El homenaje a Maricarmen continúa en Sol: «No se puede desalojar un recuerdo»
El pequeño altar instalado en la Puerta del Sol frente a la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid en recuerdo de Maricarmen, que falleció este miércoles, dos semanas después de ser desahuciada, sigue recibiendo la visita de personas que quieren despedirse de la anciana de 87 años cuyo caso ha alentado las protestas en la céntrica plaza de la capital española.
El altar cuenta con un cartel con un dibujo de Maricarmen y el lema ‘no se puede desalojar un recuerdo’. Además, se han depositado varios ramos de flores, entre ellos claveles, velas y un peluche, así como carteles en los que se pueden leer mensajes como «si nos siguen matando, ocuparemos el cielo», «tenemos el testigo bien agarrado, Maricarmen» y «tus nietos no te olvidan».
Débora, una vecina que se ha acercado al altar, ha señalado en declaraciones a Agencias que se siente «triste», ya que el fallecimiento de Maricarmen «representa la metáfora de lo que está pasando en España con el tema de la vivienda, la justicia social y el desajuste que hay». «Estoy muy triste, la verdad», ha enfatizado.
Preguntada sobre qué le gustaría que pasara a partir de ahora, Débora ha recalcado, visiblemente emocionada, que ya hay cosas que están pasando. A su juicio, el caso de Maricarmen ha supuesto «una chispa».
Otro de los simpatizantes que se ha acercado al altar ha calificado el fallecimiento de Maricarmen como «una salvajada» y «un asesinato» y, en declaraciones a los medios, ha recalcado que «hasta que no la han eliminado no han parado». «Es que yo tenía una abuela y es como si fuera mi abuela», ha indicado.
A su juicio, toda la situación en torno a la vivienda «tiene que cambiar». «Que no desahucien a los abuelos, porque son personas que lo necesitan, más si llevan toda la vida en una casa. Tiene que cambiar todo esto. Tiene que cambiar, porque desde luego una vida vale más que una casa», ha subrayado.
Visiblemente emocionado, ha calificado también de «asesinatos» los recientes casos de suicidios de personas que iban a ser desahuciadas. «Todos tenemos derecho a una vivienda digna y se lo saltan. Nada más van a su conveniencia y al dinero», ha lamentado.
Mientras tanto, gran parte de la explanada de la Puerta del Sol continúa ocupada por las tiendas de campaña de la acampada. José Antonio, de 25 años y participante en la protesta, ha relatado en declaraciones a Agencias que durante esta mañana varias personas se están acercando al altar dedicado a Maricarmen para dejar carteles y velas.
«Antes, por ejemplo, ha venido una señora periodista que me ha dado una vela para que la encendiera por un periodista que había fallecido, porque le gustaría verla puesta», ha señalado.
Sobre el caso de Maricarmen, opina que ha sido «un blanco fácil» y que le «toca mucho la moral» que se «estigmatice» a ancianos en la misma situación que ella por ser de derechas.
«Ayer hubo una pequeña agitación entre dos chavales, uno antifascista y otro neonazi, que se dieron supuestamente una paliza. No hubo sangre ni nada. Y, bueno, al final se pegaron dos críos con ideologías distintas, a los que les lavan el cerebro la política y los que están por encima de la política, que son bastante más importantes y peligrosos, estaban frotándose las manos. Y nada, que se lo siguen tomando como un Barça-Madrid, esta cosa. Al final tendremos que dar la cara y ellos, como son adultos, tendrán que asumir las consecuencias, seguramente», ha lamentado.
José Antonio ha comentado que este miércoles, después de que se conociera la muerte de Maricarmen, hubo «un intento de enfrentamiento entre núcleos antifascistas y núcleos de ideología falangista». Según ha relatado, hubo «un par de personas y tres» que pararon aquello rápidamente, ya que entendían que era algo que «no interesaba».
«La intención (de la acampada) es seguir, pero está habiendo robos a personas, está habiendo tensiones, está habiendo cosas que no son agradables. Y, bueno, aquí seguirá la gente si se comportan como personas y está a la altura de las circunstancias», ha indicado.
NOS HICIERON CREER QUE LOS JÓVENES NO VALÍAMOS, SOLO ESTÁBAMOS DORMIDOS
A lo largo de la mañana, se han sucedido los gestos de homenaje, como pequeños ramos de flores o encendido de velas que rodean el altar y que se han ido apagando por el viento que sopla en la capital. Junto al altar también se ha colocado un cartel en el que distintas personas están dejando mensajes. Entre ellos se pueden leer ‘nos hicieron creer que los jóvenes no valíamos, solo estábamos dormidos’, ‘gracias por hacernos despertar’ y ‘gracias por enseñarnos a luchar’.
Berfi, de 29 años, relata a Agencias que procede de Turquía y que actualmente comparte vivienda con otras cuatro personas. Según ha relatado, tanto ella como varios de sus amigos se han visto afectados por la subida de los alquileres y, en su caso, tuvo que abandonar anteriormente una vivienda por este motivo.
Por ello, se siente «muy emocionada» por el caso de Maricarmen. «Ha sido un fuego para otras personas –ha dicho, en referencia a cómo el caso ha sido una ‘chispa’– para empezar a hacer cosas, para tener más atención y para luchar más para la gente que quiere alquilar una casa, y tener la libertad de tener una casa para entrar, para vivir», ha indicado.
SÍMBOLO DE LUCHA
Alrededor de las once de la mañana se han recogido los carteles del altar de Maricarmen para limpiar la zona, antes de volver a extender los cartones donde la gente está dejando mensajes, donde son continuas las palabras de agradecimiento: «Gracias, Maricarmen, por devolver a la calle la humanidad que nos estaban robando. Te apagaste sola, pero te has ido con el calor, la lucha y la fuerza de la calle. Gracias por tanto ejemplo y dignidad. Buen viaje».
«A cualquiera le puede pasar cualquier día. Ya no hay ni seguridad, ni empatía, ni nada. Nada. Con 87 años, ha estado luchando hasta el final de sus fuerzas. Hasta el final. Nada conmueve, nada importa…», ha lamentado una de las jóvenes, visiblemente emocionada, al tiempo que destaca la importancia «del movimiento de la calle» y el de la gente joven que está en Sol «y que no se rinde».
En este sentido, ha puesto en valor que Maricarmen haya estado acompañada durante todo este tiempo por los jóvenes «hasta el final». «Por lo menos que nos sirva de ejemplo y de punto de partida para que las cosas cambien. Deberían cambiar. No va a cambiar todo de repente, claro», ha indicado.
Por su parte, Elizabeth, de 32 años, no se podía creer este miércoles el fallecimiento de Maricarmen y, en declaraciones a Agencias, ha señalado que, cuando lo vio a través de Instagram, pensó que se trataba de una ‘fake news’. «Cuando ya vi que corría la voz y que medios oficiales lo comunicaron, me quedé en ‘shock’. De hecho, me costó mucho dormirme porque, además, la noticia la recibimos a última hora. Justo mi chico andaba por aquí, por Sol, y le pedí que, por favor, viniera a traer una vela», ha confesado.
Si bien Elizabeth no participa directamente en la acampada, sí tiene muchos amigos que lo hacen. En su opinión, «Maricarmen no ha muerto, a Maricarmen la han matado». Aunque rechaza la idea de convertirla en una mártir, sí cree que la anciana es un «símbolo para la lucha» y que va a servir aún más para encender «esta mecha» que, desde su punto de vista, ya existe en la acampada de Sol.
«Esa rabia bien llevada, para que la gente que tiene el poder haga algo», ha recalcado.
CL23
