Álvaro García, el periodista «juzgado por los medios» que entró en prisión por un secuestro que no cometió

Álvaro García, el periodista "juzgado por los medios" que entró en prisión por un secuestro que no cometió
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MADRID, 30

El periodista Álvaro García Ruiz relata en su libro ‘Celda 3: el periodista juzgado por los medios’ cómo vivió el juicio mediático al que fue sometido tras entrar en prisión al ser vinculado con un supuesto secuestro a un lotero de Écija (Sevilla), hechos por los que, cinco años después, fue absuelto.

En una entrevista con Europa Press, García explica que actualmente trabaja en el servicio público de limpieza de Sevilla y descarta regresar a una redacción después de comprobar cómo antiguos compañeros de profesión, con los que trabajó «codo con codo», trataron su caso «con el amarillismo más cruel».

La historia por la que ha abandonó el periodismo comenzó el 14 de agosto de 2018, cuando la Policía le detuvo tras relacionarle, fortuitamente, con un supuesto secuestro a un lotero de Écija (Sevilla) en Monte Quinto, cerca de Sevilla, el cual mantiene que jamás ocurrió.

Todo comenzó por una operación vinculada a su hermano pequeño, que atravesaba problemas de adicción al juego. Según relata, este, junto a un lotero de Écija y un empresario, aceptó participar en un cambio de divisas con el objetivo de obtener beneficios rápidos.

«ERA COMO ENGAÑAR A UNOS NIÑOS BOBOS»

La operación consistía en intercambiar 186.000 euros en billetes pequeños por 200.000 euros en billetes de 500, obteniendo así 14.000 euros de beneficio que después repartirían entre ellos. «Era como engañar a unos niños bobos», resume el experiodista.

Este trueque no saldría bien, pues resulta que el hermano de García, tras ausentarse hora y media para atender el negocio familiar, se encontró a su regreso con que alguien había robado, maniatado y encerrado al lotero, al empresario y a un cobrador de los dueños del dinero.

Posteriormente, los implicados fueron al negocio familiar –una tienda de motos–, donde apareció el dueño del dinero, que no creyó la versión del robo. Álvaro García y otro de sus hermanos intervinieron para tratar de mediar en la discusión.

Durante ese tiempo, el lotero llamó a su mujer desde el teléfono del negocio para contarle lo sucedido y avisarle de que llegaría tarde a casa.

Ante la tensión creciente y para evitar que la disputa perjudicara la imagen del establecimiento, el grupo decidió desplazarse hasta el barrio sevillano de las Tres Mil Viviendas, donde residían los propietarios del dinero. Allí acordaron devolver la cantidad desaparecida pese al robo denunciado y, posteriormente, los hermanos García y el lotero regresaron a Montequinto, siempre según el testimonio de Álvaro García.

LA MUJER DEL LOTERO DENUNCIÓ SU SECUESTRO

Tras recibir la llamada de su marido, la mujer del lotero alertó a la Policía Nacional al sospechar que este podía haber sido secuestrado por los propietarios del dinero.

Cuando los implicados regresaron a la tienda de motos, los agentes ya esperaban en el lugar. La operación terminó con la detención de los ocupantes de dos vehículos, entre ellos García.

El experiodista sostiene que los propietarios del dinero siguieron al coche «para asegurarse de que no pasaba nada raro» y que esa coincidencia provocó que tanto él como sus hermanos acabaran vinculados al supuesto secuestro denunciado por la esposa del lotero.

Meses después, según asegura, varios policías le trasladaron que su arresto fue un «daño colateral», ya que los agentes «les daba tanto coraje que (los dueños del dinero) estuvieran todavía en la calle», que optaron por detener a todos los presentes.

Finalmente, García fue absuelto y ha decidido publicar ‘Celda 3’, un libro construido a partir de las reflexiones que escribió durante su 22 días de estancia en prisión gracias a un cuaderno que, según recuerda, le consiguió un «recluso de máxima confianza».

LE DUELE MÁS EL JUICIO MEDIÁTICO QUE OTRA COSA

Más allá de pasar por la cárcel y después ser absuelto, García asegura que lo más duro fue la exposición pública que sufrió. «Dejaron la presunción de inocencia en otro lado», lamenta el autor.

«Lo pasé mal por culpa de todo lo que se publicó sobre mí. Por cómo me señalaron, cómo publicaron mis fotos y mis datos personales. Me será muy difícil volver al periodismo», ha agregado.

Según recuerda, algunos medios llegaron incluso a presentarle como el «cabecilla» de una organización criminal. Una situación que, asegura, afectó profundamente tanto a su carrera profesional como a su entorno personal. «Salías a la calle y la gente te conoce, te mira y te señala», rememora.

No obstante, García encontró algo de luz en esta experiencia: su mujer, que estaba embarazada cuando fue detenido. «Para mí su apoyo ha sido fundamental. De hecho, ella ha sido la que en los peores momentos que vivíamos juntos me ha ayudado, me ha tirado del carro, ha cambiado su vida por mí», ha deslizado para explicar el papel de su pareja tras lo acontecido.

CL9