Tana Rivera da un paso más con Andrés Roca Rey al reunir a Fran Rivera, Lourdes Montes y sus hermanos para apoyarle

MADRID, 3 Ago. –
Tana Rivera y Andrés Roca Rey atraviesan uno de los momentos más sólidos de su relación, y la hija de Francisco Rivera quiso demostrarlo este fin de semana con un gesto muy significativo. La joven reunió a buena parte de su familia en El Puerto de Santa María para acompañar al torero peruano en una de las corridas más esperadas del verano, en la que compartió cartel con Morante de la Puebla y Pablo Aguado.
La relación entre Tana y Roca Rey, que salió a la luz en abril de este año, se ha consolidado con el paso de los meses, y cada vez es más habitual ver a la joven acompañando al diestro en algunas de sus citas más importantes. En esta ocasión, además de contar con la presencia de su padre, también acudieron Javier Martínez de Irujo y su mujer, Inés Domecq, que recibieron con especial cariño a Tana cuando llegó a las inmediaciones del coso acompañada por un grupo de amigas. Entre los asistentes también se encontraba Mariló Montero, gran aficionada al mundo taurino.
A su llegada a la plaza, Tana no ocultó la ilusión con la que afrontaba la jornada y se mostró convencida de que su novio firmaría una gran actuación. «Una tarde muy bonita», auguró antes de ocupar su localidad en los tendidos, donde vivió la corrida con una mezcla de emoción, nervios y orgullo.
Y no se equivocó. La tarde estuvo marcada por uno de los momentos más comentados del panorama taurino reciente: Andrés Roca Rey y Morante de la Puebla sellaron públicamente la paz un año después de su distanciamiento. El torero peruano brindó el primer toro de su lote a Morante, un gesto que fue recibido con respeto y afecto por el maestro sevillano y que provocó una gran ovación del público presente en la plaza.
Mientras el peruano cuajaba una faena que volvió a confirmar su posición como una de las máximas figuras del toreo actual, la nieta de la Duquesa de Alba no pudo evitar los nervios. La joven siguió atentamente cada momento de la corrida, aunque intentó distraerse abanicándose, conversando con sus acompañantes, bebiendo un refresco e incluso cepillándose el pelo durante algunos instantes, evidenciando la tensión que supone verla torear a la persona con la que comparte su vida.
La actuación del diestro terminó siendo una de las grandes triunfadoras de la tarde. Roca Rey salió por la Puerta Grande junto a Pablo Aguado, mientras Morante de la Puebla protagonizó también momentos de gran intensidad, llegando incluso a llevarse un pequeño susto durante una de sus faenas.
Tras la corrida, las cámaras captaron a Tana Rivera llegando al hotel en el que se alojaba Andrés Roca Rey, todavía seria y con gesto contenido, después de una jornada cargada de emociones. La presencia de su familia y de sus amigos no fue suficiente para disipar del todo la preocupación con la que vivió la actuación del torero, aunque el brillante resultado final convirtió la tarde en un motivo de celebración para la pareja y su entorno más cercano.
La jornada terminó con otro momento especialmente emotivo para el diestro. Tras abandonar la plaza y regresar al hotel en el que se alojaba en El Puerto de Santa María, fue recibido por numerosos seguidores que quisieron felicitarle por su brillante actuación. Cercano y agradecido, atendió a sus admiradores y protagonizó un gesto que conmovió a los presentes al recibir una pequeña estampita de uno de ellos, que besó antes de guardársela cuidadosamente en la torera.
Feliz tras salir por la Puerta Grande, expresó su satisfacción por el ambiente vivido en la plaza: «La gente aquí… es un gusto torear». A las puertas del hotel también le esperaba un grupo de amigos, entre los que se encontraban María García de Jaime y Tomás Páramo, que celebraron con él una noche especialmente importante tanto en lo profesional como en lo personal.
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