Eduardo Bolsonaro ve en su condena por coacción a la justicia un intento de apartarlo de la política de Brasil

MADRID 17 Jun. (Agencias) –
El exdiputado Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente de Brasil Jair Bolsonaro, ha asegurado que la condena a más de cuatro años de cárcel e inhabilitación por ocho años para ejercer un cargo público, dictada este martes por el Tribunal Supremo brasileño, constituye un intento de apartar su nombre de la política del país sudamericano.
«El verdadero objetivo de este juicio sin sentido es solo uno: eliminar mi nombre de las elecciones», ha considerado el exdiputado en un comunicado difundido en redes en el cual ha defendido que «hasta la fecha» no ha sido «citado conforme a la ley».
Afirmando así haberse enterado «a través de la prensa» de la referida sentencia del alto tribunal brasileño que lo ha declarado culpable de un delito de coacción a la justicia, en el marco del proceso contra su padre por golpe de Estado por el cual el líder ultraderechista cumple una pena de 27 años de prisión, Eduardo Bolsonaro ha dicho seguir «esperando» una «notificación formal, mediante carta rogatoria, en un lugar concreto y conocido».
«Me entero, una vez más a través de la prensa, de que, al parecer, el Tribunal Supremo Federal habría formado una mayoría para condenarme por algún delito que desconozco», ha insistido alegando que tal citación que ha asegurado no haber recibido «se remitió a otro acusado en el proceso», mientras que a él, ha recalcado, «nunca» se le ha «notificado».
A renglón seguido, Bolsonaro ha arremetido contra el juez del Supremo y relator del caso, Alexandre Moraes, sosteniendo que el magistrado «es víctima y juez del mismo caso» y añadiendo que «cualquier sentencia que no respete el debido proceso legal es nula».
«Una vez más, es víctima y juez del mismo caso, y por eso Brasil sufre vergüenzas internacionales de forma recurrente, como incluso los medios de comunicación tradicionales ya señalan con frecuencia hoy en día», ha espetado.
Finalmente, ha querido poner de manifiesto su confianza en que la «victoria» de su hermano Flávio Bolsonaro, que se disputará el próximo octubre la Presidencia del país con el actual inquilino del Planalto, Luiz Inácio Lula da Silva, «suponga el restablecimiento de la democracia brasileña», permitiendo, ha añadido, «que los cientos de exiliados puedan, por fin, regresar a su patria».
Ha sido este mismo martes cuando los cuatro jueces del Supremo han decidido por unanimidad condenar a Eduardo Bolsonaro a cuatro años y dos años de cárcel, si bien en régimen de semilibertad, según recoge el diario ‘O Globo’, lo que implica que puede salir del centro penitenciario durante el día por motivos de trabajo o estudio, pero debe regresar para dormir.
Además, han decretado su inhabilitación por un período de ocho años e impuesto el pago de una multa equivalente a 100 salarios mínimos, todo ello tras declararlo culpable de intentar coaccionar a jueces y orquestar, desde Estados Unidos, sanciones contra Brasil para entorpecer la causa por golpe de Estado contra su padre.
Estos intentos incluyen los aranceles de Washington a las exportaciones brasileñas anunciados el año pasado, la suspensión de visados para miembros del Supremo y la aplicación de sanciones económicas contra el propio Alexandre de Moraes, quien ha declarado durante la vista que la función de un diputado no es «hacer lobby contra su propio país».
Eduardo Bolsonaro ha sido, además, destituido de su cargo como miembro de la Policía Federal, al igual que ocurrió en diciembre de 2025 con su escaño en la Cámara de Diputados, por ausentarse de forma injustificada, puesto que llevaba desde febrero de ese año en Estados Unidos, a donde viajó para interceder por su padre.
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