El nivel del Danubio cae a mínimos y obliga a Hungría a apagar su única central nuclear

Una explosión rompe el silencio a las orillas del Danubio. A una distancia prudencial, la fuerza naval de Rumanía controla las detonaciones. También, con grúas, hunden barcazas cargadas de rocas. Intentan desviar el caudal del río y garantizar que llegue más agua a la central eléctrica de CERNAVODA. No hay suficiente para su funcionamiento. Drásticas soluciones para un panorama aún más drástico si cabe. Las temperaturas y las sequías consecuentes dejan barcos varados, son niveles históricamente bajos del río. Declarado el Estado de Emergencia en Rumanía. La producción eléctrica nacional ya se ha visto comprometida. También en Hungría. Las autoridades piden a familias y empresas recortes voluntarios en el consumo de energía por lo mismo. Pero no es cosa del Danubio, ni mucho menos. Niveles mínimos de récord que se repiten, también en el Ring. A su paso por Alemania, donde antes había agua, ahora solo queda piedra. Por eso se elevan los costes de transporte. Temperaturas desmesuradas que azotan a Europa de manera histórica y con consecuencias que ya estamos pagando.
