5 julio 2026

Investigadores andaluces reutilizan el alga asiática invasora para mejorar piensos de acuicultura

Investigadores andaluces reutilizan el alga asiática invasora para mejorar piensos de acuicultura
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SEVILLA 5 Jul. –

La Consejería de Universidad, Investigación e Innovación ha financiado un proyecto de investigación liderado por la Universidad de Málaga (UMA) con el que se ha demostrado por primera vez en una especie omnívora que incorporar la macroalga asiática en la comida para peces aumenta los niveles de omega 3, modifica la microbiota intestinal y activa mecanismos relacionados con la inmunidad y la adaptación celular. El estudio plantea una alternativa frente a la dependencia de harinas de pescado en la alimentación de piscifactorías.

El trabajo, impulsado por el Instituto de Biotecnología y Desarrollo Azul de la UMA, se ha desarrollado por primera vez con lisas o mújoles y abre la puerta a transformar una amenaza actual a la biodiversidad del litoral andaluz en un recurso de valor añadido, capaz de mejorar la sostenibilidad de la acuicultura y el valor nutricional del pescado destinado al consumo humano, ha explicado la Junta en una nota.

La investigación, en la que también colabora el Departamento de Biología y Geología de la Universidad de Almería, busca una salida basada en la economía circular azul para Rugulopteryx okamurae, una especie invasora originaria del Pacífico occidental que se acumula masivamente en playas y fondos marinos, alterando los ecosistemas y generando elevados costes de gestión y limpieza. Al mismo tiempo, propone una alternativa para reducir la dependencia de harinas y aceites procedentes de capturas pesqueras destinadas exclusivamente a la alimentación en piscifactorías.

En el trabajo, publicado en la revista ‘Journal of Applied Phycology’, los científicos se centran en las lisas, un pez denostado en algunas zonas de España por asociarse a los puertos y aguas contaminadas. Mientras una investigación anterior puso a prueba con éxito el pienso en lubina europea, una especie carnívora, ahora apuestan por una omnívora, más predispuesta a consumir algas.

«O buscamos alternativas que sustituyan, al menos parcialmente, la proteína animal en los piensos, o apostamos por especies con una dieta más herbívora, porque pescar especies salvajes para alimentar a otros ejemplares de piscifactoría es insostenible», advierte a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Málaga Salvador Arijo, uno de los autores del estudio.

Para incorporar el alga a la alimentación de los peces, el equipo sometió la biomasa a un tratamiento biotecnológico combinado que introdujo bacterias y levaduras beneficiosas para hacerla más digerible y mejorar sus propiedades nutricionales. Este proceso redujo, además, los compuestos asociados a la capacidad defensiva e invasora del alga, precisamente los que disuaden a muchos organismos marinos de consumirla de forma natural.

Con la materia prima obtenida elaboraron dos piensos suplementados con un 5% y un 15%, con los que alimentaron durante 66 días a ejemplares comerciales de lisa, junto a otro grupo control sin inclusión de Rugulopteryx okamurae.

Los resultados mostraron que los peces alimentados con el alga mantenían un crecimiento normal y sin efectos negativos aparentes. «De partida considerábamos un éxito que no hubiera cambios en los peces, ante el desconocimiento de cómo iban a funcionar los componentes tóxicos del alga; nos sorprendió obtener cambios positivos en ciertos parámetros», reconoce el investigador de la Universidad de Málaga Daniel Álvarez, primer autor del estudio.

Las lisas presentaban cambios relevantes en la composición del músculo, la parte destinada al consumo humano. Los ejemplares que consumieron el aporte del 5% mostraron más contenido proteico, una reducción de grasa muscular y mayores niveles de omega 3. Este enriquecimiento mejora el valor nutricional del pescado y puede contribuir a aumentar la ingesta de estos compuestos, conocidos por sus beneficios para la salud cardiovascular y cerebral.

Los expertos lo asocian no sólo al contenido del pienso, sino también a la aparente capacidad del organismo para retener selectivamente estos ácidos grasos saludables. La investigación también profundizó en lo que ocurría a nivel molecular, analizando genes relacionados con el metabolismo, el estrés celular y la inmunidad.

Los resultados mostraron cambios asociados a mecanismos de adaptación fisiológica, por ejemplo en situaciones de falta de oxígeno o hipoxia, y señales compatibles con una activación de las defensas naturales. «Esto es positivo porque pueden actuar de barrera preventiva frente a virus y otros patógenos», señala Álvarez.

Igualmente se interesaron por cómo afectaban estos piensos a la microbiota; es decir, al conjunto de bacterias presentes en el intestino de los peces. Los científicos detectaron un aumento de la diversidad bacteriana, lo que favoreció el desarrollo de microorganismos capaces de degradar mejor compuestos complejos como las estructuras vegetales de las algas, aunque sin provocar desequilibrios importantes en la microbiota.

El equipo considera que los resultados de esta investigación inicial respaldan el potencial de Rugulopteryx okamurae como ingrediente funcional para acuicultura. «Es importante seguir profundizando en cómo incorporar este tipo de piensos de forma segura y eficaz, teniendo en cuenta tanto las concentraciones del alga como la dosis de administración, no solo en la lisa sino también en otras especies, para comprender mejor sus efectos a largo plazo», concluye Arijo.

CL11