Así es la custodia de plata con más de 450 años de historia que acompañará a León XIV en la misa del Corpus Christi

MADRID, 31 May. Diario Dia –
El Papa León XIV procesionará el próximo 7 de junio con la custodia de Madrid tras la misa del Corpus Christi que se celebrará ante el Palacio de Cibeles, una de las paradas previstas en la agenda de su visita a la ciudad, entre los días 6 y 9 de junio.
La custodia –una pieza renacentista de plata propiedad del Ayuntamiento y vinculada desde el siglo XVI a esta ceremonia religiosa en la capital– será de este modo uno de los elementos centrales de la liturgia que presidirá el Pontífice.
Tras la comunión, se colocará la hostia consagrada en la custodia y se pondrá en el centro del altar. Luego, el Papa dirá la oración después de la comunión, inciensará el Santísimo Sacramento y se iniciará la procesión por la calle Alcalá en dirección a la Gran Vía, para regresar a Cibeles.
Una vez finalizada, tras incensar el Santísimo Sacramento de nuevo y decir una oración, León XIV impartirá la bendición al pueblo con el Santísimo Sacramento en la custodia.
Realizada principalmente en plata entre 1568 y 1574 por el platero Francisco Álvarez, esta custodia fue encargada por el Consistorio durante el reinado de Felipe II para la procesión del Corpus Christi. Desde entonces esta tradición se ha mantenido y la custodia sale cada año en procesión por las calles de Madrid el día del Corpus.
Su singularidad reside, entre otros aspectos, en que no pertenece a una iglesia ni a una institución religiosa, sino al Ayuntamiento. Actualmente, se conserva en la capilla del Museo de Historia de Madrid, donde está expuesta en una muestra de arte religioso. Allí permanece después de que en noviembre de 2024 concluyesen los trabajos de restauración y limpieza a los que fue sometida, con un coste de 12.700 euros.
UNA OBRA RENACENTISTA EN TRES PARTES
Tal y como recoge el Ayuntamiento, la custodia procesional de Madrid está compuesta por tres elementos: las andas, la custodia de asiento y la custodia portátil. Las dos primeras fueron realizadas por Francisco Álvarez en estilo renacentista, con predominio de formas arquitectónicas clásicas y una decoración que combina motivos eucarísticos, como espigas y uvas, con profetas, ángeles, sibilas, sabios y músicos.
El templete exterior constituye las andas. En él destacan ocho columnas corintias, las figuras de los cuatro evangelistas sentados en la cornisa y la imagen de Cristo Salvador que remata el conjunto. En el interior se encuentra la custodia de asiento, con forma de doble templete y una base decorada con cuatro escenas: la Santa Cena, el Lavatorio, la Oración en el Huerto y el Prendimiento.
Dentro de esta estructura se sitúa la custodia de sol o portátil, realizada en el siglo XIX por Francisco Moratilla y rodeada de ángeles músicos. Esta es la pieza destinada a contener la Eucaristía, centro de la procesión del Corpus.
UNA CUSTODIA QUE PERTENECE AL PUEBLO DE MADRID
La historia de esta custodia está estrechamente unida a la procesión del Corpus en Madrid. Según la tradición recogida en torno a esta celebración, en el Madrid de finales del siglo XVI el cortejo partía de la iglesia de Santa María y recorría algunos de los principales espacios de la Villa, como la Plaza Mayor, la iglesia de Santa Cruz, el convento de San Felipe y el antiguo Alcázar.
En aquella procesión participaban cofradías, hermandades, comunidades religiosas, el clero, el Ayuntamiento y representantes del Estado. También formaban parte del cortejo elementos populares como la tarasca, el mojigón o los gigantones, antes del momento central: la salida de la custodia bajo palio, sostenido por los regidores municipales.
Aunque, a lo largo de su historia, no es todo plata lo que reluce en torno a esta pieza que, en palabras del alcalde, José Luis Martínez-Almeida, «pertenece a todos los madrileños».
En 1854, la Casa de la Villa, donde se encontraba expuesta, sufrió un robo en el que se sustrajeron varias piezas, entre ellas el viril de diamantes, un florero y la esfera armilar que remataba el conjunto. También fue robada una figura de uno de los evangelistas, que sí pudo recuperarse.
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