La Policía se despliega en el Guano para desalojar el último gran asentamiento ilegal de inmigrantes
CEUTA 11 Oct. –
La Policía Nacional se ha desplegado a primera hora de este domingo en la explanada del Guano para desalojar el último gran espacio que quedaba en Ceuta con tiendas ilegales fabricadas por personas migrantes llegadas a la ciudad durante la entrada masiva del 30 y 31 de julio.
Más de una veintena de furgones de la Unidad de Intervención Policial (UIP) han comenzado a llegar pasadas las 8:00h a la explanada. Allí acampan menos de un millar de marroquíes desde el desalojo de los asentamientos chabolistas en las playas del Trampolín y de Benítez.
Desalojar el Guano no es significa retirar a todas las personas migrantes de la calle por completo. La explanada es el último asentamiento con una concentración importante de marroquíes, pero aún centenares de ellos deambulan por las calles de barriadas como El Príncipe o Los Rosales, otros se encuentran escondidos en los montes o viven en pisos patera que las autoridades españolas van desmantelamiento progresivamente.
Tras los operativos policiales destinados a limpiar las playas, centenares de migrantes se quedaron en el Guano a la espera de que las autoridades los trasladaran también a ellos en autobuses o bien hacia la frontera del Tarajal en caso de que quieran retornar a Marruecos voluntariamente o bien al Centro de Atención Temporal para Extranjeros (CATE), donde los filian y después los reubican en alguno de los dispositivos de acogida temporal mientras se resuelven los trámites de asilo.
Más de 500 migrantes han permanecido en el Guano, tratando de sortear el frío y las lluvias que desde hace dos semanas comienzan a azotar la ciudad. De entre ellos, en torno a un centenar son menores de edad, y días atrás se manifestaron allí mismo para pedir su reubicación en centros de acogida.
De las playas de Benítez y del Trampolín se llevaron a en torno a 1.700 personas, de las cuales la inmensa mayoría (con excepción de los menores y de algunos grupos reducidos de adultos) optó por retornar a su país.
Se calculaba que solo en el Trampolín pernoctaban más de 3.500, por lo que el resto se desperdigó por la ciudad para evitar subir a esos autobuses. Muchos de ellos huyeron hacia los montes, donde continúan a día de hoy.
Los marroquíes que han huido son conscientes de que la enorme probabilidad de que sus peticiones de asilo sean denegadas. Saben, además, que una vez reciban la denegación definitiva se enfrentarán a una orden de expulsión de España por 5 años.
Es por ello que muchos prefieren regresar de manera voluntaria a Marruecos, porque conservan la aspiración de regresar en un futuro. Otros, permanecen escondidos en la ciudad sin plantearse ni la opción de retornar ni la ser filiados para después pedir asilo. Según las fuentes policiales, estos últimos albergan la esperanza de tener una oportunidad de cruzar irregularmente a la península.
Desde principios de agosto, la Guardia Civil ha abortado varios intentos de cruce ilegal hacia la península en embarcaciones de recreo. En ocasiones han detenido a los responsables de la operación ilegal, que prometían a los migrantes llevarlos al otro lado a cambio de dinero, y en otras las embarcaciones no llevaban patrón, sino que habían sido adquiridas por los propios migrantes para probar suerte.
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