2 octubre 2026

Cómo cuidar a los padres mayores sin infantilizarlos: las 4 claves entre hijos que cuidan y padres que envejecen

Cómo cuidar a los padres mayores sin infantilizarlos: las 4 claves entre hijos que cuidan y padres que envejecen
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    MADRID, 2 Oct. –

   Cuando los padres envejecen y empiezan a necesitar ayuda, la familia afronta un cambio que puede generar dudas, conflictos, y sobrecarga. Pero cuidar no significa decidir por ellos. Respetar su autonomía, incluso cuando aparece la dependencia o la demencia, y repartir las responsabilidades entre los familiares son algunas de las claves para acompañarles sin infantilizarles ni descuidar al cuidador.

   Feliciano Villar es catedrático de Psicología del Desarrollo en la Universidad de Barcelona, donde dirige el máster en Psicogerontología. Acaba de publicar con Plataforma Editorial ‘Mis padres se hacen mayores. Cómo cuidar cuando los roles cambian’, un libro que no pretende ser «un manual de recetas», como nos cuenta durante nuestra charla en exclusiva con Europa Press Salud, sino un libro dirigido a hijos adultos con padres que envejecen, y que algún día también envejecerán; y todo ello a partir de su experiencia personal con sus padres, y de sus conocimientos como psicólogo.

   «No se trata de una colección de consejos, porque cada situación es diferente. Algo importante del libro es que saber cuidar es importante no solo porque todo el mundo necesita ser cuidado, y nuestros padres lo necesitarán, sino porque nosotros mismos también. El envejecimiento de nuestros padres y cómo lidiamos con él es el anticipo de lo que nos va a pasar, es un espejo en el que nos podemos mirar, de forma que es un libro que de forma indirecta como queremos vivir nuestro propio envejecimiento. Si logramos un mundo donde los mayores puedan envejecer de manera digna, no sólo les beneficiaremos a ellos, sino también a nosotros a la larga», subraya.

   Es por ello por lo que recoge los 4 elementos o recursos que, en su opinión, son fundamentales para sostener y hacer crecer una relación sana con nuestros padres mayores, donde poder ayudarles si lo necesitan, pero que también nos sirva a nosotros mismos para aprender nuevamente de nuestros progenitores.

RESPETAR AUTONOMÍA Y DIGNIDAD

   Sostiene Feliciano Villar que es muy importante no infantilizar a los padres mayores, especialmente cuando entran en procesos de dependencia, y aboga por tratarlos como adultos que son, apoyándoles, pero no sustituyéndolos ni decidiendo por ellos. «Incluso si entramos en procesos de demencia debemos intentar mantener el poder de decisión de nuestros padres en la medida en la que se pueda hasta el final, aunque cada vez será más difícil, pero siempre habrá espacios donde la persona pueda decidir», aconseja este psicólogo.

   De hecho, según advierte, cuando vemos a la persona que se debilita o decae todos tenemos la tentación de pensar que ahora nos toca a nosotros cuidar y tomar las decisiones, y cuidar se convierte en un creer que sabes lo que es lo mejor para tus padres, sin tener en cuenta su visión de la jugada, que siempre la tienen. «Se debe tratar de respetar esta visión del mundo que tenemos todos los adultos y hasta el final en la medida de lo posible», subraya.

CONVERSAR MÁS CON ELLOS

   Además, este catedrático de Psicología considera que se trata de una etapa de la vida que podemos aprovechar para conocer mejor a nuestros padres: «Nosotros somos como nos han hecho, nadie se hace así mismo, y lógicamente somos en parte por cómo nos han criado y tratado. De esta manera, la historia de nuestros padres es nuestra propia historia también, y en algún momento desparecerán».

    Entonces, cree que saber por qué piensan como lo hacen, o qué experiencias tuvieron, no sólo nos permite saber cómo fueron ellos, sino conocernos a nosotros mismos y conservar un legado. «Debemos interesarnos por la historia de vida de los padres y por su perspectiva del mundo, no sólo para cuidarles mejor, sino para conocernos a nosotros mismos», afirma.

FORMAR UN EQUIPO

   En cuanto al reparto de responsabilidades dentro de la familia lo considera fundamental ya que en muchas ocasiones esto tensiona a muchas familias, aparte, por supuesto, de que esto en muchas ocasiones se vive como una carga. «Es algo que, lógicamente, afecta y tiene efectos en la vida de los cuidadores, y un aspecto que se debe negociar dentro de la familia. Si en algún momento la necesidad de cuidado se incrementa, este esfuerzo que dedicas a cuidar, si te sobrepasas puede implicar consecuencias negativas en la vida del cuidador, y es importante recabar todos los recursos y negociar la situación con el que es cuidador, pero también con todos los hermanos», resalta Villar.

    De hecho, advierte de que siempre hay uno que cree que pone más que los demás, y se acumulan resquemores en algunas ocasiones, tal y como comenta, que cuando explotan, las relaciones familiares se pueden mermar mucho. Aquí destaca que también los cuidados suelen vincularse con aspectos de género, y ser las mujeres en gran parte de las ocasiones las figuras de referencia en los cuidados de los padres mayores, «cuando los hombres también deben y pueden hacerlo en la misma medida».

SEGUIR PATRONES DE COMUNICACIÓN EFECTIVA

   ¿Qué significa? Se trata de explicitar las cosas y de ponerse en lugar del otro e intentar entender su postura, pero también intentar defender la tuya. «Mi experiencia personal con mis padres, pero también como psicólogo me ha enseñado que hay cosas que no se hablan demasiado y la comunicación se hace a partir de situaciones en las que no se tienen en cuenta las necesidades de uno», avisa.

   Por eso, insiste Feliciano Villar en que hay que ponerse en lugar del otro siempre, e intentar llegar a espacios de acuerdo con los padres que son cuidados, pero respetando su dignidad y perspectiva de vida, teniendo en cuenta que ellos son quienes toman las decisiones, e intentar llegar a acuerdos donde no se trata de ganar o de perder, si no de llegar a situaciones que puedan ser asumidas de manera razonable para todos, y donde no haya ganadores, ni perdedores.

   «Esto dentro de las familias es complicado a veces porque hay relaciones muy estrechas, inercias que se llevan desde hace años y ante situaciones complicadas, como son los cuidados, es difícil vencerlas. Por ejemplo, si hay un hijo pequeño, aunque sea mayor a éste se le trata como tal, y se le tiene menos en cuenta a la hora de los cuidados en muchas ocasiones. Entonces se trata de lograr un clima comunicativo donde se puedan llegar a acuerdos, que puedan satisfacer a todos y tener los puntos de vista de todos», concluye.

CL11