Nuevos datos de la vacuna experimental que quiere ganarle la batalla al cáncer de páncreas antes de que aparezca
MADRID, 17 Jul. –
Investigadores del Centro Oncológico Kimmel de Johns Hopkins y de su Centro Skip Viragh para el Cáncer de Páncreas (Estados Unidos) informan que una vacuna experimental dirigida al gen KRAS mutante, uno de los principales impulsores genéticos del cáncer de páncreas, fue segura y generó respuestas inmunitarias duraderas destinadas a prevenir el cáncer en personas de alto riesgo.
Los resultados del ensayo clínico de fase 1 se publican en ‘Cancer Discovery’, revista de la Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer. La investigación contó con el apoyo del Instituto Nacional del Cáncer, Stand Up To Cancer y la Fundación Lustgarten.
Este estudio representa lo que se cree que es la primera demostración en humanos de que una vacuna dirigida al gen KRAS puede generar de forma segura respuestas inmunitarias duraderas, previniendo potencialmente el desarrollo del cáncer en personas en riesgo.
EL OBJETIVO: ATACAR LA AMENAZA ANTES DE QUE EL CÁNCER LLEGUE A FORMARSE
El adenocarcinoma ductal pancreático suele desarrollarse a lo largo de muchos años a partir de lesiones precursoras, como los quistes pancreáticos, lo que crea una oportunidad para intervenciones que podrían prevenir la formación del cáncer. Las mutaciones del gen KRAS están presentes en la mayoría de los cánceres de páncreas y en la mayoría de las lesiones precancerosas pancreáticas. La vacuna induce al sistema inmunitario a reconocer y destruir las células portadoras de estas mutaciones antes de que puedan convertirse en cáncer.
El estudio evaluó mKRAS-VAX, una vacuna basada en péptidos dirigida a las seis mutaciones KRAS más comunes en el cáncer de páncreas. Veinte participantes con predisposición hereditaria al cáncer de páncreas y una anomalía pancreática identificada mediante imágenes recibieron la vacuna entre abril de 2022 y febrero de 2026. Se administraron cuatro dosis de la vacuna durante 13 semanas. Los investigadores monitorizaron la seguridad y la respuesta inmunitaria de los participantes mediante análisis de sangre y evaluaciones de seguimiento.
Los investigadores descubrieron que 18 de 20 participantes, es decir, el 90%, desarrollaron una respuesta inmunitaria significativa a la vacuna. Los participantes experimentaron un aumento medio de 18,2 veces en las respuestas de células T específicas para KRAS mutante, lo que indica que la vacuna activó con éxito las células inmunitarias capaces de reconocer las mutaciones de KRAS.
Análisis adicionales mostraron que la vacuna generó respuestas de células T CD4+ y CD8+, y produjo células T de memoria que persistieron en el tiempo. Los clones de células T específicas para KRAS mutante inducidos por la vacuna permanecieron detectables hasta dos años después de la vacunación.
Tras un seguimiento medio de 16,5 meses, ninguno de los participantes desarrolló cáncer de páncreas ni una lesión pancreática de alto riesgo que requiriera extirpación quirúrgica. La vacuna resultó segura, y todos los efectos adversos relacionados con el tratamiento se clasificaron como leves o moderados. Los efectos secundarios más frecuentes fueron reacciones en el lugar de la inyección, fatiga, escalofríos y síntomas similares a los de la gripe, que se resolvieron sin necesidad de tratamiento.
Los investigadores también realizaron un análisis exploratorio de los quistes pancreáticos en los participantes que contaban con imágenes de seguimiento. Cinco de los 20 participantes del estudio experimentaron una resolución radiográfica completa de los quistes pancreáticos pequeños, mientras que otros tres experimentaron una regresión parcial. Los quistes restantes permanecieron estables.
UN PRIMER PASO PROMETEDOR, PERO TODAVÍA QUEDA CAMINO PARA CONFIRMAR SU EFICACIA
Los investigadores señalan que el estudio se diseñó principalmente para evaluar la seguridad y las respuestas inmunitarias, y no para determinar si la vacuna previene el cáncer de páncreas. Advierten que el tamaño reducido de la muestra y el período de seguimiento relativamente corto limitan las conclusiones sobre la eficacia clínica.
«Esto es solo el comienzo, pero los hallazgos sugieren que el sistema inmunitario se está activando», plantea Elizabeth Jaffee, subdirectora del Centro Oncológico Kimmel de Johns Hopkins y coautora principal del estudio. «Aún nos queda mucho trabajo por hacer, pero este es un buen comienzo orientado a la prevención, algo que nadie había considerado antes».
La vacuna KRAS se probó por primera vez en 2020 en pacientes que se habían sometido a cirugía y presentaban un alto riesgo de recurrencia del cáncer. El estudio, publicado en ‘Nature Communications’ en 2026, reveló que cuando la vacuna generaba una fuerte respuesta inmunitaria, estos pacientes permanecían libres de la enfermedad durante al menos cinco años. El éxito de las pruebas de 2020 impulsó este estudio de vacunación preventiva.
«Pensamos que, si podemos observar una respuesta inmunitaria en pacientes con cáncer, la vacuna debería funcionar aún mejor en personas con mayor riesgo debido a antecedentes familiares, alteraciones genéticas o quistes en el páncreas», agrega la doctora Neeha Zaidi, profesora asociada de oncología y coautora principal del estudio.
Los resultados de este estudio proporcionan una prueba de concepto de que la vacunación contra el gen KRAS mutante puede generar respuestas inmunitarias duraderas en personas con riesgo hereditario de cáncer de páncreas y respaldan la realización de más ensayos clínicos de este enfoque, agrega Michael Goggins, profesor de patología, medicina y oncología, director del Laboratorio de Detección Temprana del Cáncer de Páncreas y coautor principal del estudio.
«La posibilidad de vacunar precozmente a las personas en riesgo para intentar prevenir que desarrollen cáncer en el futuro es una oportunidad importante», destacan los investigadores.
Los investigadores han iniciado un estudio adicional para evaluar los efectos de la vacuna en pacientes con quistes pancreáticos de alto riesgo sometidos a resección quirúrgica. Este nuevo estudio les permitirá observar cómo las células inmunitarias inducidas por la vacuna afectan directamente al tejido pancreático precanceroso.
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