Disminuye el matrimonio y aumenta la convivencia
PORTLAND, Estados Unidos – El matrimonio está en declive en muchos países; cada vez menos personas contraen nupcias y muchas postergan el enlace para una etapa más tardía de la vida. Paralelamente, un número creciente de hombres y mujeres opta por la convivencia en lugar del matrimonio.
Diversos factores sociales, económicos y jurídicos han contribuido a este cambio del matrimonio hacia la convivencia.
Además, la convivencia ya no es simplemente un preludio del matrimonio, sino que, en muchos casos, constituye una alternativa a este. Aunque su prevalencia varía considerablemente entre regiones y países, la convivencia entre parejas no casadas ha seguido aumentando en muchas partes del mundo.
Las tendencias demográficas históricas indican que el matrimonio se ha vuelto menos frecuente en las últimas décadas, observándose descensos especialmente marcados entre los adultos jóvenes.

Cerca de 90 % de la población mundial vive en países donde las tasas de nupcialidad están disminuyendo. Este cambio en la formación de parejas forma parte de una transformación más amplia de los modelos familiares y de los hogares en todo el mundo.
A mediados del siglo XX, entre 65 % y 70 % de los adultos a nivel mundial estaban casados. Sin embargo, para el año 2021, esa proporción global había descendido a un rango de entre 50 % y 55 % aproximadamente.
La proporción de adultos casados ha disminuido en los principales grupos de edad. En Estados Unidos, por ejemplo, el porcentaje de adultos casados se redujo en todos los grupos de edad principales entre 1960 y 2010 (Gráfico 1).

Asimismo, el descenso en las tasas de nupcialidad ha ido acompañado de un retraso considerable en la edad de contraer matrimonio.
Hace varias décadas, las mujeres de muchos países solían casarse al inicio o a mediados de la veintena. En la actualidad, la mediana de edad del primer matrimonio femenino ha aumentado hasta situarse a finales de la veintena o principios de la treintena en muchos países desarrollados.
Por consiguiente, el matrimonio es cada vez menos frecuente en un número creciente de países. Paralelamente, la convivencia en pareja sin estar casados se ha generalizado cada vez más.
Aunque anteriormente era más habitual entre personas con menor nivel educativo y socioeconómico, en las últimas décadas esta práctica se ha extendido a diversos grupos educativos y socioeconómicos, consolidándose como una forma de unión más extendida.
La convivencia sin matrimonio es especialmente frecuente en América Central y América del Sur, donde se registran algunas de las tasas más elevadas del mundo. En países como Panamá, Nicaragua, Cuba, la República Dominicana y Haití, estas uniones representan 40 % o más del total de las parejas.
Brasil ofrece otro ejemplo destacado. En 2022, cerca de 40 % de las parejas mantenían una unión de hecho o convivencia sin matrimonio, frente a aproximadamente 38 % que había contraído matrimonio civil o religioso. Por primera vez, las uniones de hecho superaron a los matrimonios civiles y religiosos como la forma de unión más frecuente.
El aumento de la convivencia en pareja sin matrimonio en los países de América Latina ha ido acompañado de un incremento en la proporción de hijos nacidos fuera del matrimonio. Entre aproximadamente 2016 y 2020, cerca de 75 % de los niños en América Latina nacieron fuera del matrimonio; estas cifras oscilaron desde alrededor de 60 % en Guatemala y Ecuador hasta más de 80 % en Colombia y Panamá.
En cambio, la convivencia sin matrimonio sigue siendo menos frecuente en Asia y Medio Oriente. Estas tasas más bajas se atribuyen, por lo general, a la persistente influencia de las estructuras familiares tradicionales, las prácticas matrimoniales y las normas culturales y religiosas.
Asimismo, algunos países cuentan con restricciones culturales y leyes que prohíben las relaciones sexuales fuera del matrimonio, lo que convierte de facto a la convivencia sin matrimonio en una práctica ilegal.
Entre estos países se encuentran Afganistán, Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Irán, Kuwait, Malasia, Marruecos, Mauritania, Pakistán, Catar, Sudán y Yemen. En la mayoría de estas naciones, una gran mayoría de los adultos de entre 18 y 49 años están casados.
Diversos factores han contribuido a la transición del matrimonio a la convivencia en pareja en muchos países. A diferencia del matrimonio, la convivencia suele conllevar menos trámites legales, costos y formalidades, y puede evitar algunas de las complicaciones financieras y jurídicas derivadas del divorcio (Tabla 1).

La convivencia también brinda a hombres y mujeres la oportunidad de conocerse mutuamente y evaluar su compatibilidad y situación económica, así como de tomar decisiones sobre su futuro sin asumir de inmediato las obligaciones legales del matrimonio. Por consiguiente, para muchas parejas, la convivencia se ha convertido en una alternativa al matrimonio más que en un simple paso previo hacia él.
La amplia disponibilidad de anticonceptivos modernos ha otorgado a hombres y mujeres una mayor flexibilidad para establecer relaciones personales y un mayor control sobre el momento de tener hijos y el número de estos.
Otros factores relevantes incluyen la urbanización, el aumento del nivel educativo, la creciente participación de la mujer en la fuerza laboral, las presiones económicas y el desempleo, los cambios en las prioridades respecto a la carrera profesional, el crecimiento personal y la independencia, así como la evolución de los roles sociales y económicos de hombres y mujeres.
Entre los factores adicionales se incluyen el aumento de los costos asociados al matrimonio, las posibles consecuencias financieras del divorcio, los cambios en la legislación que regula a las parejas no casadas y la creciente aceptación social de la convivencia en pareja.
En los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), alrededor de 12 % de los adultos de 20 años o más vivían en pareja sin estar casados hacia el año 2023. Estas proporciones eran considerablemente más elevadas en algunos países de la OCDE, como Islandia (22 %), Suecia (20 %) y Francia (19 %).
Al igual que en muchos países de América Latina, una gran proporción de los nacimientos en los países de la OCDE se produce actualmente fuera del matrimonio.
Hace medio siglo, menos de 10 % de los niños nacían fuera del matrimonio en la mayoría de los países de la OCDE. Para el año 2020, esa cifra había aumentado a más de 30 % en la mayoría de los países y a más de la mitad en varios de ellos, incluidos Dinamarca, Estonia, Francia, Islandia, Noruega y Suecia.
En resumen, aunque persisten diferencias regionales significativas —particularmente en las sociedades más tradicionales y religiosas—, el matrimonio ha disminuido considerablemente en la mayoría de los países durante las últimas décadas.
Asimismo, muchos hombres y mujeres postergan el matrimonio para una etapa más tardía de la vida.
Paralelamente, la convivencia de parejas no casadas se ha vuelto cada vez más frecuente, lo que refleja una transformación más amplia en los modelos de pareja.
Joseph Chamie es demógrafo y consultor, exdirector de la División de Población de las Naciones Unidas y autor de numerosas publicaciones sobre temas de población, incluido su libro más reciente: “Niveles de población, tendencias y diferenciales».
T: MLM / ED: EG
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