La lista de hábitos de Vicky Martín Berrocal con 53 años que habría llevado a cabo con 20

MADRID, 7 Oct. –
53 años le han bastado a Vicky Martín Berrocal para mirar atrás y reconocer que hay cosas que habría hecho de otra manera. Sí, una mujer talentosa como ella, reflexiona con su comunidad de Instagram sobre los hábitos saludables que le hubiera gustado tener cuando solo tenía 20 años. No se trata de vivir pendiente de la edad ni de perseguir una versión perfecta de una misma, sino de aprender a escuchar el cuerpo, cuidarse y entender que el bienestar se construye con pequeños gestos diarios.
En un post que ha publicado en redes sociales, la diseñadora confiesa que le habría gustado incorporar mucho antes el hábito del descanso: “Dormir 7–8 horas”, acostándose y levantándose siempre a la misma hora. También habría dado más importancia a la alimentación, procurando “comer proteína en cada comida”, con opciones tan sencillas como huevos, pescado, legumbres, yogur, carne o tofu.
Además, le hubiera gustado entender que cuidarse no significa necesariamente pasar horas en el gimnasio: “Mantenerme activa durante el día”, sino caminar, moverse siempre que sea posible y evitar pasar demasiadas horas sentada, ya que realizar este tipo de actividades también es una forma de cuidar el cuerpo.
Eso sí, el ejercicio ocupa un lugar importante en su mentalidad de bienestar. Si pudiera volver atrás, incorporaría el hábito de “entrenar cuatro o cinco días por semana”, apostando especialmente por el trabajo de fuerza en los días de entrenamiento. Pero el autocuidado empezaría antes de salir de casa. Uno de esos pequeños cambios que pueden transformar una mañana sería “empezar el día sin mirar el móvil”: abrir las cortinas, dejar entrar la luz, respirar y disfrutar de la sensación de que comienza un nuevo día antes de entrar de lleno en las obligaciones. A eso sumaría algo tan básico como “Beber agua a lo largo del día”, teniendo siempre una botella a mano para convertir la hidratación en un gesto automático y no en algo que solo recordamos cuando tenemos sed.
Y si hay algo que con los años cobra todavía más valor es aprender a parar. Por eso, uno de los hábitos que habría querido adquirir mucho antes es “Dedicar 10 minutos diarios a la calma”, aunque el día esté lleno de prisas, trabajo y responsabilidades. También habría convertido el cuidado de la piel en un ritual innegociable: “Desmaquillarme y cuidar mi piel cada noche”, regalarse unos minutos frente al espejo para limpiar, hidratar y mimarse. Porque la rutina beauty no debería entenderse solo como una cuestión estética, sino como una manera de decirte a ti misma que merecemos ese tiempo.
Y, más allá de las rutinas, también está la necesidad de disfrutar: “Hacer algo que me haga feliz cada semana”, ya sea perderse en la naturaleza, escuchar música, practicar deporte, quedar con amigos o simplemente hacer aquello que nos devuelve las ganas y nos conecta con quienes somos.
Pero quizá el hábito más importante de todos tenga poco que ver con cremas, alimentación o ejercicio y mucho más con la forma en la que nos miramos. A los 53, la belleza también puede estar en dejar de exigirnos tanto y empezar a tratarnos con más cariño. Por eso, uno de los grandes aprendizajes sería «mirarme al espejo con más cariño: agradecer lo que veo, la vida que tengo, todo lo que mi cuerpo me ha permitido vivir y cada segundo que todavía puedo disfrutar». Porque cuidarse no consiste únicamente en llegar a una determinada edad sintiéndose bien por fuera, sino en construir, día a día, una relación más amable con una misma.
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