León XIV pide no normalizar «soledad» y «abandono» de mayores y alaba la caridad de entidades diocesanas

BARCELONA, 10 Jun. Agencias –
El Papa ha llamado a corresponder al amor de los abuelos con más amor y acompañarles en la vejez igual que ellos cuidaron en su momento de los demás, y ha pedido no normalizar «la soledad y el abandono» en la vida de los mayores.
El Papa ha respondido en su discurso a las dudas de Renzo, de 6 años, que le ha leído una carta en la que ha preguntado al Pontífice si le gusta el fútbol; si de pequeño quería ser Papa y por las preocupación de sus padres por dificultades económicas. Así se ha manifestado durante el encuentro con entidades de la caridad y asistencia diocesanas en la iglesia de Sant Agustí de Barcelona, en el Raval, ante unas 400 personas, a las que ha animado a ser «testimonios creíbles de la esperanza cristiana».
«¿Por qué hay gente que le pasan cosas malas y a otros no? ¿Por qué hay tantas personas que viven en la calle? Nadie los ve, nadie los ayuda. ¿Cómo podemos ayudar? ¿Dios quiere que haya pobres y ricos? ¿Por qué hay tantos abuelos solos? ¿Hay que perdonar siempre?», ha ido preguntando Renzo.
El Pontífice ha destacado la importancia de los abuelos en las familias y su papel cuidando a los nietos cuando los padres van a trabajar: «Con ayuda y con dedicación, ayudan a los niños a conocer el amor a Dios y al prójimo».
«Tengamos nuestro corazón abierto a todos ellos; y aunque no sean nuestros abuelos, no permitamos que se sientan solos ni desprotegidos. Si no queremos la soledad para nosotros, tampoco debemos permitirla a los demás», ha dicho.
El Papa ha alabado el «esfuerzo y dedicación» de las entidades diocesanas de caridad y asistencia, que asegura que trabajan con la conciencia de que la persona está en el centro de atención de la Iglesia y de que la caridad es el mayor mandamiento social.
ATENDER LAS «HERIDAS Y NECESIDADES»
Así, ha asegurado que cada comunidad eclesial diocesana está llamada a acercarse a las «heridas y necesidades» de los más pequeños y vulnerables según sus propias posibilidades y capacidades, con discreción, delicadeza y perseverancia.
León XVI ha añadido que la caridad evangélica da forma e identidad a la vida personal y comunitaria de todo cristiano, sobre todo en los tiempos actuales, «en los que parece haberse perdido el sentido de la dignidad sagrada del ser humano».
Sobre si de pequeño quería ser Papa, ha dicho que no: «No quería ser Papa ni de joven ni de viejo, pero cuando el Señor llama hay que decir sí», ha ironizado.
Ha añadido que con el tiempo fue descubriendo que Jesús le llamaba a ser sacerdote y que ese camino «pasaba por la orden de San Agustín», y que cree que es más importante preguntarse si se quiere ser amigo de Jesús que plantearse cualquier otra cosa.
Respecto a si se debe perdonar siempre, Robert Prevost ha afirmado que Jesús dice que sí, pero ha subrayado que «perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien, ni dejar que alguien siga haciendo daño».
EN LA VIDA HAY QUE «JUGAR EN EQUIPO»
En cuanto al fútbol, ha explicado que él juega a tenis y que de joven practicó fútbol americano, que afirma que es «un poco más violento», aunque ha dicho que también jugó a fútbol de defensa -«si quieren saber», ha reído- con los seminaristas de Trujillo (Perú) pero que no era un «gran goleador».
Ha añadido que el primer Mundial que siguió fue el de España de 1982, cuando vivía en Roma, y ha subrayado qu el fútbol también enseña que «la vida no es una carrera para vivir de una forma solitaria, es algo que se juego en equipo». «Uno puede ser una estrella pero si nunca pasa la pelota y no deja que los otros entren en el juego, probablemente va a perder», ha reflexionado. El Papa ha recordado posteriormente en un tuit estas reflexiones recordando, además, que este jueves, comienza el Mundial de Fútbol, que se juega en México, Estados Unidos y Canadá.
«ME SIENDO EN CASA»
«Me siento en casa, gracias por lo que ustedes representan», ha expresado al inicio de su intervención, en la que ha explicado que conoció de la existencia de la iglesia de Sant Agustí de Barcelona en 1984, cuando viajaba desde Roma a León, pero que estaba cerrada.
Ha dicho que es «hermoso encontrar una iglesia con una comunidad de agustinos y con tantas personas que viven y alaban a Dios y que encuentran comunidad, acogida e integración» en esta parroquia, que ha celebrado que sí esté abierta este miércoles.
En el acto han intervenido 3 representantes de las entidades de caridad y asistencia: la secretaria general de Cáritas Diocesana de Barcelona, Cristina García, ha lamentado que a veces sienten impotencia por no llegar a todas las personas, pero que nunca pierden la esperanza.
El director de Obinso, Xavier Agramunt, también ha dicho que sus manos «no alcanzan todo lo que el corazón quisiera y ha asegurado que trabajan guiados por el humanismo cristiano, mientras que la religiosa de Adoratriz, Encarna Jordán, ha explicado las dificultades a las que se enfrentan las mujeres víctimas de trata de personas.
OMELLA: «CUENTE CON NOSOTROS»
El cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha dado la bienvenida al Papa a la iglesia de Sant Agustí, punto de reunión de la parroquia filipina (que ha recibido un aplauso), y le ha explicado que, adosada a la iglesia, vive la Comunidad de Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta.
Ha destacado la presencia de entidades que trabajan en el ámbito caritativo de la archidiócesis de Barcelona, y ha afirmado que la caridad es «la expresión concreta de amor cristiano en el cuidado de los más pobres, necesitados y excluidos» de la sociedad.
«Cuente con nosotros para seguir protegiendo la dignidad de toda personas humana y descubriendo el rostro de Jesucristo presente en cada uno de nuestros hermanos más vulnerables», ha concluido Omella.
Al acto han acudido el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; el presidente del Parlament, Josep Rull; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; y los ministros Óscar Puente (Transportes) y Ana Redondo (Igualdad).
También estaban los consellers Ramon Espadaler (Justicia) y Mònica Martínez Bravo (Derechos Sociales); el rector de la parroquia Faustin John Mlelwa, y la síndica de Greuges de Cataluna, Esther Giménez-Salinas, entre otros.
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