¿Pantallas sí o no tras una conmoción cerebral? Un estudio sugiere benefios del uso moderado en adolescentes

¿Pantallas sí o no tras una conmoción cerebral? Un estudio sugiere benefios del uso moderado en adolescentes
Compartir esto:

   MADRID, 10 Jun. –

    Un estudio realizado con 80 adolescentes que sufrieron una conmoción cerebral, publicado por la Universidad Estatal de Ohio, Estados Unidos, revela que un tiempo moderado frente a las pantallas durante los primeros 3 días posteriores a una conmoción cerebral se asocia con una recuperación más rápida: un promedio de 141 minutos de uso diario acelera la resolución de los síntomas en un 35%.

El trabajo se recoge en línea en el ‘British Journal of Sports Medicine’. Los resultados sugieren que la recuperación por encima o por debajo de este nivel parece ser más lenta, lo que lleva a los investigadores a concluir que, en lugar de evitarlo por completo, un nivel de uso equilibrado podría ser beneficioso.

   El uso prolongado o intenso de teléfonos inteligentes, ordenadores/tabletas, ver la televisión y jugar a videojuegos puede provocar fatiga visual, sobrecarga cognitiva y trastornos del sueño, lo que podría empeorar los síntomas de una conmoción cerebral, señalan los investigadores.

   Las escasas investigaciones publicadas sugieren que evitar el uso de pantallas durante las primeras 48 horas podría acortar el periodo de recuperación en varios días. Sin embargo, estos estudios se basan en autoinformes y, según añaden, no suelen diferenciar los tipos de pantalla.

    Para proporcionar información más objetiva y detallada sobre el impacto del tiempo frente a las pantallas en la recuperación, los investigadores analizaron datos de un estudio de 80 jóvenes de entre 11 y 17 años que sufrieron una conmoción cerebral y que fueron reclutados dentro de las 72 horas posteriores a su lesión.

   Los adolescentes fueron monitoreados hasta que sus síntomas desaparecieron o durante 45 días, lo que ocurriera primero. La resolución de los síntomas se determinó mediante encuestas diarias de la Escala de Síntomas Postconmoción Cerebral y fue confirmada por un entrenador deportivo certificado o un médico.

   Durante los primeros 7 días posteriores a la lesión, se monitorizó la actividad cognitiva mediante una cámara portátil que capturaba automáticamente imágenes de alta resolución cada 30 segundos. La actividad cognitiva incluía escuchar música, ver la televisión, enviar mensajes de texto, usar un ordenador o tableta, jugar a videojuegos, socializar, estudiar y conducir.

   Para el presente estudio, los investigadores se centraron en 4 tipos de actividades que implican el uso de pantallas: el uso de teléfonos inteligentes; ver la televisión; el uso de ordenadores/tabletas; y los videojuegos, incluidos los de vídeo y dispositivos portátiles.

   El tiempo promedio de exposición a pantallas aumentó a la par que la gravedad de los síntomas. Durante la primera semana después de la lesión, el promedio fue de 358,4 minutos al día. El uso del teléfono inteligente fue el más común (224,4 minutos al día), seguido de ver televisión (203,5 minutos al día), usar la computadora o la tableta (112,8 minutos al día) y jugar videojuegos (59,7 minutos al día).

   Tras ajustar los datos para tener en cuenta los factores potencialmente influyentes, un tiempo medio de exposición a la pantalla de 141 minutos al día durante los tres primeros días posteriores a una conmoción cerebral se asoció con una tasa de resolución de los síntomas un 35% más rápida que un promedio de 260 minutos al día.

   Análisis exploratorios adicionales indicaron que los síntomas desaparecían más rápidamente entre quienes pasaban entre 120 y 240 minutos al día frente a las pantallas que entre quienes pasaban menos de 120 minutos al día o más de 240 minutos al día.

   En concreto, la resolución de los síntomas fue más del doble de rápida entre los adolescentes que pasaban entre 120 y 240 minutos al día frente a las pantallas que entre aquellos que pasaban menos de 120 minutos al día, y 1,5 veces más rápida entre aquellos que pasaban más de 240 minutos al día.

    Al evaluar los síntomas según el tipo de pantalla, estos desaparecieron más del doble de rápido entre los adolescentes que usaban sus teléfonos inteligentes un promedio de 120 a 240 minutos diarios, en comparación con aquellos que los usaban durante menos de 120 minutos al día o más de 240 minutos al día.

   De manera similar, los síntomas se resolvieron tres veces más rápido entre quienes veían la televisión entre 60 y 120 minutos al día que entre quienes la veían durante más de 120 minutos al día.

   Sin embargo, el uso de ordenadores/tabletas y los videojuegos no se asociaron de forma significativa con una recuperación más rápida.

   Se trata de un estudio observacional y, como tal, no se pueden extraer conclusiones definitivas sobre causa y efecto; además, los investigadores destacan diversas limitaciones de sus hallazgos.

   Por ejemplo, el tamaño de la muestra era pequeño y no se midieron el tiempo de exposición a la pantalla, el brillo de la pantalla, la resolución, la configuración de color, el uso de gafas que bloquean la luz azul ni la implicación cognitiva de los participantes, factores que pueden afectar a la recuperación.

    Tampoco se registró el uso de pantallas durante el horario escolar, y si bien se midió el tiempo total diario frente a las pantallas, no se tuvo en cuenta el momento en que se utilizaban.

   Sin embargo, los autores concluyen: «En lugar de recomendar evitar por completo las pantallas, los médicos podrían considerar recomendar un tiempo de exposición diario a las pantallas de unos 141 minutos para favorecer la recuperación».

CL11