24 agosto 2026

Tamara Falcó e Íñigo Onieva disfrutan de su verano más relajado y discreto en Madrid

Tamara Falcó e Íñigo Onieva disfrutan de su verano más relajado y discreto en Madrid
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   MADRID, 24 Ago. –

  Si hay una pasión que une a Tamara Falcó e Íñigo Onieva esa es sin duda su amor por viajar y conocer nuevos rincones juntos. Y así lo han demostrado en los tres años que han pasado desde que se dieron el ‘sí quiero’ en una romántica ceremonia en el palacio El Rincón, en los que han recorrido innumerables destinos juntos, paseando su amor por Europa, Estados Unidos, Asia o Sudamérica y escribiendo inolvidables capítulos de una relación sentimental que atraviesa su momento más dulce y que sin embargo este verano han preferido disfrutar ‘en casa’ y manteniendo un perfil bajo.

 Y es que desde que pasaron varios días en julio en la costa azul francesa antes de poner rumbo a Ibiza con amigos -un refugio al que regresan siempre que sus agendas se lo permiten- nada se sabe de las vacaciones de la marquesa de Griñón y su marido, que lejos de las exóticas escapadas a las que nos tienen acostumbrados (y que incluyen lugares como la Polinesia francesa, Maldivas, Australia, Bali, o México entre otros), este año la pareja habría decidido tomarse un respiro y pasar gran parte de sus vacaciones en Madrid y aprovechar la oferta cultural y de ocio de la ciudad en el mes de agosto, en el que la capital se ‘vacía’ y se puede pasear por sus calles con más tranquilidad que nunca.

  Días después de que ‘Vanitatis’ revelase que Íñigo se ha quedado solo al frente de ‘Vega’ -el exclusivo club social privado que inauguró el pasado marzo en plena Milla de Oro- tras la salida de su socio Manuel Campos Guallar de la administración de la sociedad, y de que las cuentas de su negocio arrojen por el momento pérdidas de 239.000 euros, la hija de Isabel Preysler y su marido han reaparecido de lo más relajados y presumiendo de su complicidad durante un paseo en moto por el centro de la ciudad después de disfrutar de una comida para dos en un conocido restaurante.

   Siempre impecable, Tamara ha derrochado elegancia con un vestido bicolor sin mangas blanco y negro con falda de vuelo que le provocó alguna que otra dificultad a la hora de subirse a la moto en la que le esperaba su marido, que pacientemente y sin perder la sonrisa esperó a que la socialité se pusiese el casco para regresar a su casa.

CL22