16 octubre 2026

«En la oscuridad sigue habiendo luz»; Proyecto Hombre invita a ser voluntario en su Club de las Segundas Oportunidades

"En la oscuridad sigue habiendo luz"; Proyecto Hombre invita a ser voluntario en su Club de las Segundas Oportunidades
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LOGROÑO, 16 Oct. (Agencias) –

Teo, Mª Paz e Imanol. Aunque puedan parecer solo tres nombres, estos son solo una representación de los 92 voluntarios que en la actualidad acompañan a los usuarios de Proyecto Hombre en La Rioja. Un compromiso por ayudar a los demás en donde, como han dejado claro, «recibimos más de ellos de lo que nosotros les damos».

Desde Proyecto Hombre tienen claro que «incluso cuando alguien solo ve su oscuridad, dentro sigue habiendo luz». Por eso se afanan en un acompañamiento constante que, con el tiempo, se convierte en relaciones muy personales, casi de familia, entre voluntarios y usuarios.

Así lo expresa, por ejemplo, Teo Basterra. Policía Local de Alfaro durante casi 33 años, desde los años 90 asegura que empezó a oír de Proyecto Hombre.

Durante su labor profesional -ya está jubilado- «me ha tocado trabajar con personas con adicciones que finalmente se dedicaban a la delincuencia, a la prostitución… todo ello conllevaba problemas familiares tremendos… pero en seguida comprendí que éste es un problema de salud, una enfermedad que acababa con problemas psicológicos, económicos y muchas veces solo veían como salida las drogas o el alcohol».

En aquellos años 90, recuerda, «cuando algunas de estas personas reclamaban ayuda, yo ya tenía unas hojitas preparadas donde se hablaba de Proyecto Hombre y se las daba».

«Desde entonces siempre ha estado en mi cabeza y cuando me jubilé, hace cinco años, pensé en colaborar con ellos porque pensaba que podía aportar algo aunque, finalmente, ellos me aportan más a mí».

En concreto, Basterra acompaña a los usuarios dando talleres de creatividad en donde, como indica, «cabe de todo». Para él, «lo fundamental es conseguir que en esas horas de talleres, en comunidad o incluso también el centro penitenciario, ellos puedan abrir una ventana, que no piensen en sus problemas o en su pasado y ayudar a reconstruirles».

Sin duda, para Mª Paz Oregui (voluntaria desde el año 2010) esa es una de las partes más bonitas de este voluntariado. «Ver cómo poco a poco se van recuperando, cómo te quieren, cómo te buscan, cómo se alegran cada vez que llegas al centro… es una maravilla que, sin duda, a mí me ha dado vida. Jamás he sentido ningún miedo».

Enfermera, entre otras muchas profesiones, y ya jubilada recuerda que entró en Proyecto Hombre por medio de Cáritas. «Cuando llegué a esta casa y vi a estos chicos (usuarios) tan simpáticos, tan majos… no me pude ir. Ellos me han dado vida, ilusión, alegría y esperanza».

En la actualidad, Oregui hace dos noches al mes en la comunidad terapéutica. «Ves a personas con la vida rota, pero sentirse parte del proceso de recuperación de estas personas y sacarles su brillo es maravilloso».

Precisamente de ese proceso de recuperación sabe mucho Imanol Davila, voluntario desde hace un año. Tras un periodo «un poco más oscuro» en el que terminó formando parte como usuario de Proyecto Hombre, al recuperarse «pensé en ayudar a más chicos como yo para ayudarles a no perder el tiempo». Al igual que Oregui, les acompaña dos noches al mes pero también hace otras muchas cosas, «solemos hacer deporte, les ayudo en gestiones, nos vamos al monte, a ver algún pueblo…». Él es consciente de que tiene que ser «un ejemplo para ellos» y por eso «me siento muy seguro y muy feliz de que puedan contar conmigo».

Historias muy diferentes pero en lo que los tres coinciden es en la felicidad que les supone pertenecer a Proyecto Hombre. Incluso, aseguran, estarían más tiempo ayudándoles porque la realidad también es que, aunque hagan una labor muy importante, desde Proyecto Hombre recuerdan que hacen falta más voluntarios para ayudar a este colectivo.

Por eso la entidad ha pedido a los ciudadanos que se unan al ‘Club de las Segundas Oportunidades’. «Si crees en las personas y su capacidad de superarse, súmate a una red que acompaña, escucha y abre nuevas oportunidades», han afirmado tanto el director de Proyecto Hombre La Rioja, José Ignacio Macías, como la responsable de Voluntariado, María Virto.

Ser voluntario o voluntaria supone formar parte de una comunidad que cree en las personas y en las segundas oportunidades. Acompañar sin juzgar, compartir tiempo, escucha y empatía con hombres y mujeres que están recorriendo un proceso de cambio.

Para entrar en el Club solo hace falta ser mayor de edad, tener sensibilidad, empatía y ganas de implicarse. Aunque aportan formación desde la entidad, lo más importante es tener disposición a acompañar, aprender y colaborar.

Puedes participar de muchas maneras; Realizando acompañamiento, pasando noche en la comunidad terapéutica, colaborando en talleres, convivencias y actividades grupales, apoyando en tareas educativas, formativas o administrativas o formando parte de campañas de sensibilización, eventos solidarios y actividades de ocio y tiempo libre con personas usuarias y sus familias.

Desde Proyecto Hombre, además, han presentado los resultados de un estudio propio sobre el valor de voluntariado. En la rueda de prensa, el director de Proyecto Hombre La Rioja ha recordado que el voluntariado forma parte de la identidad de la organización desde sus orígenes, que se remontan a 1989, cuando un grupo de familias comenzó a movilizarse para encontrar una respuesta a los problemas de adicción que afectaban a sus seres queridos.

«El voluntariado no llegó después: está en nuestros orígenes y forma parte de nuestra identidad», ha destacado.

«Siempre hemos sabido que las personas voluntarias desempeñan un papel fundamental en Proyecto Hombre. Ahora hemos querido conocer mejor esa contribución y ponerle cifras».

Los resultados reflejan el valor de esta relación en ambas direcciones: el voluntariado aporta apoyo y confianza a quienes están trabajando para recuperar el control de su vida y, al mismo tiempo, ofrece a quienes colaboran una experiencia de aprendizaje y crecimiento personal. «Esa aportación mutua es una de las grandes fortalezas de Proyecto Hombre La Rioja», ha asegurado José Ignacio Macías.

La encuesta, realizada en septiembre mediante una escala de acuerdo de 1 a 5, recoge valoraciones positivas de los tres colectivos. Destaca especialmente la del equipo profesional, que puntúa con un 4,92 sobre 5 tanto la contribución del voluntariado a la evolución de las personas usuarias como su papel complementario en el proceso terapéutico.

«Para los profesionales, la labor voluntaria es un apoyo muy valioso en la recuperación, que se suma al trabajo especializado sin sustituirlo», ha explicado María Virto.

Esta valoración también se refleja en aspectos concretos de la vida cotidiana. Los profesionales otorgan igualmente un 4,92 a la contribución de las actividades voluntarias al desarrollo de hábitos positivos, como mantener rutinas y responsabilidades, y al descubrimiento de alternativas saludables de ocio. Reconocen así que su aportación va más allá de la compañía y la escucha, favoreciendo aprendizajes importantes.

Las personas voluntarias valoran con un 4,74 el refuerzo de su sentido de propósito y compromiso con los demás, y con un 4,58 el aumento de su confianza en la capacidad de las personas para cambiar. Esta percepción también aparece entre las personas usuarias, que otorgan un 4,31 al refuerzo de esa confianza gracias al voluntariado y un 4,46 a la creencia en que las personas pueden ayudarse desinteresadamente.

Las personas interesadas pueden solicitar información a través de voluntariado@proyectohombrelarioja.es, del teléfono 941 24 88 77 o de la web: www.proyectohombrelarioja.es/voluntariado

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