La Galería de las Colecciones Reales incorpora como obra invitada el retrato de Carlos V e Isabel de Portugal de Rubens
MADRID, 16 Sep. –
La Galería de las Colecciones Reales exhibe desde este miércoles una nueva obra invitada. Se trata de ‘Los emperadores Carlos V e Isabel de Portugal’, de Pedro Pablo Rubens (1577-1640), copia de un original de Tiziano (1490-1576), que podrá contemplarse hasta el 17 de enero de 2027 en la Sala de los Austrias.
La obra constituye el único testimonio conservado del retrato pintado por Tiziano, por encargo del emperador, que desapareció en el incendio del Alcázar de Madrid en 1734.
El cuadro, proveniente de la Fundación Casa de Alba, fue pintada por Rubens en 1628, durante su primer viaje diplomático a la corte de Felipe IV en Madrid, como homenaje a uno de sus grandes maestros. Adquirida en Londres en 1936 por el XVII duque de Alba, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó (1878-1953), forma parte desde entonces de la colección de la Casa de Alba y se exhibe habitualmente en el Salón Flamenco del Palacio de Liria.
En la presentación de la obra invitada, Víctor Cageao, director de las Colecciones Reales, ha subrayado que, gracias al préstamo de la Fundación Casa de Alba, «el ámbito dedicado a los Austrias gana una pieza clave para entender las figuras de los emperadores, en el año en el que se cumple el quinto centenario de su matrimonio«.
Por su parte, el director de la Fundación Casa de Alba, Álvaro Romero Sánchez-Arjona, ha señalado que «para la Fundación Casa de Alba es un orgullo colaborar con la Galería de las Colecciones Reales en esta iniciativa, una cesión que subraya el firme compromiso de la Casa de Alba con la difusión del patrimonio histórico-artístico».
En 1548, Tiziano Vecellio recibió el encargo de Carlos V de realizar una serie de retratos de la familia imperial. El retrato original no era una imagen tomada del natural, sino un encargo póstumo: Isabel había muerto en 1539, y Carlos V no disponía de ninguna imagen de ella que considerase digna de su memoria. El emperador pidió entonces a Tiziano una versión idealizada de su esposa, más fiel al recuerdo que a sus rasgos reales, concebida para preservar su memoria.
El doble retrato acompañó a Carlos V durante sus últimos años y llegó con él a Yuste. Posteriormente fue trasladado al dormitorio del rey en el Alcázar de Madrid, donde desapareció en el incendio de 1734. Durante su primer viaje diplomático a la corte de Felipe IV, Rubens tuvo la oportunidad de estudiar de cerca las obras de Tiziano conservadas en las colecciones reales, y en 1628 realizó una versión libre del retrato, con el fin de aprender, pero también de desafiar a los grandes referentes del pasado.
En la composición de Rubens, Carlos V e Isabel de Portugal aparecen, vestidos de negro, apoyados en una mesa cubierta con un llamativo mantel rojo. Tras ellos, unas cortinas dejan entrever parcialmente un paisaje identificado con la sierra madrileña de Guadarrama.
El emperador sostiene un guante, mientras que el de la emperatriz reposa sobre la mesa, un detalle que podría aludir a su fallecimiento. En el centro de la composición destaca un reloj, símbolo del paso del tiempo. Rubens se llevó la pintura consigo a Amberes al regresar de España.
Tras su muerte, en 1640, la obra fue adquirida por su antiguo mecenas y protector, Carlos I de Inglaterra. Casi tres siglos después, en 1936, el XVII duque de Alba la compró al marchante británico Frank T. Sabin, haciendo posible su regreso a España.
La presentación de la obra invitada se completa con una rotación de documentos en el ámbito ‘La imagen del poder’, que contribuyen a contextualizar la figura de Carlos V y de Isabel de Portugal, coincidiendo con el V centenario de la boda de la pareja imperial en Sevilla.
La selección, procedente de la Real Biblioteca del Palacio Real, incluye vistas de Sevilla y Granada, ciudades vinculadas respectivamente a la celebración del enlace y a la luna de miel; una cédula real firmada por Isabel de Portugal durante su ejercicio de la regencia, y un grabado del sepulcro de la emperatriz.
El programa La obra invitada permite a la Galería de las Colecciones Reales ampliar su relato mediante la incorporación temporal de obras maestras procedentes de otras instituciones nacionales e internacionales.
En los últimos meses, el programa ha permitido mostrar obras como ‘La Piedad’, de Gaspar Becerra, procedente del Museo de Bellas Artes de Valencia; ‘Carlos III, cazador’, junto con cartones para tapices de Goya, del Museo del Prado; ‘El Amor presentando a Luis XV el retrato de la infanta Mariana Victoria’, del Palacio de Versalles; los enconchados de la conquista de México, del Museo de América; los ‘Retratos de las hijas de Felipe, de Louis-Michel van Loo, del Museo de Bellas Artes de Asturias y el Retrato de Felipe II’, de Antonio Moro, del Museo de Bellas Artes de Bilbao.
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