Casares celebra la Comisión entienda que la descarbonización «sigue siendo fundamental» para la economía europea
SANTIAGO DE COMPOSTELA, 17 Jul. (Agencias) –
El eurodiputado del PSdeG, Nicolás González Casares, ha celebrado que la Comisión europea entienda que la descarbonización «sigue siendo fundamental» para la economía de la Unión Europea al asegurar que la flexibilización de la trayectoria para reducir emisiones, bajando del 4,4% actual hasta el 3.7% para el periodo 2031-2035, «no es una buena noticia, pero se reconoce el papel fundamental del mercado del carbono para la arquitectura económica europea».
«Doblar la electrificación es positivo para 2040, pero lo importante es seguir avanzando hacia un sistema eléctrico cada vez más descarbonizado; por lo tanto, las renovables serán esenciales», ha señalado el europarlamentario en un comunicado remitido a los medios.
Casares ha valorado el nuevo paquete presentado por la Comisión Europea sobre competitividad y descarbonización, que incluye la revisión del régimen europeo de comercio de derechos de emisión (ETS) y el nuevo Plan de Acción para la Electrificación. «La Comisión ha entendido que la descarbonización sigue siendo un elemento central para el futuro económico de Europa y no un obstáculo para su competitividad», ha dicho.
El representante gallego en la Cámara europea ha reconocido que la flexibilización de algunos criterios del ETS «no es una buena noticia», aunque considera que el mensaje político que lanza la Comisión es claro. «Europa mantiene el mercado del carbono como una de las piezas fundamentales de su arquitectura económica y climática. El ETS sigue siendo el principal instrumento para incentivar la descarbonización de la industria y orientar la inversión hacia tecnologías limpias», ha señalado.
Casares ha recordado que la dependencia europea de los combustibles fósiles importados continúa siendo uno de los principales factores que debilitan la competitividad de la economía europea y la exponen a las tensiones geopolíticas.
«La mejor política industrial para Europa pasa por consumir menos combustibles fósiles y más electricidad renovable producida en casa. Eso reduce costes, aumenta nuestra autonomía estratégica y genera nuevas oportunidades para la industria europea», ha explicado.
En este sentido, el eurodiputado ha celebrado que la Comisión sitúe la electrificación como una prioridad estratégica y fije el objetivo de alcanzar un 46% de electrificación en el consumo final de energía de aquí a 2040.
«Aunque se trate de un objetivo indicativo, es una dirección correcta. Electrificar significa sustituir combustibles fósiles por electricidad limpia en el transporte, la industria y los edificios. Pero este objetivo debe ir acompañado de un despliegue mucho más ambicioso de las energías renovables, del almacenamiento y de las redes eléctricas más allá de 2030. No basta con consumir más electricidad; esa electricidad debe ser cada vez más limpia y de origen europeo», ha afirmado.
Casares también ha valorado positivamente el objetivo de alcanzar 200 GW de almacenamiento energético en 2030 y el anuncio de una eliminación progresiva de las subvenciones a los combustibles fósiles.
MEDIDAS «COHERENTES»
A su juicio, ambas medidas «son coherentes con una transición energética que permita reducir las facturas energéticas, reforzar la seguridad de suministro y mejorar la competitividad de la industria europea».
No obstante, el eurodiputado ha lamentado que la propuesta final haya rebajado algunas de las ambiciones que figuraban en los primeros borradores del Plan de Acción para la Electrificación.
Entre ellas, la desaparición del objetivo de incorporar 100 GW adicionales de renovables cada año hasta 2030 y la reducción de los objetivos de despliegue de bombas de calor, incluido en edificios públicos. «Si queremos electrificar nuestra economía, necesitamos acelerar también la generación renovable. Son dos caras de la misma moneda», ha advertido.
Además, ha destacado que la propuesta del nuevo Plan de Acción para la Electrificación «reconoce la necesidad de que el despliegue de centros de datos sea más sostenible, aunque no lo suficiente» echando en falta medidas como criterios de adicionalidad renovable y aporte de flexibilidad al sistema por parte de nuevos centros de datos.
También valora con cierta cautela las medidas incorporadas en la propuesta legislativa sobre tarifas de red que acompaña al paquete y que establece directrices con criterios que eviten el acaparamiento y la especulación de acceso a la red y la posible incorporación por parte de los Estados miembros de regímenes de tarifas especiales para centros de datos que reflejen proporcionalmente su impacto en el coste de la red.
Por último, Casares ha insistido en que la prioridad ahora debe ser aplicar plenamente la legislación ya aprobada durante la pasada legislatura, especialmente la Directiva de Energías Renovables (RED III), para acelerar la descarbonización y consolidar el liderazgo industrial europeo. «La transición energética no es un coste para Europa; es su mayor oportunidad económica, industrial y geopolítica», ha concluido.
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