5 octubre 2026

Foster asegura que la renovación del Bellas Artes de Bilbao ha sido una «lucha absolutamente heroica, como el edificio»

Foster asegura que la renovación del Bellas Artes de Bilbao ha sido una "lucha absolutamente heroica, como el edificio"
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BILBAO, 4 Oct. Diario Dia –

El arquitecto británico Norman Foster ha asegurado que la renovación del Museo de Bellas Artes de Bilbao ha sido «una lucha absolutamente heroica, como es el edificio en sí», y ha afirmado que «un edificio realmente sostenible es aquel en el que se respeta lo anterior, no se derriban las cosas, simplemente se actualizan y conectan».

Foster ha realizado estas declaraciones en una visita para medios de comunicación realizada este domingo en el recientemente renovado Museo de Bellas Artes de Bilbao, que se reinaugura oficialmente este lunes.

En el acto, además de Foster y su mujer, han estado presentes la vicelendakari primera y consejera de Cultura y Políticas Lingüística, Ibone Bengoetxea, la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, el director del museo, Miguel Zugaza, o el director general de la fundación BBK, Gorka Martínez.

En su intervención, el arquitecto ha afirmado que ha sido «un privilegio y un honor realmente para mí haber contribuido a Bilbao» también con la oportunidad de ser elegido en el concurso para «dar una nueva vida» al edificio del museo respetando su patrimonio y conectándolo con una nueva ampliación.

En ese sentido, el proyecto ‘Agravitas’ se ha desarrollado bajo «una premisa fundamental, no solamente añadir, sino también conectar con lo ya existente», y ha asegurado que «realmente sostenible es aquel en el que se respeta lo anterior», sin demolerlo, sino actualizándolo y conectándolo.

Norman Foster ha señalado que, al conocer el edificio y sus diferentes capas históricas -«la de los 70, la del 2000»-, una de las prioridades del proyecto fue recuperar la entrada principal y hacerla accesible de nuevo. Asimismo, el equipo decidió mantener abierto el museo durante las obras y evitar la excavación bajo tierra, tanto por razones económicas y de riesgo como por la voluntad de preservar la luz natural.

«Los museos son espacios donde es interesante que prime la luz natural, que se pueda controlar», ha explicado, para señalar que esa decisión le llevó a él y a su equipo «a mirar hacia arriba, hacia el cielo» tomando como referencia el pasado industrial de Bilbao.

Además, han optado por transformar el antiguo patio que quedaba en el exterior del museo, con la fuente dedicada a Juan Crisóstomo de Arriaga, en un espacio cerrado que funcione como «el corazón social del nuevo museo» a modo de «lobby permeable» desde el que visitantes puedan acceder a los distintos espacios expositivos.

Por otra parte, Foster ha reivindicado el carácter local de la intervención, con el uso de acero de proveedores locales y montaje realizado por empresas vascas.

El arquitecto ha comparado el resultado final con «la punta del iceberg», una analogía con la que ha querido reflejar la «lucha absolutamente heroica» del proyecto, en el que buena parte del trabajo realizado permanece oculto. «Lo que no se ve es quizá lo más interesante precisamente», ha afirmado.

«Todo eso se nos olvida muy rápido, gracias a Dios», ha señalado en referencia a la «carrera contra reloj para conseguir lograrlo».

Finalmente, Foster se ha mostrado «orgulloso y encantado» de celebrar «la nueva vida de un edificio», ha explicado que «es importante pensar que en los edificios tienen alma» y ha agradecido al equipo de trabajo «nada habitual, porque es muy amplio, no solamente es la gente que ha realizado el proyecto de la obra en sí, sino la gente que se ha encargado del contenido».

CL11