Le piden en Jaén 14 años de cárcel por «enganchar» a una menor a la droga para someterla sexualmente

Le piden en Jaén 14 años de cárcel por "enganchar" a una menor a la droga para someterla sexualmente
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JAÉN 17 Jun. Agencias –

La Audiencia de Jaén ha juzgado este miércoles a un hombre, acusado de «enganchar» a una menor a la droga para así doblegar su voluntad y poder mantener con ella relaciones sexuales. Los hechos ocurrieron en 2023 cuando él tenía 34 años y la menor, 14 años.

En esta causa, el Ministerio Fiscal y la acusación particular, ejercida por Amuvi –Asociación de Asistencia a Mujeres Víctimas de Violencia Sexual y de Género– le reclaman 14 años de cárcel como autor de un delito continuado de agresión sexual a menor en concurso ideal con un delito continuado de corrupción de menores.

La declaración de la menor ha sido mediante prueba preconstituida. En la reproducción de la grabación, la menor relata que fue en las navidades de 2022 cuando conoció al acusado, aunque no fue hasta enero de 2023 cuando empezó la relación con él.

De esta forma, ha contado que en las primeras quedadas, él ya le ofreció cocaína fumada. Anteriormente y a pesar de su corta edad, ella ya había tenido contactos con las drogas –porros y alguna que otra sustancias más–, pero no había probado la cocaína base, sustancia que al fumarla le proporcionaba «momentos de felicidad» y le permitía mantener relaciones sexuales con el acusado.

El consumo se hizo habitual y cuando se vino a dar cuenta, su organismo le pedía más cantidad hasta el punto de gastarse hasta 350 euros diarios en cocaína. «Me daba drogas para abusar de mí», señala la joven en su relato de los hechos, en el que admite también que «cuando estaba enganchada, hacía de todo para conseguir la droga» y eso incluía someterse a todas las prácticas sexuales que el acusado supuestamente le reclamaba.

En su declaración, la menor ha apuntado que ella nunca hubiera mantenido relaciones con el acusado si no fuera porque necesitaba la droga y con eso doblegaba su voluntad. Además, ha incidido en desde primera hora ella le dijo la edad que tenía y que a él no le importó.

Fue la madre la que en marzo de 2023, cuando se enteró de la relación de su hija con el acusado, tras percatarse del cambio de comportamiento de la menor, mandó un mensaje al acusado pidiéndole que dejara en paz a su hija que era menor de edad. Después de que su hija le contara todo, acabó interponiendo la denuncia en abril de 2023.

El acusado, que en su primera declaración tras la denuncia, admitió saber que era menor de edad, este miércoles ante el tribunal de la Audiencia ha dicho que siempre pensó que tenía 18 años y que cuando la madre de ella le comunicó que era menor de edad, cortó de raíz la relación.

En su declaración ha admitido que mantuvo en una única ocasión relaciones sexuales con la menor, pero fueron «totalmente consentidas», al tiempo que ha rechazado el haberle ofrecido droga para someter su voluntad, aunque sí ha reconocido que se drogaban juntos.

«Nunca le he ofrecido droga para obtener nada a cambio, yo eso nunca lo haría», ha dicho el acusado. «Lo que quiere es hacerme daño y destrozarme la vida», ha afirmado el acusado en su declaración.

Desde la Fundación Márgenes y Vínculos, los psicólogos han apuntado que el relato de la menor es compatible, aunque no de forma exclusiva, con haber sido víctima de violencia sexual, aunque no se ha podido determinar el grado de credibilidad puesto la menor, al estar bajo los efectos de las drogas, «le cuesta recordar y detallar episodios concretos y habla de forma general».

Los psicólogos han señalado que en el relato de menor no hallaron indicadores de fabulación y que por su edad, y con el añadido de estar bajo los efectos de la droga, «no tenía claro lo que es un consentimiento libre y voluntario».

Fiscalía ha mantenido que el acusado «se aprovechó de su condición de menor de edad» y que en todo momento conoció su edad. La fiscal ha señalado que el acusado provocó tal dependencia en la menor, que cada vez que se veían, ésta «acababa sometida accediendo a cualesquiera de los requerimientos sexuales que se le ocurrieran proponer al acusado», que «condicionaba la entrega de la cocaína a cambio del mantenimiento de esas relaciones sexuales».

Desde Amuvi, la letrada Celia Megía, ha apuntado que el acusado actuó como un «depredador sexual» y utilizó la droga para someter a la menor, a la que ocasionó un «daño moral» cuyas secuelas permanecen a día de hoy.

La defensa ha abogado por una sentencia absolutoria por considerar que «no existe prueba de cargo alguna» y que el acusado cometió «un error insuperable en la creencia de que era mayor de edad». Ha rechazado que su cliente la incitara al consumo y ha esgrimido los informes que recogen que la menor venía coqueteando con las drogas desde que tenía diez años.

Además, de los 14 años de prisión, Fiscalía reclama que se le imponga la prohibición de comunicarse y acercarse a la víctima durante nueve años así como otros nueve años de libertad vigilada.

En concepto de responsabilidad civil, el Ministerio Fiscal reclama 9.000 euros por daño moral, mientras que la acusación particular eleva la cantidad hasta los 20.000 euros.

CL11