La Comunidad tomó nota de los incendios del año pasado para diseñar un plan Infoma con 1.700 bomberos y más formación

La Comunidad tomó nota de los incendios del año pasado para diseñar un plan Infoma con 1.700 bomberos y más formación
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MADRID 20 Jun. Agencias –

La Comunidad de Madrid afronta la campaña estival de incendios con un Plan Especial de Protección Civil contra Incendios Forestales (Infoma) dotado con una cifra récord de 52,7 millones de euros y que contará con 1.700 bomberos operativos y con mayor formación en base a los incendios del año pasado.

Así lo ha explicado en una entrevista con Agencias el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, quien ha destacado que la región mantiene «la mayor concentración de medios aéreos y terrestres de Europa por hectárea forestal» y que el modelo madrileño sigue basado en atacar los incendios en sus inicios.

«Necesitamos ser muy eficaces e intentar que los incendios no cojan mucha energía y que luego se conviertan en incendios de difícil extinción», ha señalado. De hecho, ha detallado que el 80% de los incendios forestales de la región se quedan en conatos y no llegan a superar una hectárea de superficie afectada.

De cara a esta año, la Comunidad de Madrid contará con «una cifra histórica» de más de 1.700 bomberos forestales, y en septiembre se incorporará una promoción de 267 efectivos, la más grande de la historia y que estará disponible ya de cara al plan contra incendios del año que viene.

MÁS BOMBEROS FORESTALES TODO EL AÑO

Junto al refuerzo de los bomberos, la Comunidad ha incrementado también los recursos destinados a la prevención durante los meses de menor riesgo. Para ello se ha modificado el encargo a Tragsa para ampliar hasta 420 el número de bomberos forestales que trabajan durante los doce meses del año, más de un centenar de efectivos adicionales.

Estas actuaciones incluyen tratamientos selvícolas, creación y mantenimiento de fajas de defensa, retirada de madera deteriorada o el impulso al pastoreo preventivo para reducir la carga de combustible vegetal, todo ello con el objetivo de conseguir que los montes de la Comunidad de Madrid sean «más resistentes».

Novillo ha defendido que la prevención resulta clave en un contexto de altas temperaturas no solo en verano, sino también en los meses previos y posteriores y que de algún modo provoca que las temporadas de incendios sean más largas y complejas.

EL APRENDIZAJE DE TRES CANTOS

Entre las lecciones extraídas de la campaña de 2025, Novillo ha citado especialmente el incendio registrado en Tres Cantos, uno de los más relevantes del pasado verano junto al de Villamanta.

Según ha explicado, ambos episodios estuvieron marcados por tormentas secas y fuertes rachas de viento superiores a los 80 kilómetros por hora, circunstancias que provocaron velocidades de propagación muy elevadas y dificultaron las labores de extinción.

Frente a esto, la Comunidad ha reforzado la formación de los efectivos ante este nuevo tipo de incendios extremos y ha puesto el foco en algunos elementos que incrementan el riesgo en zonas urbanizadas, como los setos de arizónicas.

En este sentido, el Gobierno regional prevé modificar la Ley Forestal para facilitar que los propietarios puedan sustituir estas especies por otras más seguras desde el punto de vista de la prevención de incendios.

UN DISPOSITIVO QUE TAMBIÉN SALE DE MADRID

Otra de las particularidades del modelo madrileño es la colaboración con comunidades autónomas limítrofes. Desde 2019, la Comunidad de Madrid mantiene acuerdos con Castilla y León y Castilla-La Mancha para actuar automáticamente en una franja de cinco kilómetros más allá de sus límites territoriales cuando se detecta un incendio.

Durante el verano pasado, la magnitud de algunos fuegos llevó a los efectivos madrileños a actuar mucho más lejos de esa zona de actuación inicial. De hecho, los bomberos madrileños cubrieron las provincias de Ávila y Segovia durante varios días de agosto cuando los efectivos castellanoleoneses se centraban en otros incendios en el norte de su comunidad autónoma.

Esa experiencia ha servido para revisar aspectos como las comunicaciones, la coordinación entre servicios de emergencia y el despliegue de medios tecnológicos, entre ellos drones y sistemas de transmisión de imágenes desde helicópteros.

CL11