Potencias nucleares modernizan sus arsenales ante creciente tensión militar en zonas de conflicto
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NACIONES UNIDAS – Mientras los conflictos militares en curso en Europa y Medio Oriente se prolongan sin signos de remitir, la atención se centra cada vez más en las armas nucleares ante el aumento del riesgo de escalada.

El Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri), en su evaluación anual sobre el estado del armamento, el desarme y la seguridad internacional, destaca en su Anuario Sipri 2026 la conclusión clave de que «los Estados recurren cada vez más a las armas nucleares como instrumentos de poder nacional —revirtiendo décadas de esfuerzos por reducir el número y el papel de las armas nucleares— incluso cuando aumentan los riesgos de errores de cálculo y de escalada».

Los arsenales nucleares mundiales, ampliados y modernizados

Los nueve Estados con armas nucleares del mundo —Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel— continuaron en 2025 con sus programas de modernización y mejora de sus arsenales nucleares, y la mayoría desplegó nuevos sistemas de armas nucleares o con capacidad nuclear a lo largo del año, según el Sipri.

Los conflictos militares actuales incluyen a una Rusia nuclear frente a una Ucrania no nuclear, a unos Estados Unidos nucleares frente a un Irán no nuclear y a un Israel nuclear frente a una Palestina y un Líbano no nucleares.

Del inventario mundial total, estimado en 12 187 ojivas en enero de 2026, unas 9745 se encontraban en arsenales militares para su posible uso.

Se estima que 4012 de esas ojivas estaban desplegadas en misiles y aeronaves, y el resto se encontraba en almacenes centrales. Entre 2100 y 2200 de las ojivas desplegadas se mantenían en estado de alerta operativa máxima en misiles balísticos, según el informe.

Casi todas estas ojivas pertenecían a Estados Unidos o Rusia y, en menor medida, a Francia y a Reino Unido, pero es posible que China e India desplieguen ahora ocasionalmente un pequeño número de ojivas montadas en misiles en tiempos de paz.

«Voces influyentes, entre ellas las de algunos líderes mundiales, defienden las armas nucleares como garantía frente a un ataque de un Estado hostil. Pero hacer que las estrategias de defensa y seguridad nacional dependan —o dependan más— de las armas nucleares podría aumentar significativamente los riesgos nucleares», afirmó el director del Sipri, Karim Haggag.

Agregó que «los peligros asociados a las armas nucleares están aumentando debido a los avances en la tecnología armamentística, el colapso del control de armas nucleares y el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, entre otros factores. Al mismo tiempo, los acontecimientos mundiales —entre los que destaca el estallido del conflicto entre la India y Pakistán, ambos países con armas nucleares— están poniendo en tela de juicio la lógica de la disuasión nuclear».

M. V. Ramana, profesor y titular de la Cátedra Simons de Desarme, Seguridad Global y Humana y director interino de la Escuela de Política Pública y Asuntos Globales de la Universidad de Columbia Británica, en la ciudad canadiense de Vancouver, dijo a IPS que la continua modernización de las armas nucleares y el mayor énfasis en las mismas dentro de las doctrinas militares constituyen una tendencia cada vez más peligrosa.

Ello es especialmente así, explicó, porque ocurre en un momento en que muchos de los países con mayor poderío militar del mundo están recurriendo a atacar a otros países con bombas, misiles y drones en lugar de resolver sus diferencias por la vía diplomática.

«Cualquiera de estas guerras en curso puede escalar fácilmente hasta el punto de que algún país recurra al uso de armas nucleares, lo que provocaría una destrucción de una magnitud mucho mayor que la que ya están causando las armas que se utilizan actualmente», señaló.

Tal contingencia se vuelve aún más plausible con la integración de la inteligencia artificial y otras herramientas de software para acelerar la cadena de ataque, y posiblemente eliminar a las personas del proceso de decidir a quién atacar y qué armas utilizar, argumentó.

Los países que actualmente carecen de armas nucleares también están siendo testigos de recomendaciones por parte de portavoces influyentes para que consideren desarrollar un arsenal nuclear. «Tal carrera puede descontrolarse rápidamente, lo que hace urgente que el mundo, de forma colectiva, se aleje de la expansión de los arsenales nucleares y de considerar su uso y, de manera más general, cese el uso de la violencia militarista para resolver diferencias», afirmó Ramana.

Desde el fin de la Guerra Fría, según el SipriI, el desmantelamiento gradual de las ojivas retiradas por parte de Estados Unidos y Rusia ha superado habitualmente el despliegue de nuevas ojivas, lo que ha dado lugar a una disminución general interanual del inventario mundial de armas nucleares.

Es probable que esta tendencia se invierta en los próximos años, ya que el ritmo de desmantelamiento se está ralentizando, mientras que el despliegue de nuevas armas nucleares se está acelerando.

«Cada vez hay más indicios de que los Estados poseedores de armas nucleares están dejando de lado, e incluso abandonando, sus compromisos de desarme y, en su lugar, están haciendo alarde de su poderío nuclear», afirmó Hans M. Kristensen, investigador asociado sénior del Programa de Armas de Destrucción Masiva del Sipri y director del Proyecto de Información Nuclear de la Federación de Científicos Estadounidenses (FAS, en inglés).

Agregó que «al recurrir a soluciones nucleares, los Estados están creando nuevos riesgos y alimentando la dinámica de la carrera armamentística».

Natalie Goldring, representante del Instituto Acronym ante las Naciones Unidas, aseguró a IPS que los nueve países con armas nucleares están llevando a cabo comportamientos extremadamente desestabilizadores.

Ello, detalló, porque desarrollan nuevas armas, aumentan el tamaño de sus arsenales nucleares, abandonan los marcos de control de armamento y los sistemas de verificación, y amenazan con utilizar armas nucleares en respuesta a ataques con armas convencionales, entre otras medidas peligrosas.

Cada una de estas decisiones aumenta el riesgo; en conjunto, las posibles consecuencias son aterradoras, destacó Goldring.

La mera existencia de armas nucleares plantea enormes amenazas militares, económicas y medioambientales, entre otras. Afortunadamente, existe un camino prometedor hacia el futuro: el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), que rechaza la afirmación de que la disuasión nuclear y el desarrollo continuo de nuevas armas nucleares nos hacen de alguna manera más seguros.

En virtud del TPAN, los Estados se comprometen a no desarrollar, ensayar, producir, adquirir, poseer, almacenar, utilizar ni amenazar con utilizar armas nucleares. El TPAN cuenta con 74 Estados Partes, además de otros 25 signatarios que aún no se han convertido en Estados Partes. Podría decirse que es nuestra mejor esperanza para romper el ciclo de continuas mejoras y «modernización» de las armas, al tiempo que se reducen las amenazas nucleares.

«No sabemos si el hecho de que no se hayan utilizado armas nucleares en tiempos de guerra desde que el ejército de Estados Unidos lanzó bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki se debe a la suerte, a la habilidad (incluida la disuasión) o a una combinación de esos factores», dijo Goldring.

Recordó que «los defensores de la disuasión no suelen hablar del papel de la suerte, ni tampoco suelen hablar del riesgo de uso nuclear por accidente o error de cálculo». «Ese es un enfoque miope y de alto riesgo. Los ejércitos sufren accidentes con frecuencia; también suelen calcular mal las capacidades y motivaciones de sus adversarios», advirtió.

«Los riesgos inherentes a estas armas se ven agravados por las personas involucradas. Por ejemplo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es una amenaza para la seguridad internacional. Es impredecible, propenso a los arrebatos de ira, reacio a escuchar o aprender de los expertos, y está mal informado sobre las políticas militares estadounidenses, tanto específicas como generales», agregó.

Y planteó que «debido a la política de armas nucleares de Estados Unidos, tiene la autoridad para ordenar el lanzamiento de armas nucleares sin que nadie más tenga que confirmar esa orden. Esa es una situación extraordinariamente peligrosa, especialmente dada su volatilidad».

Los acontecimientos recientes también aumentan el riesgo.

Por ejemplo, el Nuevo Tratado START limitaba el número de armas nucleares desplegadas tanto para Estados Unidos como para Rusia y contenía disposiciones de verificación útiles.

Lamentablemente, el tratado expiró en febrero de 2026, eliminando tanto los límites numéricos sobre los arsenales nucleares de Estados Unidos y Rusia como los procedimientos de verificación.

Otro ejemplo es la reciente conclusión de la Conferencia de Revisión de 2026 del Tratado sobr la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP). Esta conferencia siguió la tónica de las dos conferencias de revisión anteriores, ya que los Estados ni siquiera fueron capaces de ponerse de acuerdo sobre un documento final.

Más importante aún, los cinco Estados poseedores de armas nucleares definidos por el tratado (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, China y Francia) siguen sin cumplir su compromiso de desarme en virtud del artículo VI del TNP.

«La confianza declarada de Estados Unidos en la idea de la disuasión nuclear puede haber animado a otros países a hacer lo mism», dijo Goldring.

La experta recordó «haber asistido a una reunión hace muchos años en la que un diplomático del sur de Asia me preguntó por qué el gobierno de Estados Unidos era tan arrogante como para creer que tenía el monopolio de la disuasión nuclear».

El diplomático dijo que no había ninguna razón por la que la India y Pakistán no pudieran o no debieran tener un conjunto de estrategias similares. «El TPAN ofrece una respuesta más sensata: todos estos Estados deberían renunciar a las armas nucleares», consideró.

T: MF / ED: EG

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