28 septiembre 2026

Acció Feminista pide la despenalización y legalización del aborto en Andorra

Acció Feminista pide la despenalización y legalización del aborto en Andorra
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Asegura que no se creen las palabras del Gobierno

El colectivo Acció Feminista d’Andorra ha vuelto a reclamar este lunes la despenalización y legalización del aborto en el Principado con una concentración en Escaldes-Engordany, coincidiendo con el Día Internacional de la Despenalización del Aborto.

En la movilización han participado unas 50 personas, entre ellos varios políticos de los partidos de la oposición, como el Partit Socialdemòcrata y Concòrdia.

La integrante de Acció Feminista Maricel Blanch ha reprochado al Gobierno andorrano que, aunque prometió despenalizar el aborto en la actual legislatura, por ahora nada ha cambiado: «No sabemos si realmente se llevará a cabo».

Blanch también ha afirmado que ha habido la oportunidad de retirar del código penal el artículo referente a la penalización del aborto pero que no se ha hecho, por lo que ya no se creen «las palabras del Gobierno».

La concentración también busca hacer presión en contra de la proliferación de los «discursos reaccionarios» que, bajo su punto de vista, pueden conducir al recorte de derechos.

En la lectura del manifiesto se ha criticado el hecho de que las mujeres de Andorra tengan que irse del país para abortar y por esto, además de la despenalización, se ha pedido que pueda practicarse en el Principado con garantías sanitarias «y cobertura del sistema público».

El Govern de Andorra mantiene negociaciones con la Santa Sede desde hace años para conseguir la despenalización del aborto, pero por ahora no se ha conseguido ningún acuerdo.

Durante la última celebración del Día de Meritxell, el pasado 8 de septiembre, el jefe de Gobierno, Xavier Espot, aseguró que la voluntad del ejecutivo es aprobar la ley para despenalizar el aborto «esta legislatura», pero descartó la legalización.

Aunque aseguró que el cambio normativo no depende del visto bueno del Vaticano, indicó que es una cuestión de diálogo y de garantizar que la ley que se apruebe no cruce «una línea roja» que sería la abdicación del copríncipe episcopal.

CL11