3 octubre 2026

Las acampadas y campamentos que tomaron Madrid: de la solidaridad del 0,7% al derecho a la vivienda pasando por el 15M

Las acampadas y campamentos que tomaron Madrid: de la solidaridad del 0,7% al derecho a la vivienda pasando por el 15M
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MADRID 3 Oct. –

Las acampadas en lugares públicos de Madrid como la que desde hace una semana desborda la céntrica Puerta del Sol no son una medida nueva de presión ciudadana en la capital sino que cuentan con episodios en la historia reciente de España con mayor o menor éxito y con el 15M como principal exponente.

La ‘Acampada por la Solidaridad’ para reclamar el 0,7% para ayuda al desarrollo en los noventa, el ‘Campamento Esperanza’ de los trabajadores de Sintel que convirtieron la Castellana en una verdadera ‘ciudad provisional’ a principios de los 2000, el movimiento indignado del 15M y las acampadas estudiantiles propalestinas son ejemplos de la historia reciente de la ocupación reivindicativa del espacio común.

Una forma de rebeldía ciudadana basada en convertir plazas, avenidas y campus en lugares de residencia, organización y protesta que ha sido empleada por distintos movimientos ciudadanos para distintas reivindicaciones y que ha tenido su último ejemplo con Maricamen, convertida en símbolo de la lucha por la vivienda.

Una protesta por el desahucio de esta mujer de 87 años de la vivienda en la que había residido durante 70 años en el barrio de Retiro ha derivado en una acampada en la Puerta del Sol que durante los últimos días ha llegado a reunir más de un millar de tiendas en el mismo escenario que el 15M para reclamar medidas ante la «emergencia habitacional» actual.

Uno de los primeros precedentes de este tipo de protestas en la historia reciente se remonta a 1994, cuando las tiendas de campaña se instalaron en el Paseo de la Castellana para reclamar que se destinara al menos el 0,7% del Productor Interior Bruto (PIB) a la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) para países en vías de desarrollo, siguiendo las recomendaciones de la ONU.

La protesta comenzó el 17 de septiembre frente al Ministerio de Economía y Hacienda con apenas cinco tiendas aunque poco a poco fue ganando el apoyo de movimientos sociales y ciudadanos, según las piezas periodísticas de la época.

La denominada ‘Acampada de la Solidaridad’ inundó la Castellana con centenares de tiendas, instaladas en las zonas ajardinadas que van desde el estadio Santiago Bernabéu hasta la Plaza de Castilla, y la protesta se fue extendiendo pautalitamente a otras ciudades.

El campamento se levantó de forma pacífica el 20 de noviembre, 64 días después, tras un acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid, por las bajas temperaturas del invierno y los problemas de salubridad e infraestructuras del campamento.

No obstante, el fin de la acampada física no fue el fin del movimiento. Las movilizaciones continuaron por toda España mediante huelgas de hambre, manifestaciones en las universidades y nuevos asentamientos temporales en los años siguientes como una nueva acampada de 1996 en el Paseo del Prado.

La presión social dio lugar al Pacto por la Solidaridad, con el compromiso firmado por todos los grupos con representación parlamentaria para el aumento y la mejora de la ayuda. Un pacto auspiciado por el movimiento 0,7%, precursor de la Plataforma 0,7, que dio origen a la primera Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo de España, aprobada finalmente en 1998.

A pesar del éxito social y de la firma del documento, el objetivo del 0,7% nunca llegó a cumplirse en la práctica presupuestaria, con un máximo alcanzado que roza el 0,5% del PIB. La Ley de Cooperación fija como meta llegar a ese 0,7% en 2030.

Otro de los antecedentes históricos de este tipo de movilizaciones fue el denominado ‘Campamento Esperanza’ que los trabajadores de Sintel, antigua filial de Telefónica, construyeron en 2001 en la Castellana, frente al Ministerio de Economía, para reclamar el cobro de nóminas atrasadas y una salida laboral ante la crisis de la compañía.

Durante 187 días, desde el 29 de enero al 3 de agosto, el campamento se transformó en una ciudad provisional. Casas improvisadas de madera y uralita, tiendas distribuidas por procedencia territorial, asambleas diarias, turnos de intendencia y una red de financiación basada en aportaciones, bonos solidarios y donaciones sostuvieron la protesta.

El campamento se desmanteló tras un acuerdo con el Gobierno que contemplaba un plan económico y social para los más de 1.800 trabajadores de la ex filial de Telefónica que incluía recolocaciones, jubilaciones y bajas incentivadas.

El conflicto tuvo su origen en abril de 1996 con la venta de Sintel, que finalmente declarada en quiebra en mayo de 2001, dejando a 1.788 acreedores y a 1.828 trabajadores afectados en toda España. La Audiencia Nacional cerró el caso en junio de 2013 después de que los extrabajadores aceptaran una indemnización de 35 millones de euros en compensación por los daños que les causó el cierre.

El máximo exponente de este tipo de protesta por su repercusión y capacidad de movilización es sin duda el 15M, que en 2011 llevó al corazón de la capital la frustración de toda una generación víctima de la crisis financiera.

El movimiento indignado tomó calles y plazas de las principales ciudades del país para dar voz a toda una generación golpeada por la crisis y fue el germen de lo que se acabó conociendo como la ‘nueva política’, que con los años cristalizaría en formaciones como Podemos o en experiencias municipalistas como Ahora Madrid.

El domingo 15 de mayo, siete días antes de las elecciones municipales y autonómicas, la plataforma ciudadana Democracia Real Ya (DRY), junto con colectivos como la PAH y Juventud sin Futuro, convocaron a «toda la ciudadanía descontenta con el sistema» a manifestarse de Cibeles a Sol contra la situación económica, social y política bajo el lema ‘No somos mercancía en manos de políticos y banqueros’.

Cientos de personas secundaron la protesta en Madrid en una jornada que acabó con 80 jóvenes pasando la noche acampados en la Puerta de Sol. Fueron desalojados pero al día siguiente miles de personas volvieron a concentrarse en el mismo punto.

Las acampadas espontáneas empezaron a formar parte de la Puerta del Sol, símbolo de la lucha contra la corrupción, la austeridad que ahogaba a las familias, los recortes y la precariedad. También expresaban el rechazo a la ‘vieja política’, la que representaba el bipartidismo PP-PSOE.

La ‘Acampada Sol’ fue desmantelada el 12 de junio, tal y como acordaron los acampados en asamblea general, teniendo claro que el desmantelamiento no iba a dar por acabadas las reivindicaciones. Fueron 28 días de un movimiento asambleario histórico organizado en distintas comisiones y grupos de trabajo abiertos encargados de la elaboración de propuestas que dieron contenido a la protesta.

En mayo de 2024 el protagonismo de este tipo de protestas llegó de la mano de la plataforma Acampada por Palestina Madrid, que organizó una acampada en el campus de la Universidad Complutense de Ciudad Universitaria.

Esta iniciativa formó parte de una ola de protestas para exigir que el Gobierno y las universidades rompieran relaciones con Israel por su intervención militar en Gaza y se extendió a una decena de ciudades españolas.

La acampada se inició, con carácter indefinido, el día 7 de mayo, cuando unos 200 alumnos se concentraron contra la respuesta armada de Israel en Gaza tras los atentados de Hamás en suelo israelí el 7 de octubre de 2023.

Un mes después, el 7 de junio, el movimiento estudiantil decidió levantar la acampada para dar paso a una descentralización de las acciones a través de comités en cada centro universitario.

Todas estas acampadas acabaron por levantar sus tiendas, con éxitos desiguales en sus demandas, pero dejaron tras de sí algo más duradero al incorporar a la protesta y al activismo a cientos, y en algunos casos miles, de personas que hasta entonces habían permanecido al margen de la vida pública organizada.