El mundo está a punto de superar el 1,5ºC de calentamiento global, pero aún se puede revertir, según la ONU
MADRID, 2 Sep. Diario Dia –
La temperatura mundial superará los 1,5ºC de calentamiento global probablemente en los próximos años, según previsiones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Sin embargo, todavía es posible reducir las temperaturas y alcanzar los objetivos mundiales del Acuerdo de París. Esta es la principal conclusión del informe ‘Limitar el rebasamiento’, que el organismo de la ONU ha publicado este miércoles.
En el escenario más optimista, el aumento de la temperatura alcanzará un máximo de 1,8°C por encima de los niveles preindustriales y la mayoría de los demás escenarios prevén picos más elevados. En este sentido, el organismo de la ONU ha advertido que los riesgos y los impactos se intensificarán con «cada fracción de grado adicional por encima de los 1,5ºC y el paso de los años».
Entre los impactos pronosticados están la intensificación de fenómenos meteorológicos extremos, la pérdida de ecosistemas y la sumersión de los pequeños Estados insulares en desarrollo y de las ciudades costeras situadas a baja altitud. «Se prevén daños graves para la salud humana, la seguridad alimentaria, el suministro de agua, la naturaleza, las ciudades, las infraestructuras y las economías», ha avisado.
Además, ha hecho hincapié en que la probabilidad de superar puntos de inflexión irreversibles se incrementa con la magnitud y la duración de las temperaturas más elevadas. Por esta parte, ha apuntado a la desestabilización de las principales capas de hielo, la degradación de la selva amazónica y la alteración de la Circulación de Volcamiento Meridional del Atlántico, «clave en la regulación del clima». «Algunos impactos podrían manifestarse de forma abrupta, mientras que otros se acumularán con el tiempo», ha destacado.
UNA ACCIÓN «ACELERADA» PARA VOLVER POR DEBAJO DEL 1,5ºC
En este marco, el PNUMA ha instado a emprender una acción «acelerada, colectiva y global» para que esta superación del límite acordado en París sea temporal, es decir, que se alcance un pico y que posteriormente se reduzcan las emisiones. «(Sería) la mejor opción restante para minimizar la magnitud y la duración de dicho rebasamiento e intentar volver a situarse por debajo de los 1,5°C lo antes posible», ha señalado.
Este camino implicaría reducir de forma «inmediata y sostenida» las emisiones de gases de efecto invernadero, incluyendo el metano, para minimizar el aumento máximo de temperatura. Además, conllevaría llegar a las emisiones netas negativas para hacer que los valores térmicos disminuyesen a largo plazo. «La eliminación de dióxido de carbono –el proceso de extraer carbono del aire y almacenarlo mediante la forestación u otros medios–, gestionada cuidadosamente, (sería) parte esencial de la estrategia», ha indicado.
De acuerdo con el PNUMA, la eliminación de dióxido de carbono es necesaria como complemento –y no como sustituto– de las reducciones sostenidas de las emisiones de gases de efecto invernadero. No obstante, este proceso «solo puede contribuir de manera creíble» a volver a niveles inferiores a 1,5°C si el pico de calentamiento se mantiene muy por debajo de los 2°C y se reducen todas las emisiones residuales.
«Resultará fundamental contar con marcos de gobernanza sólidos para la eliminación de dióxido de carbono que permitan su despliegue responsable y gestionen sus implicaciones en términos de integridad ambiental, equidad y escala», recalca el informe.
El camino propuesto por el organismo de la ONU supondría, por otro lado, poner en marcha medidas de adaptación que reduzcan la vulnerabilidad de las sociedades, comunidades y economías ante los impactos actuales, previstos e imprevistos del cambio climático. Aún así, el texto apunta a que es probable que existan límites a la adaptación e impactos irreversibles, especialmente si no se logra minimizar el pico de temperatura.
A juicio del PNUMA, las medidas de adaptación que se adopten ahora sentarán las bases de los esfuerzos futuros. No obstante, éstas deben adquirir un carácter transformador y responder a riesgos cambiantes, incluidos aquellos que puedan perjudicar los esfuerzos de mitigación. En resumen, el organismo internacional opina que la mitigación y la adaptación al calentamiento global deben avanzar de forma conjunta y, al mismo tiempo, responder a los riesgos emergentes.
«Se debe dar prioridad a las intervenciones que permitan alcanzar objetivos tanto de mitigación como de adaptación, como por ejemplo las soluciones de refrigeración basadas en la naturaleza», sugiere.
A su vez, insta a que la acción climática venga acompañada de una «firme» voluntad política y de multilateralismo, así como unas políticas «eficaces», una gobernanza «inclusiva» y la financiación. «La equidad y la justicia deben sustentar todas las respuestas. Los países con mayor responsabilidad en el cambio climático deben actuar con la mayor rapidez y ambición», recalca.
El PNUMA incide en que tras años de «inacción» es «inevitable» que se produzcan pérdidas «irreversibles» incluso si se logra volver a niveles inferiores a los 1,5ºC. «Muchas comunidades podrían verse obligadas a reubicarse o a cambiar sus medios de vida, mientras que las sociedades afrontarán el desafío de readaptarse. Esto plantea cuestiones de justicia, poder y legitimidad política que requerirán nuevos mecanismos de gobernanza inclusivos para resolver problemas complejos», recalca.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha resaltado que «el calor abrasador, los incendios forestales devastadores y las inundaciones mortales de este verano son una advertencia de lo que nos espera». «Debemos lograr que el exceso por encima de los 1,5ºC sea lo más reducido y breve posible. Eso exige un exceso de ambición», ha subrayado.
Por su parte, la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, ha advertido que no habrá «buenos resultados» si el mundo supera el límite del 1,5ºC. Desde su punto de vista, las olas de calor extremas que se registran en todo el mundo ya demuestran que los efectos del cambio climático se manifestarán con mayor rapidez e intensidad y durarán más tiempo, «lo que se traducirá en una mayor pérdida de vidas y en perturbaciones más graves».
«Es el momento de redoblar los esfuerzos en materia de acción climática. Podemos –y debemos– encaminarnos en la dirección correcta: reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero, fortaleciendo la resiliencia y la adaptación, y garantizando que, si se supera el límite de 1,5 °C, dicha superación sea lo más leve y breve posible», ha instado.
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