Reducir intensivamente la presión arterial disminuye un 38% el riesgo de sufrir otro ictus tras una hemorragia cerebral
MADRID, 13 Ago. Diario Dia –
El tratamiento intensivo y prolongado para reducir la presión arterial reduce en un 38 por ciento el riesgo de sufrir un nuevo ictus, sin aumentar los acontecimientos adversos graves, en personas que han sobrevivido a una hemorragia intracerebral (HIC), según los resultados de un metaanálisis publicados en ‘The Lancet Neurology’.
Los investigadores del Instituto George para la Salud Global analizaron datos de cuatro ensayos controlados aleatorios en los que participaron 2.944 adultos con hemorragia intracerebral. Dos estudios investigaron terapias antihipertensivas de dosis fija y dos evaluaron estrategias de tratamiento basadas en objetivos de presión arterial definidos.
Durante un período de seguimiento de hasta seis años, el 6,5 por ciento de los pacientes que recibieron tratamiento intensivo para reducir la presión arterial sufrieron un ictus recurrente de cualquier tipo, en comparación con el 10,4 por ciento de los que recibieron un tratamiento menos intensivo o atención estándar (grupo de control). Esto se tradujo en una reducción del 38 por ciento en el riesgo de ictus recurrente, con beneficios consistentes observados en todos los estudios.
«Los hallazgos proporcionan pruebas convincentes para un control más intensivo de la presión arterial después de una hemorragia intracerebral«, ha destacado el profesor Craig Anderson, autor principal e investigador titular del Instituto George para la Salud Global.
LA HEMORRAGIA INTRACEREBRAL ES UNA DE LAS FORMAS MÁS LETALES DE ICTUS
La hemorragia intracerebral es una de las formas más letales de accidente cerebrovascular, con opciones de tratamiento limitadas y un alto riesgo de recurrencia entre los supervivientes. Este análisis demuestra que el tratamiento intensivo de la presión arterial puede prevenir 16 accidentes cerebrovasculares recurrentes por cada 1.000 pacientes tratados tan solo durante el primer año.
«Estos hallazgos refuerzan el papel fundamental del control de la presión arterial en la prevención secundaria del accidente cerebrovascular», ha añadido Anderson.
La reducción de los accidentes cerebrovasculares recurrentes se debió principalmente a un riesgo de hemorragia intracerebral aproximadamente un 61 por ciento menor entre los pacientes que recibieron tratamiento intensivo.
No se observó un aumento de los eventos adversos graves, que se presentaron en aproximadamente el 29 por ciento de los pacientes del grupo de tratamiento intensivo y en el 33 por ciento de los pacientes que recibieron atención estándar.
Según los autores, los hallazgos tienen importantes implicaciones globales. Más de tres millones de personas sufren hemorragia intracerebral cada año y se estima que hay 17 millones de supervivientes. Entre estos supervivientes, aproximadamente una cuarta parte fallecerá posteriormente por un ictus recurrente o una enfermedad cardiovascular.
PONEN EN ENTREDICHO LAS DIRECTRICES ACTUALES
El profesor Anderson ha subrayado que la investigación pone en entredicho las premisas de las directrices actuales: «Por lo general, las guías recomiendan un tratamiento para alcanzar un valor objetivo inferior a 130/80 mm Hg, pero nuestro estudio demostró que los pacientes que se encuentran en este umbral o por debajo de él aún pueden enfrentar un riesgo significativo de sufrir un accidente cerebrovascular recurrente».
Por último, el investigador señala que, para prevenir la recurrencia del ictus, se deben abordar las barreras persistentes para el control de la presión arterial, como la escasa adherencia al tratamiento y la inercia terapéutica.
«Para lograr un control fiable, debemos seguir explorando enfoques que han demostrado ser prometedores, como las terapias combinadas a dosis fijas y los protocolos estructurados de ajuste de dosis», ha finalizado.
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