28 agosto 2026

Doñana alberga casi un tercio de las especies de abejas conocidas en la península ibérica, según un estudio del CSIC

Doñana alberga casi un tercio de las especies de abejas conocidas en la península ibérica, según un estudio del CSIC
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HUELVA 28 Ago. –

El Espacio Natural de Doñana alberga 387 especies de abejas silvestres, lo que representa cerca de un tercio de las especies conocidas de la Península Ibérica, según ha documentado un equipo científico de la Estación Biológica de Doñana (EBD), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). De esta forma, se trata del inventario «más completo realizado hasta la fecha» sobre estos polinizadores en el espacio protegido y «evidencia que Doñana se sitúa entre las áreas con mayor riqueza de abejas documentada en España».

En una nota de prensa, el CSIC ha detallado que este trabajo ha reunido más de 27.000 observaciones de interacciones entre abejas y flores, junto con miles de ejemplares identificados y revisados taxonómicamente. Fruto de esta investigación, se han documentado 387 especies de abejas silvestres en Doñana, una «riqueza excepcional que solo encuentra un referente similar en la Sierra de Cazorla», donde décadas de investigación lideradas por Carlos M. Herrera, ecólogo ‘ad honorem’ del CSIC, permitieron registrar 392 especies.

Así, entre los hallazgos del catálogo destaca el primer registro de la especie ‘Andrena purpurascens’ en la Península y en Europa continental. Hasta ahora, esta especie solo era conocida en el norte de África (Marruecos, Túnez y Argelia), por lo que su presencia en Doñana podría «reflejar un vínculo entre el sur de España y el continente africano». Sin embargo, «no podemos descartar que se trate de una colonización reciente», asegura la nota de prensa.

El investigador de la EBD-CSIC y primer autor del estudio, Francisco P. Molina, ha explicado que «esta elevada diversidad se explica por la gran variedad de hábitats que alberga Doñana, junto con una flora muy rica y un clima mediterráneo que proporciona recursos florales durante buena parte del año. Esto permite la coexistencia de especies con necesidades ecológicas muy diferentes».

En este sentido, la investigación confirma que el espacio natural constituye «un auténtico refugio» para la diversidad de las abejas, pero asegura que «esta riqueza no puede darse por garantizada». «Las abejas de Doñana afrontan los mismos grandes desafíos que afectan a los polinizadores en muchas otras regiones, aunque algunos son especialmente relevantes en este espacio natural».

EL CAMBIO CLIMÁTICO AMENAZA A LAS ABEJAS

Entre las principales amenazas destacan el cambio climático, con temperaturas cada vez más elevadas y periodos de sequía más intensos; la sobreexplotación de los recursos hídricos, que afecta al funcionamiento de los ecosistemas y a la disponibilidad de flores; y las transformaciones del paisaje, que reducen o degradan los hábitats adecuados para muchas especies. Estos factores pueden alterar tanto la abundancia de las abejas como la sincronía entre su actividad y la floración de las plantas de las que dependen.

Las abejas, como principales polinizadoras de la flora silvestre, son un componente clave de la biodiversidad de Doñana, por lo que contar por primera vez con un inventario exhaustivo de sus especies «proporciona una base sólida para seguir su evolución y orientar futuras estrategias de conservación». Además, constituye «una base fundamental para evaluar el estado de conservación de las abejas de Doñana en las próximas décadas y detectar posibles cambios en sus comunidades, como la desaparición de especies, la llegada de otras nuevas o los efectos del cambio climático y las transformaciones del paisaje», indica la nota de prensa.

Por ello, los investigadores han apuntado que «este trabajo no supone un punto final, sino el comienzo de un seguimiento a largo plazo para entender cómo responden los polinizadores a los cambios ambientales y para tomar decisiones de conservación basadas en evidencia científica». Por ejemplo, priorizar la plantación de arbustos mediterráneos, como la jara rizada (‘Cistus crispus’) o romero (‘Salvia rosmarinus’) en los planes de restauración, favorecería la conservación de su diversidad, ya que cada una de estas especies vegetales proporciona recursos florales a más de 100 especies de abejas.

«Conocer es el primer paso para conservar: un inventario nos permite saber qué especies existen y dónde se encuentran. En un espacio tan emblemático como Doñana, proteger a los polinizadores es también contribuir a preservar uno de los ecosistemas más valiosos de Europa», ha concluido Molina.

CL11