Seúl exige a Kyiv una disculpa por revelar el traslado de prisioneros norcoreanos y amenaza con «medidas»
MADRID 2 Oct. –
El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, ha exigido a Ucrania una disculpa pública por desvelar de forma unilateral la llegada al país de soldados norcoreanos capturados, advirtiendo de que Seúl adoptará «medidas adicionales» si Kyiv continúa negando la existencia de un pacto previo de confidencialidad en torno a esta operación.
A través de un mensaje publicado en redes sociales, el jefe del Gobierno surcoreano ha denunciado que fue el propio Ejecutivo ucraniano quien solicitó mantener el asunto en privado. Según el mandatario, cuando el presidente surcoreano expresó su malestar «con la máxima cortesía», las autoridades ucranianas negaron el acuerdo, «tachando de mentiroso al jefe del Estado».
En la misma línea, el mandatario ha revelado que al solicitar a Kyiv que reconociera los hechos y se disculpara, la contraparte respondió aludiendo a «inminentes enfrentamientos militares» entre las dos Coreas, una actitud que Seúl percibe como un intento de «buscar el estallido de una guerra en la península». «Es una cuestión que afecta a la dignidad de la República de Corea y de su pueblo, y no puede pasarse por alto», ha sentenciado.
Ante la escalada de la tensión institucional, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andri Sibiga, ha tratado de rebajar el tono subrayando que «Corea del Sur es importante» y expresando su «sincero deseo de resolver este malentendido diplomático», según declaraciones del minsitro ante la prensa recogidas por la agencia de noticias ucraniana RBC-Ukraine.
El choque se produce después de que el Servicio Nacional de Inteligencia (NIS) surcoreano acusara este miércoles al Gobierno de Volodimir Zelenski de filtrar la llegada de los prisioneros con el fin de influir en la opinión pública de Corea del Sur y lograr así un mayor suministro de armas para su guerra contra Rusia.
Según el presidente de la Comisión de Inteligencia del Parlamento surcoreano, Yoo Young Ha, los dos soldados llegaron a mediados de septiembre «por voluntad propia» tras ser capturados por las fuerzas ucranianas en enero de 2025. Ambos formaban parte del contingente de unos 15.000 efectivos que Corea del Norte desplegó en la región de Kursk para apoyar a las tropas rusas.
Las autoridades coreanas aseguran entonces que la parte ucraniana había pedido inicialmente «una confidencialidad estricta» por temor a que la entrega de estos efectivos a Seúl pudiera afectar negativamente al futuro de las negociaciones con Moscú sobre el intercambio de prisioneros de guerra.
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