Un nuevo escáner PET podría detectar cáncer de riñón que otras pruebas no ven

Un nuevo escáner PET podría detectar cáncer de riñón que otras pruebas no ven
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    MADRID, 2 Jun. Agencias –

    Un nuevo trazador PET dirigido a la anhidrasa carbónica IX (CAIX) ha demostrado una sensibilidad excepcional y un alto contraste tumor-fondo en la detección del carcinoma de células renales de células claras (ccRCC), según una investigación clínica preliminar de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong en Wuhan, China.

   El trazador recientemente desarrollado, 68 Ga-RCC78, identificó con éxito lesiones metastásicas adicionales que no se detectaron con las técnicas de imagen estándar, al tiempo que redujo significativamente el ruido de fondo abdominal, ofreciendo una nueva y potente herramienta para la estadificación del cáncer de riñón. Esta investigación se presenta en la Reunión Anual de la Sociedad de Medicina Nuclear e Imagen Molecular de 2026 (Los Ángeles, Estados Unidos).

   El ccRCC se caracteriza por una sobreexpresión constitutiva única de CAIX, lo que lo convierte en un objetivo atractivo para la imagen molecular. A pesar de ello, el desarrollo de radiofármacos eficaces dirigidos a CAIX ha sido históricamente un reto. La expresión fisiológica de CAIX en el tracto gastrointestinal suele generar una alta interferencia de fondo, ocultando las metástasis abdominales.

   «Mientras que los trazadores tradicionales basados ??en anticuerpos para CAIX requieren días para eliminarse del cuerpo, nuestra novedosa sonda de péptido cíclico logra una visualización de alto contraste rápidamente», comenta Sixuan Cheng, investigador del Departamento de Medicina Nuclear del Hospital Union, Facultad de Medicina Tongji, Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong en Wuhan.

   En el estudio, se sintetizaron 16 nuevos péptidos cíclicos específicos de CAIX y se radiomarcadores con 68 Ga para desarrollar radiotrazadores. Se realizaron estudios de captación celular en líneas celulares con alta y baja expresión de CAIX, así como controles bloqueados de CAIX. Se llevaron a cabo imágenes PET/CT, biodistribución e inmunohistoquímica en xenoinjertos de ccRCC y modelos de xenoinjertos derivados de pacientes. El trazador con el mejor rendimiento, 68 Ga-RCC78, se evaluó posteriormente en un estudio en humanos que incluyó a 13 pacientes con ccRCC.

   En ratones portadores de xenoinjertos con alta expresión de CAIX, el 68 Ga-RCC78 demostró una captación tumoral alta y sostenida con una rápida eliminación del fondo. En pacientes, el 68 Ga-RCC78 distinguió con precisión los tumores CAIX-positivos de los casos CAIX-negativos, lo que concuerda con la inmunotinción de biopsias. Para los casos CAIX-positivos, la captación tumoral primaria y metastásica superó notablemente la del 18 F-FDG, y la baja actividad intestinal permitió una clara visualización de las lesiones intraabdominales y metastásicas. Gracias a una mayor captación tumoral y una menor retención de fondo, el 68 Ga-RCC78 también permitió la detección de lesiones tumorales adicionales.

   «Esta investigación proporciona un mapa molecular más preciso para el cáncer de riñón», comenta Dawei Jiang, profesor y subdirector del Departamento de Medicina Nuclear del Hospital Union de Wuhan. «Nuestra nueva sonda, 68Ga-RCC78 logra un equilibrio vital al minimizar el ruido de fondo en la cavidad abdominal, manteniendo al mismo tiempo la mayor captación posible en los tumores, y esperamos que represente un paso significativo hacia la radioteranóstica personalizada en el ccRCC.»

   Continúa: «No solo hemos desarrollado una herramienta de diagnóstico, sino que también esperamos proporcionar un modelo para el tratamiento.» Actualmente, esta misma molécula se está marcando con isótopos terapéuticos para administrar radiación dirigida directamente a las células cancerosas, preservando los órganos sanos.»

   La investigación se encuentra actualmente en una fase temprana de evaluación clínica, con esfuerzos en marcha para avanzar hacia ensayos clínicos más amplios. El acceso a través de ensayos clínicos en instituciones especializadas podría ser posible en los próximos uno o dos años, y una mayor disponibilidad clínica dependerá de aprobaciones regulatorias adicionales.

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