Ni el estrés ni el mal humor: el impulso de conectarse explica el uso problemático de Internet
MADRID, 31 Jul. (Agencias) –
Las personas consideradas usuarias problemáticas de Internet reportan mayor estrés, peor estado de ánimo y mayor descuido de otras actividades que quienes navegan por la web con moderación. Estos usuarios también manifestaron una mayor tentación de volver a conectarse a internet, según un estudio del Hospital Universitario de Essen (Alemania), publicado en la revista de acceso abierto ‘PLOS One’.
El uso problemático de internet (UPI) es una patología que se define por el uso excesivo de aplicaciones en línea (como juegos, apuestas, pornografía, redes sociales y compras en línea) hasta el punto de causar deterioro funcional o malestar.
Los investigadores plantean la hipótesis de que las personas pueden recurrir a internet para aliviar el estrés o el mal humor, formando hábitos que se convierten en ciclos. La gravedad del UPI puede variar, y los casos más extremos provocan descuido en otras áreas de la vida.
Silke M. Müller y sus colegas se preguntaron si el estrés diario, el estado de ánimo y la tentación podrían utilizarse para predecir el uso diario de Internet de una persona y, además, cómo estos factores afectan a su vez al placer diario, al alivio y al descuido de otras actividades.
Los investigadores pusieron a prueba esta teoría con 900 adultos alemanes que declararon haber participado en juegos de azar, consumo de pornografía, uso de redes sociales o compras en línea al menos una vez en el último año. Según la frecuencia con la que realizaban estas actividades, su uso de Internet se clasificó como patológico, de riesgo o no problemático.
Tras las entrevistas de diagnóstico, los participantes completaron una evaluación cada noche durante 14 días. Informaron sobre su estado de ánimo y niveles de estrés, la tentación de participar en actividades de búsqueda de información y el uso total de Internet, así como el placer que obtenían de dicho uso y si, como consecuencia, descuidaban otras actividades.
Los resultados revelaron que un uso problemático de internet más severo se asocia con peor estado de ánimo, mayor estrés, mayor tiempo de uso de internet y mayor descuido de otras áreas de la vida.
De acuerdo con las teorías existentes, la tentación fue el principal motor del uso continuado de internet, y las sensaciones de placer y alivio surgieron como factores reforzadores. En general, los datos y el análisis indicaron que los modelos teóricos comunes sobre el uso problemático de internet se manifiestan en la vida cotidiana.
«Nuestro estudio demuestra que la sensación de tentación es el mecanismo central que vincula los estados emocionales con el uso problemático de Internet en la vida cotidiana –señala Andreas Oelker–. Más que el estrés o el estado de ánimo en sí, es el impulso momentáneo de conectarse a Internet lo que determina si las personas participan en actividades en línea y experimentan consecuencias tanto gratificantes como perjudiciales».
«La evaluación ambulatoria nos permitió examinar los procesos psicológicos en la vida cotidiana –prosigue–. Comprender por qué las personas con riesgo de uso problemático de internet se conectan en momentos específicos es fundamental para desarrollar mejores estrategias de prevención y tratamiento. Nuestros hallazgos sugieren que ayudar a las personas a reconocer y gestionar los momentos de tentación puede ser más eficaz que centrarse únicamente en el estrés o el estado de ánimo», concluye.
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