Descubren un marcador genético de vulnerabilidad al daño del ADN en el cáncer
– IRB BARCELONA – Archivo
MADRID, 23 Jul. –
Científicos de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) han descubierto que la alta expresión del gen NDRG1 en diversos tipos de cáncer favorece la reparación del daño en el ADN, y demuestran que ciertos cánceres presentan mutaciones en otros genes que los hacen vulnerables a un fármaco que interrumpe la función de NDRG1. Los resultados se recogen en ‘Science Signaling’.
Este descubrimiento ofrece una perspectiva más profunda sobre cómo los científicos pueden aprovechar las dependencias del daño y la reparación del ADN en el cáncer. Las células cancerosas dependen de la reparación del ADN para superar los numerosos errores de replicación y otros daños causados por el rápido ciclo celular y la actividad metabólica. Algunos tratamientos contra el cáncer se basan en provocar un daño masivo en el ADN o en impedir este mecanismo de reparación.
En este estudio, los investigadores analizaron una amplia colección de líneas celulares cancerosas en busca de agentes químicos que aumentaran el daño en el ADN. Descubrieron que la quinacrina, un antipalúdico, inhibía la reparación del daño en el ADN en distintos tipos de cáncer, y que las células con mayor expresión de NDRG1 eran más sensibles al fármaco. La quinacrina interrumpió la unión entre la proteína NDRG1 y una enzima que, al ser secuestrada por NDRG1, permitía la formación de una proteína crucial, la 53BP1, en los complejos de reparación del ADN.
En grandes bases de datos de pacientes, la expresión de NDRG1 en tumores predijo una supervivencia más corta, revelando su potencial como marcador pronóstico. En carcinomas colorrectales, la expresión de NDRG1 en los tumores de los pacientes aumentó cuando se presentaron mutaciones con pérdida de función en ciertos otros genes de reparación del ADN.
Las líneas celulares cancerosas con esas mutaciones fueron particularmente sensibles a la quinacrina o a la supresión genética de NDRG1, revelando una dependencia susceptible de tratamiento similar a la de PARP1 en cánceres con mutaciones en BRCA. Sin embargo, la quinacrina presenta importantes problemas de toxicidad; por lo tanto, los autores sugieren que encontrar o desarrollar un inhibidor de molécula pequeña de NDRG1 directamente podría ser más viable para los pacientes. Y aunque los hallazgos se centran en el cáncer colorrectal, «la presencia de estas mutaciones en cánceres leucémicos y linfoides sugiere oportunidades más amplias para el desarrollo terapéutico futuro», señalan los autores.
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