Un millar de personas se manifiesta en Santander contra el modelo turístico-urbanístico: «Cantabria es para vivir»

SANTANDER 6 Jun. Diario Dia –
Alrededor de un millar de personas, según la organización, se ha manifestado este sábado en Santander para pedir un cambio en el modelo turístico-urbanístico de Cantabria. «Es una tierra para vivir», han afirmado.
Así, los asistentes han respondido a la convocatoria realizada por Cantabria Para Vivir y han protestado contra la turistificación y por el derecho a la vivienda, los servicios públicos o la soberanía alimentaria.
Bajo una gran pancarta en la que se ha podido leer ‘No al modelo turístico que nos expulsa’, carteles con lemas como ‘Detrás de cada puerta hay una familia’ o ‘Ni casa sin gente, ni gente sin casa’, y a gritos de ‘el rentismo no es un trabajo’, la marcha ha recorrido las principales vías de la capital cántabra desde la Plaza de las Estaciones hasta el Paseo Pereda donde se ha hecho lectura de un manifiesto.
En él, se ha reivindicado una comunidad donde todos tengan «los mismos derechos y oportunidades, independientemente de su diversidad o código postal», y se ha exigido una Cantabria que en la que «vivir en un pueblo no reste oportunidades».
«Queremos una Cantabria rural con futuro, donde quien trabaja la tierra pueda quedarse en ella y producir alimentos de calidad, sin verse desplazado por residencias esporádicas y apartamentos turísticos», han sostenido los manifestantes.
Una de las principales reivindicaciones de la protesta ha sido la creación de un «verdadero» parque de vivienda pública y una ley que declare zonas tensionadas, regule el precio del alquiler y «no deje en manos especuladoras el derecho de vivir en nuestra tierra».
«Exigimos la regulación de los apartamentos turísticos y su prohibición en las zonas tensionadas. Estamos hartos de los desahucios invisibles que se producen en mayo para funcionar como pisos turísticos en los meses de verano. La vivienda nos está costando la vida», han aseverado.
También han reclamado que se ordene el territorio para vertebrarlo y garantizar «un futuro a todos sus rincones». «No queremos mapas dibujados desde un despacho pensando únicamente en dónde urbanizar más y atraer más visitantes. Queremos una planificación que escuche a quienes viven en el terreno y que entienda cada barrio, cada pueblo y cada valle como un espacio con memoria, cultura, naturaleza, comunidad y futuro».
Asimismo, los asistentes han solicitado centros de salud en los que se cubran bajas y vacaciones, «no saturados por las vacaciones del resto del mundo», ni que se lleven a cabo externalizaciones privadas.
Igualmente, han exigido una red pública de centros educativos con infraestructuras, patios adaptados al cambio climático y con ratios más bajas; así como que la dependencia sea un derecho garantizado y «no una oportunidad de negocio».
Entre las reivindicaciones también se incluyen que se defienda la industria; se proteja el patrimonio cultural y natural y un futuro sostenible.
«Cantabria es mucho más que un apunte contable, una mercancía, un solar edificable, un parque temático o un resort turístico. Cantabria es una tierra donde vivir», ha concluido el manifiesto.
Cantabria Para Vivir, movimiento social que engloba a varias organizaciones, ya promovió concejos abiertos sobre el modelo turístico en Cabezón de la Sal y Laredo, protestas vecinales contra el teleférico en la de la Vega de Pas y los marcos turistificadores de los valles de Carriedo y Cabuérniga, así como la manifestación del 28 de julio en Puente San Miguel (Reocín).
CL11
