3 agosto 2026

La caída del consumo por la guerra de Irán reflejó una crisis de confianza más que de ingresos, según BCE

La caída del consumo por la guerra de Irán reflejó una crisis de confianza más que de ingresos, según BCE
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MADRID 3 Ago. Diario Dia –

El debilitamiento de la demanda de los consumidores de la zona euro tras el estallido de la guerra en Oriente Próximo, particularmente en las categorías discrecionales, obedeció en gran medida a la decisión de hogares que, sin restricciones presupuestarias, optaron por aplazar sus gastos ante la creciente incertidumbre, según destaca un artículo publicado este lunes por el Banco Central Europeo (BCE).

El análisis de los economistas Neus Dausà i Noguera, Maria Dimou y Omiros Kouvavas apunta que, en general, el debilitamiento del consumo nominal en la región parece deberse en gran medida a hogares que, sin restricciones presupuestarias, optan por aplazar sus gastos ante la creciente incertidumbre.

En este sentido, si bien el aumento de precios asociado a la guerra en Oriente Próximo también pudo haber influido, el estudio sugiere la existencia de un canal impulsado por la confianza del consumidor que persiste incluso tras controlar la renta real.

«El canal de confianza es particularmente fuerte en el caso de grandes perturbaciones que son percibidas como tales por los consumidores», afirman los autores, destacando que la caída de la confianza parece tener un impacto más fuerte e inmediato en el consumo, principalmente entre hogares sin restricciones de presupuesto y afectando al consumo discrecional, lo que «refuerza la idea de que la desaceleración no es el resultado de restricciones de ingresos, sino más bien de que los hogares posponen sus compras cuando tienen la posibilidad de ajustar el momento de sus gastos».

«La crisis de confianza en el contexto de la guerra en Oriente Próximo parece haber ejercido un efecto de contención sobre la demanda, lo que podría afectar negativamente al dinamismo subyacente del consumo», advierten los autores del estudio.

De este modo, consideran que la estrecha relación entre la confianza del consumidor y el crecimiento del consumo sugiere que podrían surgir nuevos desafíos para la demanda si la reciente recuperación de la confianza resultara ser temporal y podrían materializarse riesgos adicionales a la baja si los hogares percibieran como persistentes las pérdidas de renta real derivadas del conflicto.

Sin embargo, dado que gran parte del ajuste en el consumo parece haber estado impulsado por el sentimiento más que por los ingresos, apuntan que «podría ser reversible si las tensiones disminuyeran y la recuperación de la confianza se mantuviera», ya que, en tal caso, parte del gasto discrecional pospuesto podría reanudarse.

CL8