Los daños colaterales de las acampadas

Mal momento para tener un negocio en plena Puerta del Sol de Madrid. Curiosos, algún turista despistado y una actividad económica alterada por la acampada. La calle es también lugar de protesta y muchos de los que se acercan a Sol se solidarizan con los acampados. En Valencia, la acampada se topa con los actos de la festividad del 9 de octubre. Este año, por seguridad, se ha suspendido la mascletá. Convivencia arropada por un amplio despliegue policial. Apoyos y aplausos de unos al pasar junto a las tiendas, frente a gritos e insultos de otros al ver la plaza ocupada. Hartazgo de algunos vecinos unido a la legitimidad de tomar la calle para protestar por el primer problema de los españoles.
