Detallan cómo la dermatitis atópica condiciona la trayectoria educativa y laboral

Detallan cómo la dermatitis atópica condiciona la trayectoria educativa y laboral
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   MADRID, 1 Jun. (Agencias) –

    La dermatitis atópica (DA), la forma más común de eccema, afecta la trayectoria vital de los pacientes más allá de las cicatrices físicas, según un nuevo estudio dirigido por el Laboratoire Dermatologique de La Roche-Posay de Francia.

Hasta un 38% de los pacientes con inicio en la infancia reportan restricciones laborales y más del 36% reportan limitaciones en sus opciones de estudio, en comparación con las personas cuya enfermedad comenzó en la edad adulta.

    Y en concreto, el trabajo publicado en ‘Journal of Investigative Dermatology’ (JID) por Elsevier, muestra que los adultos con DA, en particular aquellos con inicio en la infancia, presentan limitaciones significativamente mayores en sus opciones educativas y profesionales.

Los hallazgos de este nuevo estudio proporcionan una base científica para una atención más integral, temprana y multidimensional que va más allá del control de los síntomas en pacientes con DA.

   Los síntomas físicos de la dermatitis atópica son ampliamente conocidos, pero su impacto a largo plazo en las decisiones vitales sigue sin explorarse en profundidad. Cada vez hay más evidencia clínica y testimonios de pacientes que demuestran que la dermatitis atópica que comienza en la infancia o la adolescencia deja marcas duraderas que van más allá de lo que se ve en la piel.

   Antes de este estudio, las investigaciones previas se limitaban principalmente a países individuales, grupos pequeños o se centraban únicamente en el absentismo escolar. Este estudio observacional transversal, realizado entre junio y septiembre de 2024 como parte de la iniciativa internacional ‘Scars of Life’, es la primera investigación multinacional a gran escala que cuantifica cómo la enfermedad de Alzheimer influye en las trayectorias educativas y profesionales desde la infancia hasta la edad adulta.

   «Los datos de este estudio global resaltan la carga multidimensional y a largo plazo de la enfermedad de Alzheimer. En particular, la mayor carga para quienes presentan un inicio más temprano de la enfermedad y la reciente disponibilidad de terapias más específicas para niños pequeños hacen imperativo un tratamiento temprano y agresivo para lograr un control óptimo», observa Amy Paller, editora de sección de JID, de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern (Estados Unidos).

DATOS DE 22.833 PARTICIPANTES

   Los investigadores analizaron datos de 22.833 participantes de 27 países de cinco continentes con enfermedad de Alzheimer actual o pasada. Los participantes completaron cuestionarios validados sobre características sociodemográficas, gravedad de la enfermedad de Alzheimer (escala POEM) y carga psicosocial (ABS-A, PUSH-D).

   Entre los hallazgos más significativos destaca que el 27,9% de los pacientes actuales con DA informaron tener opciones educativas limitadas, en comparación con el 25,6% de aquellos que habían padecido DA en el pasado.

   Por otra parte, el 28,5% de los pacientes actuales con DA informaron limitaciones en su carrera profesional, en comparación con el 26,5% de aquellos que habían padecido DA en el pasado. Asimismo, el 41,3% de los pacientes actuales con DA evitaban el contacto con el público, en comparación con el 35,8% de aquellos que habían padecido DA en el pasado.

   El impacto se vio notablemente amplificado en los pacientes con inicio de la enfermedad en la infancia, donde hasta el 43,5% se vieron obligados a adaptar su entorno de vida o de trabajo, en comparación con el 29,8% en los pacientes con inicio de la enfermedad en la adolescencia.

   «Nuestros hallazgos demuestran que la dermatitis atópica no es simplemente una afección cutánea, sino una enfermedad crónica con consecuencias duraderas en la trayectoria vital», explica el investigador principal Jonathan I. Silverberg, del Departamento de Dermatología de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad George Washington, Washington, DC, EEUU.

«Nos sorprendió la magnitud de la diferencia entre los pacientes con inicio en la infancia y los que la desarrollaron en la adolescencia en casi todas las dimensiones estudiadas: limitaciones educativas, restricciones profesionales, aislamiento social y discriminación laboral. También nos intrigó el hallazgo de que la discriminación laboral se reportaba con tasas similares entre pacientes actuales y antiguos con dermatitis atópica, lo que sugiere que incluso después de la remisión de la enfermedad, su legado psicosocial persiste», afirma.

   Se identificaron marcadas disparidades regionales en los resultados. India mostró el mayor impacto en todos los resultados (por ejemplo, el 59,2% informó opciones de estudio limitadas), seguida del Sudeste Asiático-Pacífico y Oriente Medio-Norte de África, mientras que Europa y Australasia registraron las tasas más bajas (21 %-23 %). «Es probable que estas diferencias reflejen variaciones en el conocimiento de la enfermedad, el acceso a la atención médica y las condiciones socioeconómicas», señala el co-investigador principal Laurent Misery, del Departamento de Dermatología, Venereología y Alergología del Hospital Universitario de Brest y del Laboratorio de Interacciones Epiteliales Neuronales (LIEN) de la Universidad de Brest, Brest, Francia.

   En un momento en que el manejo de las enfermedades crónicas incorpora cada vez más perspectivas de calidad de vida y del ciclo vital, estos hallazgos proporcionan una base científica para un apoyo psicológico, académico y profesional integral. Por ello los expertos recomiendan que los dermatólogos y pediatras deberían evaluar de forma proactiva el impacto educativo y profesional durante las consultas. Asimismo, exponen que los programas educativos, como las escuelas para personas con eccema (programas para capacitar a educadores que apoyen a los estudiantes con eccema), podrían ayudar a los adolescentes a tomar decisiones informadas sobre sus trayectorias profesionales.

   A nivel institucional, piden reconocer las limitaciones funcionales causadas por la enfermedad de Alzheimer puede justificar adaptaciones en el lugar de trabajo o medidas compensatorias. Finalmente, estos datos respaldan el desarrollo de políticas de salud laboral específicamente adaptadas a los pacientes con enfermedad de Alzheimer.

   «Estos resultados confirman lo que los pacientes nos han dicho desde hace tiempo: que la verdadera carga de la dermatitis atópica va mucho más allá de la piel. Esta iniciativa internacional nos da la perspectiva necesaria para hacer innegable esa carga», finaliza la doctora Delphine Kerob, dermatóloga del hospital Saint Louis de París y directora científica del Laboratorio Dermatológico La Roche-Posay en Levallois-Perret, Francia.

CL11