UNAD pide en una guía transformar los Puntos Violeta en dispositivos activos de intervención ante violencias sexuales

MADRID 4 Jun. –
La Red de Atención a las Adicciones, UNAD, pide en una nueva guía transformar los Puntos Violeta en dispositivos activos de intervención ante violencias sexuales.
Según ha explicado este jueves, la nueva guía tiene como objetivo reforzar la prevención y la detección de las violencias sexuales en espacios de ocio nocturno, especialmente en el contexto de festivales, fiestas populares y el aumento de la actividad de ocio asociado a la temporada de verano.
La herramienta está dirigida a los equipos que trabajan en Puntos Violeta y en dispositivos de reducción de riesgos, así como a otros profesionales presentes en estos entornos, con el objetivo de mejorar su capacidad de actuación, coordinación y respuesta.
«La guía responde a la necesidad de reforzar la intervención en los dispositivos de Puntos Violeta y otros recursos en espacios de ocio nocturno, así como de mejorar la capacidad de detección en contextos Donde la normalización de determinados comportamientos sexistas unidos con el consumo de alcohol y otras drogas pueden dificultar la identificación de situaciones de riesgo», ha apuntado.
El documento plantea un cambio de enfoque respecto a modelos más tradicionales, centrados en la información o la sensibilización, para avanzar hacia un modelo más operativo y estructurado. Así, busca que los recursos de atención no solo informen, sino que también puedan identificar situaciones de riesgo de forma temprana y actuar antes de que se produzca una agresión.
La guía se estructura en tres ejes de trabajo: la prevención, orientada a reducir riesgos desde el entorno; la detección, centrada en identificar señales de alerta en fases iniciales; y la respuesta, que establece pautas de actuación cuando se produce una situación de violencia sexual o una solicitud de ayuda.
De la misma manera, contempla la corresponsabilidad preventiva con los espacios de ocio (discotecas, festivales, etc) mediante la identificación de «zonas grises» y hacerles partícipes de la prevención de las agresiones sexuales.
POSIBLES INDICADORES DE RIESGO
La guía también refuerza una comprensión del consentimiento como «un proceso continuo, libre y explícito, en el que el silencio, la ambigüedad o la falta de respuesta no pueden interpretarse como aceptación, sino como posibles indicadores de riesgo que deben ser atendidos».
El modelo propuesto se sustenta en una metodología basada en la «evidencia» y en la experiencia de profesionales de distintos ámbitos, como el sanitario, el policial y el psicosocial, así como en el análisis de dispositivos ya existentes en diferentes territorios. «Todo ello permite adaptar la intervención a las dinámicas reales de los espacios de ocio nocturno, especialmente en entornos de gran afluencia como festivales, conciertos o fiestas populares», ha asegurado.
Con esta iniciativa, UNAD apuesta por la creación de espacios de ocio «más seguros», especialmente en un momento del año en el que alerta de que aumentan este tipo de eventos, y con la transformación del modelo de intervención actual hacia un enfoque basado en la prevención, la detección temprana y la actuación coordinada.
Finalmente, ha apuntado que la seguridad en estos entornos es «una responsabilidad colectiva y una condición necesaria para garantizar el disfrute libre de violencias sexuales».
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