La infanta Cristina despide a Josep Vilarasau mientras el Rey Juan Carlos I está muy presente con un significativo gesto
MADRID, 31 Jul. –
Después de pasar el fin de semana en Palma de Mallorca junto a varios miembros de la familia real, entre ellos don Juan Carlos, la infanta Cristina ha viajado este jueves a Barcelona para asistir al último adiós a Josep Vilarasau, expresidente de La Caixa y presidente de honor de la Fundación La Caixa, fallecido el pasado 28 de julio a los 89 años.
La hermana del Rey Felipe VI acudió al Tanatorio de San Gervasi de la Ciudad Condal, donde ha quedado instalada la capilla ardiente del empresario, y lo hizo vestida de riguroso luto y con gafas de sol, accediendo por una entrada lateral para mantener la discreción que suele caracterizar sus apariciones públicas. Su presencia en el velatorio responde al estrecho vínculo que mantuvo durante años con Vilarasau, una figura muy relevante dentro del ámbito financiero e institucional español.

Durante su visita, la infanta quiso trasladar personalmente sus condolencias a la familia del empresario y acompañar especialmente a Lola Mitjans, viuda de Vilarasau, que ha estado arropada por familiares, amigos y numerosos representantes del mundo empresarial y político. Entre los asistentes destacaron Josep Rull, presidente del Parlamento de Cataluña; Isidro Fainé, presidente de la Fundación La Caixa; Tomás Muniesa, presidente de CaixaBank; y Gonzalo Gortázar, consejero delegado de la entidad.
También don Juan Carlos quiso tener un gesto con la familia del histórico banquero y estuvo presente de manera simbólica enviando una corona de flores al velatorio. Con este detalle, el rey emérito se sumó a las numerosas muestras de respeto y reconocimiento hacia quien fue una de las figuras más influyentes del sistema financiero español y uno de los principales artífices de la modernización de La Caixa durante las últimas décadas.
La presencia de la infanta Cristina en Barcelona ha llamado especialmente la atención por producirse apenas unos días después de su estancia en Mallorca, donde coincidió con su padre y otros miembros de la familia real. Su asistencia al funeral de Josep Vilarasau pone de manifiesto el vínculo personal e institucional que unía a la familia con el empresario, cuya figura deja una profunda huella en el ámbito económico y financiero español.
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