonización, para lo que puede jugar un papel decisivo «la industria en moléculas verdes», ya que estimó que volver al mundo del gas natural es una batalla perdida.
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