Un 19% de alumnos en Primaria y un 23% en Secundaria contestan a fotos y conversaciones sexuales ‘online’, según estudio

Un 19% de alumnos en Primaria y un 23% en Secundaria contestan a fotos y conversaciones sexuales 'online', según estudio
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MADRID, 17 Jun. (Agencias) –

Un 19% de niños en edad de estudiar Primaria y un 22,8% de adolescentes en edad de Secundaria contestan a veces a las conversaciones y de fotos de índole sexual ‘online’. El 3,4% y un 7,4% lo hacen «siempre». Los menores lo hacen «por curiosidad, por hacer la gracia, porque otros lo hacen, porque sus amigos les incitan a ello». Estas son algunas de las conclusiones de ‘Percepciones de la infancia y la adolescencia sobre los riesgos del ‘grooming’, investigación que la FundaciónSOL y la Guardia Civil han dado a conocer este miércoles.

El informe se ha elaborado a partir de un cuestionario ‘online’ de 1.509 niños y adolescentes entre 10 y 17 años (619 de 5 y 6 de primaria y 890 de entre 1º de la ESO y de 1º de Bachillerato) y 35 dinámicas grupales (14 en Primaria y 21 en Secundaria) en siete centros de cuatro comunidades autónomas (CCAA): la Comunidad de Madrid, Cataluña, la Comunidad Valenciana y Andalucía.

La participación ha sido «ligeramente inferior» a la prevista debido a la falta de autorización por parte de algunas familias, según la directora de la FundaciónSOL, Claudia Caso, encargada de presentar el estudio. Según ha explicado, esto podría estar relacionado con distintos factores, como la posible desconfianza hacia el tratamiento del tema en el entorno escolar, la incomodidad que puede generar abordar cuestiones como el grooming en el contexto educativo o la percepción de que esta problemática no afecta a sus hijos.

La directora de la FundaciónSOL ha indicado que pedir fotos de índole sexual suele ser considerado como «un punto de ruptura» en la relación por parte de los jóvenes. Aún así, ha puntualizado que los niños son «más vulnerables» a esto, mientras que los adolescentes –a partir de 12 años– tienen «más conocimiento para reportar, salir del juego y no entrar» cuando se dan estas situaciones.

Además, ha indicado que los chicos presentan una mayor probabilidad (un 32%) de mantener este tipo de contacto que las chicas. Cuando se produce, se da tras una construcción progresiva de confianza por parte del ‘groomer’ a través del juego compartido, el trato amable, los ‘likes’ o la sensación de amistad, que reduce la percepción inicial de peligro.

Cuando les ocurre a los más pequeños, estos acuden a su familia. Por su parte, los mayores actúan de forma autónoma, ignorando los mensajes y compartiendo la situación con sus amigos. En total, el 45% denuncia los mensajes en la propia plataforma donde se envían. Por esta parte, la vergüenza, el miedo a ser juzgados o la preocupación por las reacciones de las personas adultas siguen siendo obstáculos importantes para pedir ayuda.

De manera más general, la investigación indica que el uso de redes sociales es más elevado en Secundaria (85,5 %) y menor en Primaria (52,5 %). En este marco, uno de cada cinco alumnos de Primaria y más de la mitad en Secundaria tienen entre sus contactos a personas que no conocen presencialmente (‘amigos de amigos’, ya que ‘es su manera de socializar’).

Para proteger a los menores, Caso ha incidido en la importancia de ayudarles a detectar el ‘grooming’ más allá de las principales señales de alerta (‘mucho antes de la petición de fotos). A su vez, ha recalcado que hay que tener mucha comunicación con ellos, fortalecer mucho la autoestima de los niños y adolescentes y su seguridad personal y reducir el estigma y el miedo al juicio si el ‘grooming’ se acaba produciendo, así como crear entornos familiares y educativos de confianza. «Juntos somos su mejor red», ha recalcado.

Por su parte, la presidenta de FundaciónSOL, Paloma Segrelles, ha resaltado que con este estudio han querido «escuchar directamente a los propios menores, saber qué saben de este fenómeno, en qué situaciones están» ya que «sólo escuchando su voz» se puede comprender mejor la dimensión de este problema «y diseñar las respuestas para prevenirles».

«Escuchar a los niños y a los adolescentes no es sólo un deber ético, sino la condición indispensable para poder proteger al menor», ha recalcado.

«IGNORAR NO BASTA. BLOQUEAR NO BASTA. LOS DELITOS SE DENUNCIAN»

Durante una mesa de debate, varios expertos han incidido en la importancia de la formación de los padres y centros educativos sobre el ‘grooming’, de la educación afectivo sexual de los menores y de la posibilidad siempre abierta de acudir a las autoridades para denunciar este tipo de situaciones. Además, han puesto en saber cómo reaccionar cuando se dan estas situaciones, ya que la vergüenza aún sigue pesando entre los menores a la hora de denunciarlas.

En concreto, la jurista especializada en Criminología, Beatriz Izquierdo, ha incidido en que tanto los padres como los colegios e institutos «deben estar formados» y que estos delitos hay que denunciarlos. «Ignorar no basta. Bloquear no basta. Los delitos se denuncian», ha recalcado.

Por su parte, el jefe del Servicio de Psiquiatría, Psicología Clínica y Salud Mental del Hospital Universitario La Paz, Celso Arango, ha hecho hincapié en que el ‘grooming’ no es «un problema nuevo», pero que se ha multiplicado por la facilidad para llevarlo a cabo.

En este sentido, ha incidido en que los niños con algún trastorno mental «tienen más riesgo de caer en esto» y ha resaltado la importancia de la educación afectivo sexual y de la seguridad en Internet. «¿Qué numero de horas dedican a los afluentes del los ríos y cuántas a la seguridad de Internet?», se ha preguntado.

Además, la fiscal de la Sala Coordinadora de Menores, Teresa Gisbert Jordá, ha recalcado que el ‘grooming’ es «un problema de salud pública» y que por tanto «todo el mundo debe involucrarse, tomar medidas y dar asesoramiento». Entre otros temas, ha resaltado que hay «señales» de que se está produciendo.

Por ejemplo, cambios bruscos en el comportamiento del menor, la llegada de algún regalo que no se sabe muy bien de quién viene o por qué se produce, que el menor utiliza lenguaje sexual impropio para su edad y la progresiva reducción de la comunicación con los padres. Al igual que sus compañeros de mesa, ha hecho hincapié en la necesidad de que los padres se formen y de que la educación afectivo sexual a los menores sea «un Pacto de Estado».

Por último, el capitán jefe del EMUME (Equipo Mujer-Menor) de la Guardia Civil, Daniel Moreno, ha recalcado la importancia de dar visibilidad a este problema y de que se conozcan los canales a los que se pueden pedir ayuda. Asimismo, ha pedido «no borrar nada» para denunciar. «Tenemos que enseñar realidades, que la sociedad conozca lo que está pasando y que veamos cada uno qué podemos aportar desde nuestro terreno», ha indicado.

CL23