Los mensajes de León XIV en Cataluña

BARCELONA, 10 Jun. –
El Papa ha centrado sus homilías y discursos en Cataluña en alentar a los ciudadanos a acoger al inmigrante, apoyar a los mayores y los vulnerables, velar por la fraternidad en todos los niveles de convivencia, y también ha hablado de feminicidios y de salud mental.
La segunda parte de su viaje apostólico en España también ha servido para animar a los presos a la autoconfianza; pedir que no se normalice la soledad y el abandono de los mayores; destacar el esfuerzo de las entidades diocesanas de caridad y asistencia, y advertir de que el cristiano está contra la guerra, contra abandonar a quien sufre y a favor de quien huye de la miseria.
EL CATALÁN
Además, ha sido un viaje marcado desde días antes por la polémica sobre si iba a hablar en catalán y cuánto: sus discursos han empezado en catalán y han incluido otras frases en esta lengua.
Además ha hablado en catalán, incluso con frases hechas, al dirigirse informalmente a los fieles sin guion, cuando salía de un acto o daba las buenas noches o los buenos días desde el balcón del Palacio Apostólico, donde ha dormido en Barcelona.
Durante estas palabras fuera de guion, ha ido agradeciendo la asistencia de los fieles y les ha instado a vivir unidos en la fe, además de improvisar guiños, como desearles «buon pranzo» (que coman bien) y decirles que, si lloviera este jueves, es más importante el sol de la fe.
UNIDAD Y ACOGIDA
Durante la homilía del martes en la Catedral ha llamado a los barceloneses y catalanes a ser «constructores de unidad» ante un mundo desgarrado por guerras y divisiones.
Ha añadido que «esta ciudad y esta región son un hogar amplio y abierto a la fraternidad cristiana» donde los hermanos se entregan para construir armonía y comunión, más allá de toda polarización.
En la Vigilia de oración en el Estadi Olímpic, ha pedido que «este país sea un espacio acogedor para todos, donde cada uno es respetado en su dignidad de personas y amado por lo que es».
LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER
También ha pedido afrontar todos la violencia contra la mujer y el feminicidio: «Tantas crónicas policiales, todavía hoy, reflejan un clima envenenado en las relaciones familiares de abusos y opresiones, y en particular de violencia contra las mujeres».
Y ha alertado de que la salud mental está «cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas. Es una señal de que hay algo profundamente erróneo en una cierta idea de crecimiento que somete a las personas a presiones, expectativas y tensiones que comprometen equilibrios fundamentales».
EL PRESO NECESITA AUTOCONFIANZA
En la visita a presos de Brians 1 (la primera visita papal a una cárcel española), les ha trasladado confianza: «Recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona», y ha añadido que el pasado no condena el futuro, sino que da la posibilidad de cambiar, y que ser cristiano no consiste en no equivocarse, sino enmendarse.
«Cuando os venga la tentación de sentiros menos o penséis que no vale la pena seguir adelante, alzad vuestra mirada hacia Aquél que, a través de la presencia de tantas personas, nunca deja de mostraros su amor», ha insistido.
CONVIVENCIA A TODOS LOS NIVELES
En la Abadía de Montserrat ha propuesto aparcar palabras hirientes, el juicio inmediato, murmuraciones y calumnias: «Aprendamos a custodiar y a cultivar el amor en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades cristianas», y ha asegurado que Jesús muestra ese camino.
«Esa violencia escondida puede revestirse muchas veces de aparentes armaduras con las que intentamos proteger nuestras heridas, nuestros miedos o el sufrimiento causado por las injusticias», ha advertido.
LA CARIDAD Y LOS MAYORES
En la iglesia de Sant Agustí (su orden) ante entidades sociales, ha constatado la importancia de los abuelos en las familias y su cuidado a los nietos cuando los padres trabajan, por lo que pedido corresponder al amor de los abuelos con más amor en vez de normalizar «la soledad y el abandono».
También ha destacado el esfuerzo y dedicación de las entidades diocesanas de caridad y asistencia, y ha asegurado que cada comunidad eclesial diocesana está llamada a acercarse a las «heridas y necesidades» de los más pequeños y vulnerables según sus propias posibilidades y capacidades, con discreción, delicadeza y perseverancia.
APELA A LA COHERENCIA DEL CRISTIANO
Durante la homilía de la misa en la Sagrada Família, ha dicho que «la ciudad condal y toda Catalunya se reúnen en este templo, signo también de unidad y de concordia, y alzan su mirada para encontrarse con el rostro de Dios».
Y ha vuelto a hablar a favor de la unidad social, de la solidaridad con el inmigrante y en contra de la guerra, además de apelar a la coherencia del cristiano: «No podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria».
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