La ciudadanía navarra da una nota de 6,8 a su satisfacción vital
PAMPLONA, 21 Ago. Diario Dia –
La ciudadanía navarra puntúa su satisfacción vital con una nota de 6,8 sobre 10, mientras que sitúa su felicidad en 7 puntos y el sentido de la vida en 7,2, según la Encuesta de Bienestar Subjetivo de Navarra elaborada por la Oficina de Análisis y Prospectiva (OAP) del Ejecutivo foral.
El Gobierno de Navarra ha incorporado por primera vez el bienestar subjetivo de la ciudadanía como nueva dimensión para analizar la realidad de la Comunidad foral y contribuir a mejorar el diseño de las políticas públicas. El objetivo de este estudio es complementar los indicadores económicos y sociales tradicionales con el conocimiento de cómo perciben las personas su propia vida, qué factores condicionan su bienestar y dónde existen mayores diferencias.
Este nuevo enfoque parte de la primera Encuesta de Bienestar Subjetivo de Navarra, cuyos resultados han sido presentados este viernes por el vicepresidente primero y consejero de Presidencia e Igualdad, Javier Remírez, y el director gerente de la OAP, Rubén Auza.
En este sentido, el vicepresidente Remírez ha destacado que los indicadores de empleo, renta, actividad económica o calidad de los servicios públicos «son imprescindibles», pero «no explican por sí solos cómo perciben las personas su propia vida». Por ello, ha señalado que «incorporar el bienestar subjetivo nos va a permitir tener una visión mucho más completa de nuestra sociedad y nos ayudará a analizar y diseñar mejor nuestras políticas públicas».
Asimismo, ha subrayado que «detrás de cualquier cifra hay personas, proyectos de vida, expectativas, preocupaciones y desigualdades que no siempre podemos conocer observando una estadística». Así, ha sostenido la utilidad de esta nueva herramienta que permite conectar los grandes indicadores de Navarra con la vida cotidiana de las personas.
Precisamente, la primera fotografía que ofrece este estudio señala que la ciudadanía navarra muestra, en términos generales, una valoración positiva de su vida y, además, ha incidido el vicepresidente, «mira al futuro con confianza y con la expectativa de que su bienestar mejore».
La satisfacción vital alcanza una media de 6,8 sobre 10, mientras que la felicidad se sitúa en 7 puntos y el sentido de la vida en 7,2. Además, la satisfacción vital esperada dentro de un año alcanza los 7,1 puntos, tres décimas por encima de la valoración actual.
Por género, la satisfacción vital se sitúa en 6,7 entre las mujeres y 6,9 en los hombres, mientras ambos grupos valoran su felicidad con un 7. Las diferencias, por ejemplo, son mayores en algunos indicadores relacionados con el bienestar emocional, en el que las mujeres presentan una media de ansiedad y angustia del 5,1, frente al 4,6 de los hombres.
Entre los aspectos que más influyen en el bienestar vital de las personas predominan la salud (44,1%), la familia (40,9%), el trabajo (38,9%), la vida personal (35,5%) y la situación económica (31,1%). En este sentido, la satisfacción con la salud presenta una media de 6,9. En el caso de la salud mental, la valoración media es de 6,8, aunque se observa una diferencia entre hombres y mujeres: los primeros la puntúan con un 7,1 y entre las mujeres se sitúa en 6,4.
La situación familiar alcanza una media de 7,2 puntos y constituye, además, una de las principales redes de apoyo de la ciudadanía navarra. El 64,8% de las personas encuestadas afirma recurrir siempre o normalmente a la familia para tratar temas personales o pedir consejo.
En el caso de la satisfacción con la profesión laboral la media se ubica en 7,1 puntos, aunque la valoración del sueldo y de las condiciones económicas del empleo desciende hasta los 6 puntos. Los resultados muestran, por tanto, que el bienestar está relacionado tanto con las circunstancias personales y las redes de apoyo como con las condiciones materiales en las que las personas desarrollan sus proyectos de vida.
En cuanto al estado de la vida personal, los ámbitos relacionados con las amistades y la situación de pareja presentan datos medios de 6,9 y 6,7 respectivamente, al mismo tiempo que la satisfacción con las relaciones sexuales se reduce hasta el 5,9.
El estudio también identifica diferencias en la satisfacción vital relacionadas con los ingresos, la estabilidad laboral o la situación respecto a la vivienda.
Por ejemplo, la satisfacción con la situación económica personal presenta una media de 6,2, situándose 0,6 puntos por debajo de la satisfacción vital. También se observan diferencias en función de la estabilidad laboral. Las personas con un contrato indefinido presentan una satisfacción vital de 7 puntos, frente al 6,2 de quienes tienen un contrato temporal.
En cuanto a la vivienda, la satisfacción con esta y el entorno alcanza una valoración media de 7,1 puntos. Sin embargo, existen diferencias en la satisfacción vital según el régimen de tenencia: quienes viven en una vivienda propia presentan mayores niveles de satisfacción vital que quienes viven de alquiler y, especialmente, que quienes comparten una vivienda alquilada.
Este estudio no solo pretende valorar el nivel de bienestar subjetivo de la población, sino además conocer los factores que influyen y explican el bienestar que perciben personalmente las personas y si este se da por cuestiones objetivas propias o también inciden otro tipo de factores externos, pero también importantes.
En el proyecto, y por tanto también en el informe, se enmarcan una serie de objetivos específicos: comprender el nivel de bienestar subjetivo de la población, analizando la satisfacción con la vida y las emociones diarias; identificar factores que afectan positiva o negativamente en la calidad de vida, como la economía, el empleo, la salud y el entorno social; evaluar la percepción de la situación social y política, con el fin de conocer cómo influyen estos factores en el bienestar personal; detectar posibles desigualdades y vulnerabilidades relacionadas con el acceso a vivienda, ingresos, salud mental y relaciones personales; y proporcionar datos clave para la toma de decisiones y políticas públicas, enfocadas en mejorar el bienestar de la población.
Para lograrlo, la metodología empleada se basa en una encuesta elaborada por panel, a la que ha respondido una muestra representativa de 1.100 personas que residen en la Comunidad foral de Navarra. Para tener una mayor representatividad se han ponderado los datos extraídos de la encuesta mediante dos variables: el género y la zona en la que habita. La ponderación por zonas se ha hecho dividiendo el área metropolitana de Pamplona del resto de Navarra, teniendo así dos zonas diferentes.
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