13 agosto 2026

Los alimentos del verano que te pueden hacer acabar en Urgencias (y algunos están en casi todas las neveras)

Los alimentos del verano que te pueden hacer acabar en Urgencias (y algunos están en casi todas las neveras)
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   MADRID, 13 Ago. –

   Las altas temperaturas del verano no sólo obligan a extremar las precauciones para evitar un golpe de calor: también pueden convertir determinados alimentos en un foco de bacterias y de otros microorganismos capaces de provocar intoxicaciones alimentarias. Las comidas al aire libre sin una refrigeración adecuada, los alimentos con huevo crudo o poco cocinado, los postres con nata, y algunos pescados crudos o poco hechos son especialmente delicados cuando aumenta el calor.

Aunque la mayor parte de estas infecciones provocan cuadros digestivos que se resuelven sin complicaciones, una diarrea o unos vómitos intensos pueden causar una deshidratación grave y, en determinados casos, llegar a requerir hospitalización o de cuidados intensivos.

María Matachana Martínez, es especialista en Medicina Intensiva y jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud A Coruña, y nos explica que durante el verano aumentan las intoxicaciones alimentarias porque las bacterias proliferan de manera preferente en ambientes cálidos, de manera que los alimentos que se exponen a altas temperaturas tienen un riesgo incrementado de crecimiento bacteriano en su interior, favoreciendo la infección del tracto gastrointestinal.

LOS ALIMENTOS ‘MÁS PELIGROSOS’

   Entre los alimentos o situaciones de mayor riesgo durante esta época cita a las comidas al aire libre sin refrigeración adecuada, a los alimentos con huevo poco cocinado (tortilla con huevo poco hecho) o huevo crudo (mayonesa), los alimentos con nata, o a los pescados frescos crudos o poco cocinados, ya que tal y como indica, «todos ellos pueden favorecer la infección por bacterias (enterotoxigenicas o parásita), produciendo cuadros intestinales más o menos graves».

   Eso sí, esta especialista advierte de que ciertos patógenos pueden producir diarreas importantes, lo que puede implicar cuadros de deshidratación más o menos graves: «En ocasiones, la pérdida de agua y de sales por diarrea pueden requerir soporte en la Unidad de Cuidados Intensivos. En otras ocasiones, cortos patógenos enterotoxigénicos pueden producir una respuesta inflamatoria sistémica, con fallo de diferentes órganos, precisando también soporte en UCI, tanto de la deshidratación por pérdidas intestinales como de los órganos que pueden fallar, como el riñón y el sistema cardiovascular fundamentalmente».

¿CÓMO DIFERENCIARLO DE UNA GASTROENTERITIS DEL VERANO?

   En este contexto, y dado que las gastroenteritis en verano son tan frecuentes, pedimos a la doctora Matachana que nos explique cuáles son los principales síntomas que deberían alertarnos de que no estamos ante una simple gastroenteritis y sí debemos consultar a un médico, y señala a las siguientes señales:

   ·Diarreas en las que encontremos moco o sangre en heces.

   ·Fiebre.

   ·Decaimiento.

   ·Tensión baja.

   ·Disminución de la cantidad de diuresis (orinar).

   ·Intolerancia digestiva (aumento de diarrea, náuseas o vómitos con la ingestión de agua o de alimentos).

PREVENIR INTOXICACIONES ALIMENTARIAS EN VERANO

   Con todo ello, esta especialista en Medicina Intensiva y jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud A Coruña insiste en que, a la hora de evitar una intoxicación alimentaria, debemos evitar ingerir alimentos con huevo crudo fuera del domicilio.

   Por otro lado, y en caso de cocina en casa mayonesas o alimentos con huevo poco hecho, aconseja desechar todo sobrante, o bien conservarlo de manera inmediata en el frigorífico y a 4 grados.

En el caso de los postres con nata o con merengue, la doctora Matachana recuerda que estos tienen un riesgo especialmente elevado de sobrecrecimiento bacteriano, así como en el caso de los lácteos no pasteurizados.

   «También evitaremos pescados crudos que estén expuestas a temperaturas altas, sin refrigeración adecuada. El pescado se debe congelar a -20ºC al menos 72 horas antes de su ingestión, sobre todo si se va a comer crudo. Los alimentos se deben cocinar al menos a 70ºC para evitar la proliferación bacteriana o eliminar cualquier colonia bacteriana que pudiera existir», subraya en última instancia esta experta de Quirónsalud A Coruña.

CL11