15 agosto 2026

Alcalá saca del olvido el refugio antiaéreo construido con las ruinas de la iglesia donde fue bautizado Cervantes

Alcalá saca del olvido el refugio antiaéreo construido con las ruinas de la iglesia donde fue bautizado Cervantes
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MADRID, 15 Ago. –

Las piedras de la iglesia de Santa María la Mayor, el templo en el que fue bautizado Miguel de Cervantes y que quedó destruido por un incendio al comienzo de la Guerra Civil, se reutilizaron en 1938 para levantar bajo la plaza que lleva el nombre del autor de ‘El Quijote’ un refugio antiaéreo destinado a proteger a la población de Alcalá de Henares de los bombardeos.

El Ayuntamiento ha concluido esta semana los trabajos de rehabilitación y puesta en valor de este espacio, cerrado desde finales de los años 70 y que ahora se prepara para su futura musealización, que podría hacerse realidad a mediados de 2027 con la colaboración de la Comunidad de Madrid.

El concejal de Patrimonio Histórico de Alcalá, Vicente Pérez, ha desvelado en una entrevista con Agencias las bambalinas del descubrimiento de este refugio. La documentación histórica hacía pensar que el recinto podía haber sido destruido durante alguna de las remodelaciones de la plaza, estar completamente lleno de escombros o permanecer inundado por las filtraciones de agua. «No teníamos ni idea de lo que nos íbamos a encontrar», ha explicado.

La sorpresa llegó en 2023 cuando los trabajos permitieron derribar la tapia que cerraba la entrada. Al mirar en su interior, los técnicos encontraron una estructura en un estado de conservación «más que razonable» y con posibilidades de ser recuperada y abierta al público.

Desde entonces, el Ayuntamiento ha llevado a cabo trabajos de excavación, limpieza, documentación, consolidación y restauración. También se ha instalado iluminación y un sistema de ventilación, actuaciones que permiten avanzar ahora hacia una nueva fase centrada en la musealización y puesta en valor del recinto.

UN REFUGIO EN PLENO CENTRO DE ALCALÁ

El refugio tiene unos 38 metros de longitud, se encuentra dividido en tres salas y cuenta con aproximadamente 2,20 metros de anchura y 2,27 metros de altura. Por sus dimensiones, se contemplan las futuras visitas en grupos muy reducidos.

La intención, según ha trasladado el edil, es que el recorrido no se limite a mostrar la arquitectura del espacio, sino que permita explicar cómo vivió Alcalá la Guerra Civil y qué llevó a construir un refugio en pleno corazón de la ciudad.

El recinto comenzó a levantarse en 1938 como consecuencia, principalmente, de los bombardeos sufridos durante 1937 y los primeros meses del año siguiente. Su construcción terminó hacia finales de 1938, cuando la guerra se encontraba ya en una fase avanzada y Alcalá había perdido parte de su importancia estratégica.

Por este motivo, el refugio tuvo menos uso de la que habría registrado de haber estado disponible un año antes. Aun así, llegó a utilizarse durante algunos ataques, aunque estos fueron menos intensos y frecuentes que los de 1937.

Alcalá permaneció durante toda la guerra bajo control de la República y tuvo una importante presencia militar. La ciudad albergó distintas fuerzas, entre ellas la columna de ‘El Campesino’, y contó con dos aeródromos militares en los que también hubo presencia soviética.

Su posición y sus instalaciones la convirtieron en objetivo de los bombardeos. Como otras localidades de retaguardia, Alcalá sufrió además la represión y la destrucción de parte de su patrimonio histórico y religioso.

PIEDRAS DE LA IGLESIA QUE FUE TESTIGO DEL BAUTIZO DE CERVANTES

Uno de los episodios que articulará el futuro discurso del refugio será el incendio de la iglesia de Santa María la Mayor, ocurrido en julio de 1936.

El templo, situado en la plaza de Cervantes y conocido por haber acogido el bautismo de Miguel de Cervantes, quedó gravemente destruido y nunca fue reconstruido por completo. En la actualidad se conservan algunos restos del conjunto, entre ellos la Capilla del Oidor que acoge la pila donde recibió las aguas bautismales Miguel de Cervantes en el siglo XVI.

Dos años después del incendio, parte de sus sillares se reutilizaron para levantar el refugio antiaéreo. Las piedras de un edificio destruido por la guerra pasaron así a formar parte de una construcción destinada a salvar vidas durante esa misma guerra.

Esta conexión convierte el entorno de la plaza de Cervantes en un espacio especialmente significativo para explicar el impacto del conflicto sobre la ciudad. En apenas un centenar de metros se conservan tanto los restos del templo como el refugio construido parcialmente con sus materiales. «En la propia plaza de Cervantes tenemos el recuerdo vivo de los desastres de la guerra», ha destacado Pérez.

La musealización, a falta de concretar los detalles del proyecto, pretende mostrar esta relación y explicar al visitante los incendios de los templos, los bombardeos y las consecuencias que tuvo el enfrentamiento para la población civil.

Asimismo, tal y como ha señalado Pérez, se contempla también crear una experiencia inmersiva que permita aproximarse a las sensaciones de quienes tenían que abandonar sus viviendas y correr hacia un refugio durante un ataque aéreo.

El objetivo, según el concejal, es explicar «los horrores de una guerra fratricida» y conectar aquel episodio histórico con la situación de las personas que continúan sufriendo bombardeos en distintas partes del mundo.

UN REFUGIO QUE LA CIUDAD DEJÓ DE RECORDAR

Después de la Guerra Civil, el refugio no quedó abandonado inmediatamente. El cierre definitivo se produjo durante las obras de remodelación de la plaza de Cervantes realizadas entre 1977 y 1978. A partir de entonces, el refugio fue desapareciendo del recuerdo de la ciudad hasta el punto incluso de olvidar su ubicación.

Una de las principales referencias para su localización fue la aportada en 1994 por el cronista local García Saldaña, que publicó un artículo en el periódico ‘Puerta de Madrid’ señalando una ubicación muy próxima al lugar en el que finalmente apareció.

«En el primer sondeo nos equivocamos por poco más de medio metro», ha recordado el concejal. Al desplazar ligeramente la excavación, los técnicos consiguieron localizar la entrada.

El hallazgo confirmó que el refugio no había desaparecido, sino lo que se había perdido era, sobre todo, el recuerdo de su existencia y de su localización exacta.

La excavación hizo que algunos de esos recuerdos regresaran. Tras difundirse el descubrimiento, varios vecinos mayores se pusieron en contacto con el Ayuntamiento para contar que habían conocido el espacio durante su infancia. «Ha venido gente que decía: ‘Es verdad, yo de pequeño estuve aquí. ¿Cómo lo había olvidado?'», ha explicado Pérez.

CONOCER EL REFUGIO PARA NO REPETIR LOS ERRORES

Por sus dimensiones, su situación en el principal espacio público del casco histórico y su relación con la iglesia de Santa María la Mayor, el refugio de la plaza de Cervantes se convertirá en el principal recurso de la ciudad para explicar este capítulo de su historia reciente.

«Tenemos que conocer este episodio para no incurrir en los errores que llevaron a la necesidad de hacer un refugio en el corazón de una ciudad», ha defendido el concejal.

La visita explicará por qué una ciudad como Alcalá tuvo que construir en 1938 un refugio para su población civil, qué ocurrió durante los bombardeos y qué huellas dejó la guerra tanto sobre sus habitantes como sobre su patrimonio.

«Son lecciones que parece que estamos olvidando, pero que no tenemos que olvidar», ha advertido Pérez, antes de remarcar la importancia de la convivencia entre los ciudadanos porque «las guerras solo conducen al desastre».

CL11