‘València Queer’, la muestra que defiende que «el lugar del colectivo ya no es el armario, ahora está en los museos»

'València Queer', la muestra que defiende que "el lugar del colectivo ya no es el armario, ahora está en los museos"
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   VALÈNCIA, 19 Jun. Agencias –

   El Museu de la Ciutat de València dedica este verano su planta noble a la exposición ‘València Queer. Identidades Artísticas Contemporáneas’, un proyecto que defiende que «el lugar del colectivo ya no es el armario, ahora está en las salas de los museos» o cualquier otro ámbito público. La muestra celebra la fortaleza y diversidad de voces del colectivo LGTBIQ+, capaz de «transformar el dolor en belleza y la diferencia en entidad», desde el lenguaje escultórico de Miquel Navarro hasta la mirada urbana de La Nena Wapa.

   La muestra colectiva, organizada por el Ayuntamiento de València, se enmarca en la celebración de los Gay Games València 2026 y puede visitarse desde este viernes hasta el 30 de agosto. Su comisario es Óscar Segrelles, gestor cultural y comisario especializado en arte contemporáneo. Ha colaborado con instituciones públicas, galerías y entidades culturales, y ha desarrollado proyectos vinculados a exposiciones, conferencias, festivales, arte mural y moda.

    A través de diferentes disciplinas –pintura, escultura, instalación, fotografía, arte textil e ilustración–, el proyecto invita al público a acercarse a las identidades, los cuerpos, los afectos, la memoria y los imaginarios de futuro desde una perspectiva plural, sensible y comprometida.

    ‘València Queer’ pretende mostrar la fortaleza del colectivo y reclamar que «su lugar ya no es el armario, ahora está en las salas de los museos, los ayuntamientos, las calles o los despachos», ha explicado el comisario durante una rueda de prensa en la que ha estado acompañado por el concejal de Acción Cultural, José Luis Moreno; la concejala de Igualdad y de Deportes, Rocío Gil, y la directora del Museo de la Ciudad, Marta López.

   Segrelles ha explicado que el colectivo LGTBIQ+ «nunca ha tenido un espacio institucional y tan espectacular como el Museo de la Ciudad, porque «generalmente ha crecido en un entorno hostil, donde se nos ha capado».

    «Yo hablo desde mi experiencia personal: sentía que no podía tener manerismos porque tener pluma, hablar más femenino o vestirme con falda o tacones está mál visto. Al final, todo eso va creando una homofobia que hace que te odies a ti mismo, y eso es lo que estamos intentando evitar», ha relatado.

   Así, el punto de partida de ‘Valencia Queer’ es «intentar normalizar al colectivo para que la gente joven no sufra esta homofobia interiorizada» y no sienta la pulsión de «meterse en el armario constantemente para intentar encajar». El asesor artístico ha puesto el foco en la necesidad de «seguir luchando por los derechos, sobre todo de las personas trans», porque aún «hay mucha gente que sufre».

   En este marco, la exposición se yergue como un «un acto de reivindicación histórica, porque en los museos siempre está lo heteronormativo, y en este caso hemos buscado justo lo contrario».

EL ARTE COMO «TECNOLOGÍA DE SUPERVIVENCIA»

   El experto ha explicado cómo «el arte ha sido siempre una tecnología de supervivencia» que ha utilizado el colectivo para expresarse cuando no podía hacerlo de otra forma. Se trata de un «colectivo fuerte que transforma el dolor en belleza o la diferencia en identidad».

    Segrelles también ha apelado a la «psicología afirmativa que ayuda al colectivo a normalizarse, a quererse», y ha aludido al término ‘Aishitemasu’, «la forma más pura de decir ‘te quiero’ en japonés, un ‘te quiero’ incondicional con todos los errores». «Para poder decirnos ‘Aishitemasu’ necesitamos luchar por lo que nos merecemos», ha asegurado, y la exposición invita a sus visitantes a sentir este tipo de amor propio.

   Lo hace dedicando cada sala a un artista, empezando por Miquel Navarro, Premio Nacional de Artes Plásticas, «referente valenciano y una de las personas que vivieron esa represión y que ahora habla del arte homoerótico y del amor». El recorrido continúa con Antonio Ovejero y su pintura al óleo tradicional que «cuestiona los límites normativos» a través del brillo, lo kitsch y el exceso.

    La pintura de Carlos Corredera incorpora referencias a la mitología clásica, la memoria LGTBIQ+ y la tradición festiva valenciana, mientras que la fotógrafa Eva Máñez ha transformado la imagen documental en un archivo de visibilidad, activismo y memoria colectiva.

    Por su parte, Anna Maria Staiano sitúa el cuerpo femme, trans y queer en el centro de una práctica artística atravesada por más de tres décadas de activismo. La exposición también cuenta con la obra de Antonio Portillo, que ha trabajado desde la escultura textil, la costura y los materiales blandos para abordar la gordofobia, el cuerpo, el cuidado y las afectividades queer.

    Martin Kámen aporta una mirada vinculada al duelo, el ritual, la intimidad y los símbolos compartidos por la comunidad, mientras que La Nena Wapa Wapa, referente del arte urbano valenciano, ha trasladado al museo una relectura de la tradición local desde la gráfica contemporánea y la iconografía LGTBIQ+.

UN LUGAR SIMBÓLICO

   La directora del Museu de la Ciudad ha asegurado que ‘Valencia Queer’ es «mucho más que una exposición, es un encuentro de voces, de cuerpos, de afectos, de maneras de mirar el mundo que muchas veces no han tenido el lugar que se merecían».

   Marta López ha defendido que «la diversidad, lejos de empobrecer el relato cultural, lo está ampliando», y ha insistido en que albergar esta exposición en la sala noble que está llamada a acoger las obras de Joaquín Sorolla procedentes de la Hispanic Society es «un símbolo muy bonito».

   Por su parte, José Luis Moreno ha resaltado que el Ayuntamiento abra «este espacio singular a nuevas tendencias que van ligadas a la celebración de los Gay Games». Mientras, la edil Rocío Gil ha subrayado que la ciudad «se ha volcado al 100 % para acoger el gran evento de la diversidad», que va más allá del deporte.

CL11