14 octubre 2026

Portillo, Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia, reivindica la escuela como «laboratorio de creación»

Portillo, Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia, reivindica la escuela como "laboratorio de creación"
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MADRID, 14 Oct. Diario Dia –

El creador y maestro José Antonio Portillo Vesga ha acogido la concesión del Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud 2026 reivindicando la escuela como su «gran laboratorio de aprendizaje» y el punto de partida esencial de toda su trayectoria artística.

Portillo ha contado en una entrevista concedida a los medios que sus creaciones teatrales y plásticas parten de su experiencia directa en las aulas de educación infantil y primaria.

«La escuela ha sido mi lugar de aprendizaje y el gran laboratorio que me ha permitido luego dialogar y pensar sobre el espacio escénico y la narración», ha subrayado, recordando que dio el salto a los circuitos teatrales y expositivos cuando programadores del Centro Cultural de Belém en Lisboa le invitaron a trasladar sus dinámicas escolares fuera de los muros del colegio.

Así, ha sosteniendo que la infancia mantiene una capacidad intacta para fascinarse ante procesos analógicos, como el mecanismo de un casete o el recorrido postal de una carta, frente al auge de la era digital. A este respecto, ha criticado las visiones estereotipadas sobre los niños, asegurando que se desenvuelven con fluidez ante propuestas poéticas, sonoras y surrealistas.

En este sentido, el artista ha defendido la vigencia del objeto cotidiano, incluso elaborado a partir de materiales rescatados de contenedores en sus inicios, como una vía pedagógica para generar el silencio necesario en el aula. «Si no hay silencio, no hay conocimiento», ha aseverado, sosteniendo que la infancia mantiene una capacidad intacta para fascinarse ante procesos analógicos, como el mecanismo de un casete o el recorrido postal de una carta.

En el ámbito de la actualidad educativa, como pedagogo, Portillo ha manifestado experimentar una «doble sensación» al recibir la distinción en un contexto marcado por movilizaciones y huelgas de profesorado en la Comunidad de Madrid.

Portillo ha expresado su respaldo a las demandas de mayores recursos para la enseñanza pública. «Es absolutamente necesario valorar todo lo que se está pidiendo en estas manifestaciones; si no cambiamos las cosas desde la calle, lo veo difícil», ha argumentado.

No obstante, ha trasladado también un mensaje de exigencia al colectivo docente para que «dignifique» su labor con un trabajo «exquisito» volcado en la infancia. «Los maestros han dejado de creer en lo que es su profesión y se han ido llenando la mochila de cosas externas que no tienen nada que ver con cosas tan básicas como narrar el conocimiento, la capacidad de escucha, un pensamiento crítico y el deseo de aprender», ha esgrimido.

La noticia del galardón ha sorprendido a Portillo mientras «recogía tomates» en la huerta de su padre en Lerma (Burgos), al recibir una llamada del Ministerio de Cultura que en un primer momento pensó que estaba relacionada con otro compromiso profesional.

«Pensé que me llamaban para otra cosa y de repente me dicen esto; es una buena sensación y un motivo para agradecer a toda la gente que me ha apoyado y que suele quedar en el anonimato», ha señalado.

Al valorar la distinción, Portillo ha dedicado el reconocimiento al colectivo de personas que le han apoyado de forma anónima a lo largo de su carrera, así como al jurado por valorar una obra singular en medio de la «torre de babel» que constituyen las producciones para el público infantil.

Asimismo, ha comentado con humor que hasta ahora hacía figurar en su currículum la expresión «apenas premiado», un matiz que ha admitido que deberá revisar tras la obtención de este galardón.

Respecto a la dotación económica del premio, establecida en 30.000 euros, Portillo ha confesado que aún no ha «pensado en esa parte», aunque ha indicado que destinará un porcentaje a celebrarlo con su familia y su equipo más cercano.

Por otro lado, ha marcado distancias con las exigencias industriales que obligan a estrenar espectáculos con periodicidad anual, apostando por procesos de creación reposados que concibe «como catedrales» pensadas para «perdurar en el tiempo».

Esta metodología se refleja en la longevidad de sus montajes, entre los que destacan ‘La biblioteca de cuerdas y nudos’ –con 25 años en gira–, ‘La biblioteca de ruidos y sonidos’ o la instalación de ‘El museo del tiempo’.

Por último, en lo referente a sus proyectos de futuro, el creador ha situado su foco principal en el diseño del Pabellón de España para la Cuatrienal de Praga de Escenografía, que se celebrará en junio del próximo 2027.

CL11