León XIV se dirige a los internos en Brians 1 y dice que «el pasado no condena el futuro»


Las presas le han recibido con un cántico y dos de ellas han explicado su experiencia
SANT ESTEVE SESROVIRES (BARCELONA), 10
El Papa León XIV se ha reunido este miércoles con 80 internos procedentes de tres prisiones catalanas en el Centre Penitenciari Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), a los que les ha trasladado que «el pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones».
Robert Prevost, el primer Papa en visitar una cárcel en España, les ha entregado como obsequio una iconografía religiosa como testimonio de su visita y ha asegurado que «el Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo», pues ser cristiano no consiste en no equivocarse, sino en la capacidad de enmendarse y de reconciliarse.
León XIV ha llegado a Brians 1 sobre las 10.45 y ha sido recibido por el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska; el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; la alcaldesa de Sant Esteve Sesrovires, Roser Brosed; el conseller de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler, y el obispo de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona), Xabier Gómez.
«Cuando os venga la tentación de sentiros menos o penséis que no vale la pena seguir adelante, alzad vuestra mirada hacia aquel que, a través de la presencia de tantas personas, nunca deja de mostraros su amor y cercanía. Aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona», ha dicho el Pontífice.
«Si confiamos en la gracia divina y nos dejamos guiar y transformar por ella, descubrimos cómo en nuestra vida el pasado no condena el futuro», ha proseguido.
Y ha añadido: «El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano, ser cristiano, no consiste en no equivocarse, sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse» y, sobre todo, de perdonar.
A su llegada a la cárcel, el Papa ha sido recibido por las internas de Brians que han interpretado la canción ‘Ayúdame a caminar’ y, a continuación, el director de la prisión, Jordi Pons, así como el sacerdote mercedario Jesús Bel le han dado la bienvenida agradeciéndole haber encontrado un hueco para visitar el centro
Josefina, una de las dos internas que ha dedicado unas palabras al Papa León XIV en el auditorio del centro, donde le ha trasladado cómo su fe cristiana le da fuerzas para seguir con su vida: «En la prisión no estoy sola, Jesús me da fuerza».
«RETOMARÉ MI VIDA Y SEGUIRÉ UNIDA A DIOS»
Josefina ha leído una carta al Pontífice en la que le ha asegurado haber crecido en la fe cristiana: «Dios siempre ha estado presente en mi vida. Me bautizaron de pequeña, hice la primera comunión y la confirmación. Siempre he participado en la Iglesia. La Iglesia era mi casa».
Ha reconocido ser una persona impulsiva y desde este sentimiento también ha cuestionado a Dios, a quien le pedía explicaciones por todo: «A veces todavía le pregunto muchas cosas, sobre todo por el accidente que mi hijo sufrió».
De hecho, le ha trasladado que incluso su fe se llegó a desvanecer al no entender por qué había sucedido aquella desgracia, pero después de que su hijo sobreviviera, ha afirmado que se trató de una «obra de Dios» y un milagro.
«Jesús me da fuerza. Me da vida. Y si no fuera así, no sé cómo habría podido soportar todo esto. Esto pasará, Santo Padre, retomaré mi vida y seguiré unida a Dios. Seguiré dando gracias a Dios», ha concluido Josefina, que ha abrazado a Robert Prevost tras leer su carta y ha recibido un obsequio por parte del Pontífice.
«GRACIAS A LA FE SOY MEJOR PERSONA»
Montserrat, la segunda interna que ha podido leerle una carta al Papa, ha reconocido haberle costado mucho entender por qué Dios se había llevado a su hijo: «Perdí la gracia y la fe, y he experimentado cómo el sentimiento ha desaparecido. Pero en prisión he vuelto a creer, gracias a la fe soy mejor persona».
Además, ha indicado que Dios le ha regalado la posibilidad de dormir tras una temporada de insomnio, ya que después de abrazar a una cruz le pidió al señor que la ayudase y fue capaz de dormir 10 horas seguidas.
«Quiero dar gracias al Señor por todo lo que ha hecho por mí. Espero reencontrarme con mi hijo en el cielo», ha expresado emocionada Montserrat, que también ha recibido un obsequio de Robert Prevost, al que ha abrazado con fuerza.
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