15 octubre 2026
Mundial de la basura: los desechos ganaron, faltó prevención
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MÉXICO – Impresionada por la cantidad de basura generada, la diseñadora mexicana Daniela Hernández acudió a dos celebraciones de victorias mexicanas en la Copa Mundial de Fútbol 2026 y a un posfestejo para recolectar residuos.

Lo que vio con un grupo de voluntarios fue escenas carnavalescas. “Fue complicado, llevé una botarga y costales. La gente empezaba a tirar (los residuos) al piso, no había botes y, por la lluvia, estaban contaminados. Era muy difícil caminar por la botarga. Encontrábamos basura a cada paso que dábamos”, relata sobre su experiencia la noche de la celebración de la victoria mexicana sobre Corea del Sur, el 18 de junio en la zona del Ángel de la Independencia de Ciudad de México.

La euforia nocturna dejó unas 40 toneladas de basura sOlo en esa zona citadina.

Ya mejor preparada, acudió al festejo tras la victoria sobre Chequia el 24 de junio, y halló un entorno un poco diferente. “Ya había contenedores, había trabajadores de limpieza que recogían la basura”, explica, aunque la magnitud de los desechos se mantuvo en un nivel alto.

Hernández, quien fomenta la disminución de la producción de basura, el reuso y el reciclaje, recolectó bolsas de latas, botellas de vidrio y plásticos, así como recipientes de poliestireno expandido o PS espumado (unicel), uno de los más populares en el país.

Lo que presenció fue resultado de la falta de prevención de las autoridades capitalinas frente a un suceso masivo. “No se esperaban que ocurriera lo que pasó. Al segundo (partido) se dieron cuenta, y al cuarto ya aplicaron algunas medidas”, dice.

La asistencia al festejo de los triunfos de la selección mexicana de futbol frente a Ecuador e Inglaterra durante el torneo dejó entre 40 y 50 toneladas de basura por noche, en una escena repetida en varios puntos de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, las tres sedes mundialistas mexicanas.

La Secretaría de Obras y Servicios (Sobse) de Ciudad de México situó en 298 toneladas la generación de residuos sólidos procedentes de 18 festivales futbolísticos y los escenarios en el Zócalo capitalino y Paseo de la Reforma.

Esto en el marco de la competencia internacional, que tuvo como sede 16 ciudades de Canadá, Estados Unidos y México, y que fue preparada por la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA), la máxima autoridad global del balompié, en coordinación con autoridades locales.

Si bien estimaciones privadas y de la propia Agencia Integral de Gestión de Residuos (AGIR), órgano desconcentrado de la Sobse, apuntaron a una producción de residuos sólidos superior a 19,000 toneladas diarias en Ciudad de México, la organización del torneo en la capital mexicana, Guadalajara y Monterrey, las tres sedes nacionales, soslayó políticas de prevención de generación de basura.

Mediante solicitudes de información pública, se intentó corroborar las cifras de desechos generados por las actividades mundialistas en las tres sedes mexicanas.

Pero se observó opacidad en los datos y falta de estadísticas desagregadas por tipo de residuo (aluminio, plástico, vidrio, etc.), pues dos alcaldías, la Sobse y de Ciudad de México negaron la entrega de estadísticas sobre basura generada en el primer semestre de 2026. Asimismo, el evento exhibió las limitaciones de los programas de “basura cero” aplicados desde 2018.

Grandes pancartas de llamado a la moderación en festejos antes del juego México-Inglaterra en una calle del sur de la Ciudad de México. Las autoridades capitalinas recubrieron las paredes del sur citadino con pancartas que terminaron en la basura. Imagen: Emilio Godoy

Cancha sucia

El desarrollo de la justa deportiva incrementó la generación de residuos en puntos donde se escenificaron actividades mundialistas, como los Fan Fest, las áreas delimitadas en espacios públicos para recibir a quienes querían ver los juegos mundialistas en pantallas gigantes.

La jefa de Gobierno de Ciudad de México, Clara Brugada, indicó el 22 de julio durante el evento “La pelota vuelve a casa: la mejor sede, los mejores resultados” que acudieron más de 12 millones de personas a 50 puntos instalados en la metrópoli, para participar en los festejos mundialistas.

Sólo el FIFA Fan Festival del Zócalo reunió a 2,5 millones de aficionados. A los 18 festivales futboleros en las alcaldías en la urbe concurrieron 461 000 aficionados; al estadio Banorte, escenario de cinco juegos, asistieron 460,000, y a otros festejos masivos en distintos lugares, 3,7 millones.

A su vez, la asistencia al Fan Fest de Guadalajara congregó a más de un millón de personas; y en Monterrey la estadística llegó a 2,5 millones.

Por otra parte, el país recibió 11,17 millones de turistas internacionales en el primer semestre del año, casi 5 % menos que en el mismo periodo de 2025 (11,74 millones), aunque el torneo pudo enfocar las visitas en algunas de las ciudades sede.

Estas cifras de varios ceros hallan también reciprocidad en la generación de basura, una faceta muy visible de un modelo de producción y consumo insostenible, y el inicio de una cadena de problemas de contaminación del agua, aire y suelo, así como su impacto climático y daños a la salud humana.

Anuncios gubernamentales movibles del Mundial de la FIFA, emplazados en el margen de una vía en el centro de la alcaldía Tlalpan, en el sur de la Ciudad de México. Las administraciones locales gastaron presupuesto público en materiales publicitarios que difícilmente tendrán otro uso. Imagen: Emilio Godoy

¿Cuánta basura generaron las ciudades mundialistas?

El fervor por el Tri y por la competencia deportiva también encontró su desfogue en latas de cerveza y bebidas; consumo de comida en plásticos desechables (de un solo uso), prohibidos por la ley capitalina, y todo tipo de botanas en envoltorios plásticos.

En cuatro alcaldías de Ciudad de México, cuyo estadio Banorte (Azteca) acogió cinco partidos y 18 Fan Fest, la producción de basura ascendió, y en ocho descendió entre enero y junio.

Un análisis detallado de la alcaldía Cuauhtémoc da cuenta de un impacto moderado por zonas. Así, el cuadrante del Centro Histórico registró un acotamiento de 4,75 %, de 4,720 en enero a 4,495 en junio, mes mundialista.

Pero la visión cambia en la colonia Juárez, donde se sitúa el Ángel de la Independencia. Allí, los desechos incrementaron 9,85 %, de 2417 a 2655 toneladas en ese periodo. En junio se tuvo el mayor nivel del año.

La página web de la sede Ciudad de México carece de indicaciones sobre los residuos, que también tienen su envoltorio particular. Los desechos son muy visibles, pero no sus cifras, sepultadas bajo las argucias gubernamentales.

A pesar de que una de sus responsabilidades es la elaboración del Inventario de Residuos Sólidos, la Secretaría del Medio Ambiente capitalina respondió que la recolección de datos de generación de basura no figura entre sus competencias.

Las alcaldías Tlalpan, donde se localiza el estadio Banorte, y La Magdalena Contreras, respondieron en la misma dirección, a pesar de que una de las tareas de la Subdirección de Limpia de la Dirección de Servicios Básicos en cada demarcación territorial es precisamente la recogida y traslado de desechos.

En 2023 (año en que se tienen los datos completos más recientes), la capital mexicana generó 12,454 toneladas por día. Iztapalapa aportó 2,153 toneladas; Gustavo A. Madero, 1,418; y Cuauhtémoc, 1,116. De hecho, son las tres demarcaciones territoriales de la metrópolis que más desechos generan.

En Guadalajara, donde el festival mundialista se escenificó en el centro histórico de la capital jalisciense, la basura pasó de 56,049 toneladas en enero a 59,190 en junio último –la mayor cifra en 2026–, para un crecimiento de 5 %.

El comité organizador del torneo en la capital tapatía dejó virtualmente en las manos de los aficionados la prevención, al publicitar opciones digitales sobre las impresas, rechazar plásticos de un solo uso, como popotes, cubiertos, tapas y bolsas; materiales promocionales y decorativos, como globos y serpentinas; y “no abandonar” los residuos.

En Zapopan, que hospeda al estadio Akron de la ciudad de Guadalajara y que contó cuatro escenarios futbolísticos, la basura trepó de 76,337 a 84,429 toneladas en el primer emestre, entre enero y junio. Solo uUna quinta parte fue reciclable.

En Monterrey, cuyo Fanfest se escenificó en el parque Fundidora, registró un fenómeno similar, pues la generación de desechos aumentó 13,4 % entre enero y junio, de 33 446 a 37 934 toneladas, también el mayor nivel en el año.

El sitio electrónico de la sede menciona “materiales reusables”, “vasos reusables y desechables compostables” en su descripción del plan de manejo sostenible.

El municipio de Guadalupe, sede del estadio BBVA –que acogió cuatro partidos mundialistas– también reportó un aumento de 9,45 % en ese mismo lapso, de 18 835 a 20 615 toneladas, la mayor cantidad del año.

La población del país de 129 millones de habitantes genera casi 140 000 toneladas de basura diarias, cifra que viene al alza. El Estado de México (19 593 toneladas diarias), Ciudad de México (10 699) y Jalisco (9335) son los estados que más desechos producen. Nuevo León ocupa el sexto escalón (6939). Más de 10 % del total nacional es plástico reciclable y 1,65 %, latas.

La nacional Secretaría de Medio Ambiete y Recursos Nacutales (Semarnat) estima que la cantidad de residuos recuperados de tereftalato de polietileno (PET) totaliza 2375 toneladas diarias. El reciclaje de plásticos ronda 10 %. En las tres sedes mundialistas, más de un tercio de la basura generada era aprovechable.

“Una generación exorbitante”

Expertos consultados coinciden en la falta de medidas de prevención de la producción de residuos y las acciones reactivas ante esta.

Irving García, responsable de la campaña de Océanos y Cambio Climático, de la no gubernamental Greenpeace México, atribuye el exceso de basura a la falta de prevención en su generación.

“El mundial repite lo que vemos día a día. Como todo evento masivo, es un riesgo que debe ser prevenido y gestionado. Vimos que hubo una generación exorbitante. Desafortunadamente se privilegian modelos lineales (de producción) y no vemos sistemas de prevención, de reuso”, dice.

Mientras, en Guadalajara, “no hubo una gran planificación”, pero “no nos vimos rebasados por la basura en los sitios de concentración de personas”, menciona Gerardo Bernache, investigador del público Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social.

“Desplegaron grupos de limpieza donde se acumuló más gente, en estadios y fan fest, en los que vimos que quedó mucha basura en el piso mal depositada. Pusieron cuadrillas de aseo, las concentraron en zonas céntricas. Había camiones para recibir basura y enseres para la recolección. Al final de cuentas, la autoridad debe actuar, resolvieron el problema (de recolección)”, dice.

La Secretaría de Obras y Servicios (Sobse) de Ciudad de México, la alcaldía Cuauhtémoc, los gobiernos de Guadalajara, Guadalupe, Monterrey y Zapopan, así como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), no respondieron a la consulta  sobre la generación y gestión de la basura mundialista.

Desechos amontonados en una esquina en el oeste de la Ciudad de México, donde son habituales los improvisados basureros callejeros que agudizan la crisis de residuos urbanos y que se multiplicaron durante el Mundial de fútbol. Imagen: Emilio Godoy

Fuera de lugar

 Como el movimiento tardío de un defensor ante la jugada del delantero rival, a las administraciones locales sólo les quedó la reacción frente a la generación masiva de desechos y, como los tiros libres, su incierto destino.

El caso de Ciudad de México, que roza los 23 millones de habitantes con las áreas conurbadas, no es único, pues también se repitió en Guadalajara/Zapopan, en el estado de Jalisco, y Guadalupe/Monterrey (en el estado de Nuevo León), las otras dos sedes mexicanas de la copa mundial.

La “Estrategia de Sostenibilidad y Derechos Humanos de la Copa Mundial de la FIFA 2026” indica que las 16 ciudades anfitrionas debían “reducir residuos”, “fomentar e implantar la gestión circular de los recursos” y “fortalecer infraestructura sustentable vinculada al Mundial”.

Entre las medidas planteadas por el organismo figuran sistemas de clasificación de desechos, reutilización, compostaje y reciclaje, y campañas para promover la separación de residuos entre asistentes y organizadores.

Sin embargo, la FIFA no detalla metas concretas, métricas obligatorias o cantidades específicas de reducción de residuos que deban cumplir las sedes durante el torneo.

Las estrategias de las tres urbes distaron de los enunciados de la FIFA.

En abril, la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Clara Brugada, presentó la iniciativa “Mundial verde: con juego limpio, el planeta gana”, que consistió en el desarrollo y promoción de 10 ejes relacionados con reciclaje, aire limpio y comida sostenible.

Además, en marzo la funcionaria dio a conocer la Agenda de Derechos Humanos de la Ciudad de México rumbo al Mundial, que consiste en más de 100 acciones agrupadas en seis ejes a fin de garantizar el derecho a la participación, la movilidad, no discriminación, diversidad, transparencia, cultura y buen gobierno.

Uno de sus ejes se denomina “Cancha verde” y consiste en el apoyo a los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales con énfasis en la promoción de la economía circular para fomentar el reciclaje y evitar la generación de residuos.

Los datos de producción de desechos evidencian que dichas medidas no funcionaron.

La respuesta de Profepa para neutralizar los residuos generados por la justa futbolística fue la campaña voluntaria “Gol por el ambiente” (GxA), que corrió entre marzo y de agosto, para recolectar plásticos y textiles y trasladarlos a centros de reciclaje e impedir así que lleguen a basureros.

La iniciativa atrajo a 201 empresas, 77 dependencias federales, estatales y municipales –solo tres alcaldías capitalinas–; 11 instituciones académicas y 11 organizaciones de la sociedad civil, que registraron 299 iniciativas sobre plásticos, textiles y protección de la biodiversidad.

Sin embargo, GxA se quedó corta en su meta programada de captación de plásticos, pues de las casi 2,670 toneladas previstas, solo alcanzó 1,815. El desempeño textil fue mejor, pues el dato real totalizó 36 toneladas frente a las 16 calculadas originalmente.

Otro detalle llamativo es la ausencia de las alcaldías Cuauhtémoc y GAM y los municipios de Guadalajara, Guadalupe y Monterrey de la campaña –producto de las diferencias políticas entre el poder federal y el local–, mientras que la Dirección de Medio Ambiente de Zapopan sí se adhirió a ella.

En una respuesta a una solicitud de información, Profepa dijo que la campaña no consistió en recolección de basura, sino en “la gestión circular de plásticos y textiles usados” mediante la reutilización y el reciclaje, por lo que no tenía medidas de trazabilidad de los volúmenes ni la magnitud de éstos.

En las leyes generales para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos de 2003, reformada en 2015, y de Economía Circular de enero pasado, no aparece la palabra “basura”.

El concepto radicado es “residuo”, por la idea de materiales aprovechables. El problema radica en la práctica, pues en los hechos la mayoría de los residuos acaba en montones callejeros o en basureros. La paradoja no podría ser más un fardo venenoso: la propia omisión gubernamental transforma la figura legal y políticamente correcta de “residuos” en lo que popularmente llamamos basura.

Carteles impresos sobre el Mundial de la Fifa emplazados en Ciudad de México que tras terminar la celebración futbolística se desprendieron de las paredes y agregaron basura a las calles de la metrópoli. Imagen: Emilio Godoy

Programas con tarjeta amarilla

El mundial de basura pone en duda también la viabilidad de programas hacia generación cero en las tres sedes, y que de por sí no marchan hacia metas relacionadas con la baja progresiva de la generación de desechos.

A nivel federal, la Visión Cero Residuos de 2019, responsabilidad de Semarnat, consta de seis ejes, seis principios y una hoja de ruta de cinco puntos, pero no prioriza el enfoque de la prevención.

En Ciudad de México, el programa Basura Cero, a cargo de Sedema, consiste en la aplicación de estrategias orientadas a prevenir y reducir la cantidad de residuos en la capital. Entre sus seis líneas de acción figura la reducción en el volumen de residuos, manejo adecuado y aprovechamiento.

El programa contiene 42 metas, 69 acciones estratégicas y 189 acciones específicas. Entre las primeras, figura la institución de mecanismos que aseguren la reducción aproximada de 10 % en la generación de residuos sólidos para 2025.

El Programa Municipal para la Gestión Integral de Residuos Sólidos Base Cero de Guadalajara de 2024, con una visión a 2050, contiene tres estrategias, entre ellas la reducción de basura enviada a rellenos sanitarios, y 22 líneas de acción.

Por su parte, el Programa Municipal para la Prevención y Gestión Integral de Residuos de Zapopan de 2023 busca impedir la producción de desechos.

En el norte, existe el Programa Cero Residuos de Monterrey.

Y a finales de 2024, el alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, anunció el programa Monterrey Limpio, esbozado principalmente para enfrentar los efectos del torneo futbolístico global, y que prioriza la modificación de la recolección de basura y campañas de concienciación ciudadana.

Las fuentes entrevistadas recogen lecciones mundialistas. Para la diseñadora Hernández, sigue faltando educación ambiental relacionada con la basura.

“Hay un tema de comunicación que no tenemos claro. Falta mucho informar a la población sobre qué son los residuos. No sabemos cuáles se reciclan, cuáles no, qué se genera, dónde colocarlos, la importancia de separarlos. Tienen valor económico y se les puede dar una segunda vida. Creemos que las empresas o el gobierno son el problema. En realidad, son los tres, junto con la sociedad. Por eso es importante reducir la generación”, plantea.

El activista García sugiere la intervención en el ciclo de vida de los productos, de modo que el productor asuma la responsabilidad financiera y/o física de los impactos ambientales de sus productos, a lo largo de su periodo funcional.

“No es la solución reincorporar estos materiales ni pensar que solo lleguen a vertederos o los reciclen. La pregunta es cómo transicionar a modelos que van más allá de reciclar. En lugar de estar haciendo esfuerzos muy grandes por reciclar, es preferible asegurar que los materiales se sigan usando y que no tengamos estas problemáticas. Es difícil conocer el destino de un residuo, a dónde va a ir, el tratamiento, las medidas para que no se convierta en basura”, recomienda.

El académico Bernache enfatiza, por su parte, en la educación ambiental, y recurre a la cultura de origen de los aficionados.

“Hay fanáticos que tienen una cultura de manejo más adecuada: poner la basura en su lugar, no tirarla en la calle. Nos hace falta un recorrido mayor, poder aprovechar esos eventos para incidir o promover una cultura de manejo en eventos masivos, es importante también el (tema) pendiente de separación y reciclaje de buena parte de los residuos”, señala.

A casi dos meses del silbatazo final del último partido mundialista, están pendientes los informes de las tres sedes mexicanas ante FIFA, quien a su vez debe presentar su documento final sobre la competición.

El desarrollo de la Copa Mundial de 2026 evidenció problemas en la prevención de residuos y tampoco cobró la infracción sobre poner la basura en su lugar. Y a diferencia de los juegos mundialistas, en esa cancha no hubo VAR.

Esta investigación contó con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer México, a través de la iniciativa “Más allá del Mundial”.

RV EG

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